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- VI Jornadas de las Causas de los Santos de la CEE

   

 

 

 

 

 

 

 

- Beatificación del Hno. Juan José Caballero Rodríguez

 

- La Cruz y los mártires

- 75 años...

 

 

El martirio de las cosas

 

Don Luis Moreno Nieto (1917-2005), fue el corresponsal de guerra más joven de España. En esta foto  aparece en el Alcázar de Toledo tomando notas (Colección Luis Alba). Periodista de raza, con más de 10.000 artículos y más de 50 libros, era el Cronista oficial de la Provincia de Toledo. Su contribución a la historia de la persecución religiosa en Toledo y su ciudad es decisiva. Sus obras: “Mártires de Toledo” (1942); “Los mártires seglares de 1936 en Toledo” (1988) o “Mártires del siglo XX” (1993) o finalmente, “Toledo: 1931-1936. Memorias de un periodista” (1996), así lo demuestran. Según el mismo escribía: “tuve el honor de compartir cautiverio en julio de 1936 con el deán de la Catedral José Polo Benito, viviendo las trágicas jornadas de su inmolación”. Aunque no pudo vivir la primera beatificación de sus mártires de Toledo (2007), justo es que recordemos a aquel que siempre quiso hacer justicia con la historia de la persecución religiosa.

 

 

 

La Cruz y los mártires

El pasado 10 de diciembre, Talavera de la Reina acogió la Cruz de los Jóvenes y el Icono de la Virgen que el Papa Juan Pablo II regaló para celebrar las Jornadas Mundiales de la Juventud.

La Cruz primero peregrinó durante toda la mañana por los centros escolares de la Ciudad: las Misioneras de la Providencia, los Hermanos Maristas, las Madres Agustinas, la Milagrosa, La Salle y la Compañía de María. A las 21.00 horas, después de una breve peregrinación al santuario de Nuestra Señora de Guadalupe (Cáceres), la Cruz regresó a Talavera, donde los jóvenes de la ciudad protagonizaron, junto a los arciprestazgos de El Real de San Vicente, Belvís de la Jara y Pueblanueva, el viacrucis que recorrió desde La Colegial las calles del centro para llegar a la Basílica de Nuestra Señora del Prado. Allí se llevó a cabo la vigilia de oración y adoración a la Cruz, que presidió el Señor Arzobispo, Monseñor Braulio Rodríguez.

Los encargados de la Vigilia, magníficamente preparada, decidieron dar cabida al testimonio de los jóvenes, ya beatificados o en proceso de serlo, que sufrieron el martirio durante la persecución religiosa sufrida en España en la década de los 30. Nos mostraron sus rostros y, así, recordaron a los jóvenes actuales cómo éstos, en otros tiempos difíciles, supieron abrazarse a la cruz para dar la vida por Cristo y la Iglesia.

Junto a los beatos Francisco Maqueda (21 años) y Miguel Beato (25 años) de Villacañas y Villa de don Fadrique respectivamente, alumnas del Colegio de las Madres Agustinas portaban unos grandes carteles con las fotografías de los Siervos de Dios Manuel Martín (29 años) de Talavera de la Reina; Piedad Suárez de Figueroa (27 años) y Santiago Mosquera (16 años) de Villanueva de Alcardete; Francisco Sánchez Ruiz (26 años) de Sonseca; Andrés Pérez Fernández (15 años) de La Torre de Esteban Hambrán; la doctora Carmen Miedes (32 años) de Toledo y Pablo Quintana (21 años), seminarista de Villasequilla.

En la Vigilia se leyeron unas palabras del Siervo de Dios Manuel Martín Fernández-Mazuecos. De él se recordó que cuando finalizó el Bachillerato siguió estudiando Derecho en Madrid, donde se licenció a los 19 años. Regresó a su ciudad natal para establecerse en un modesto despacho de abogados. Manolo Martín fue portero del Club Deportivo Talavera. Pero, sin duda, fue la sección juvenil de la Acción Católica el objeto preferente de sus desvelos. Nombrado vicepresidente de la Unión Diocesana de Toledo y Directivo del Centro de Talavera de la Reina, su entusiasmo por la Acción Católica le atrajo las iras y persecuciones de los enemigos de Cristo. Cuando comenzó la persecución religiosa alentaba a sus compañeros, que como él iban a ser encarcelados. Les decía: “Imitemos el ejemplo que nos dio nuestro Divino Maestro, que por nosotros sufrió y murió”. Tras un mes de cautiverio, donde sufrió toda clase de humillaciones y ensañamientos por parte de sus carceleros, el 21 de agosto de 1936, un mes después de ser detenido y encarcelado, alcanzó la palma del martirio. De sus escritos se leyeron estas palabras:

 “Por estar firmísimamente convencidos de la elevación y la grandeza de sus ideales, los jóvenes católicos (de la Acción Católica) se lanzan a los caminos enarbolando la Cruz. Llevar almas de joven a Cristo, inyectar en los pechos la fe. Así canta nuestro himno triunfal. Llevar almas, conquistar almas, y ganarlas para Cristo. Llevar la luz de la fe a tantos espíritus oscurecidos por las luchas humanas, a tantas inteligencias nubladas por el vapor de las pasiones y los egoísmos terrenos; recoged a tantos jóvenes que huyeron de Cristo y ponerlos a los pies del crucifijo, cual cautivos redimidos.

¿Os dais cuenta, jóvenes católicos, de la grandeza y sublimidad de nuestra empresa? Un día dijo Jesús a sus discípulos: “Como mi Padre me envió a mí, así os envío yo a vosotros. Id y predicad el Evangelio a todas las gentes”. Y surgió el apostolado divino, la misión gigantesca de salvar a las almas, que debe constituir para vosotros la principal preocupación. Ser apóstoles, tomar parte de ese apostolado a que la Iglesia nos llama”.

Que, como reza la oración de la JMJ´2011 y evocando el testimonio de los mártires, Dios “derrame su gracia sobre las tierras de España… conceda, a quienes nos visiten, la conversión en su vida y los haga firmes en la fe, en la esperanza y en la caridad”.