MÁRTIRES DE LA DIÓCESIS DE CIUDAD REAL

 

SEMINARISTAS

LAICOS

García Parrado y Sánchez Aguilera, Alfonso Barrilero Barrilero, Trinidad
García Parrado y Sánchez Aguilera, Jacinto Cano Jiménez, David

SACERDOTES

Díaz López de la Manzanara, José
Albengózar Sánchez, Ángel García Escribano Fernández-Cañadas, José
Álvarez Ribera, Matías García García, Cándido Félix
Álvarez Rodríguez, Carlos García Rubio Manzanares, Eusebio
Álvarez Soriano, Arcadio Martín Alonso, Aureliano
Arroyo Chacón, Isidro Martín-Gil Maján, José
Avengóza Remón de Moncada, Federico Mellado Noblejas, Julián
Beamud Sañoso, Victoriano Mellado Pérez-Valiente, Francisco
Borrell Dolz, Vicente Menchén López, Antonio
Cabañero Cabañero, Jaime Moraleda Márquez, Miguel
Campillo Ráez, Emiliano Naranjo Díaz-Albo, Pablo
Campillo Sánchez, Gabriel Olivares Galiana, Francisco
Campillo Villena, Ramón Ramos Molina, Sebastián
Campos Rodríguez, Felipe Ramos Pozo, Crescencio
Cañizares Tejero, Clodoaldo Rodríguez Fernández, José
Carranza Ortiz, Aníbal Rodríguez López-Peláez, Rufo
Castellanos Caravaca, Luis Rodríguez Marín, Patricio
Chacón Bellón, Domingo Rubio Gómez, Manuel
Contreras López, Manuel Sánchez Serrano, Andrés
de Dios Villacañas, Eduardo Sánchez-Mateos Romero, Bernardo
de Isasi Gondra, Fermín Santos Montes, Laureano Antonio
Díaz Muñoz, Andrés Vélez Bustamante, Marcelina
Domínguez Vaeza, Tomás  
Espadero Morales, Antonio
Fernández Fernández, Rafael  
Fernández Granada, Francisco  
Fernández-Arroyo Mascareque, Gabriel  
Fisac Aranda, Enrique  
Garcia Calvillo Cobos, Antonio  
García Carpintero, José  
García de La Torre López, Demetrio  
García de Mateos Chaparro, Santiago  
García Mateos Aparicio, Enrique  
García-Sotoca Marqués, Juan Pedro  
Gaviña Heredia, Cristino  
Gigante Ruiz, Jesús  
González-Calero Domínguez, Miguel  
Herrero Carrero, Juan  
Herreros González, Francisco de Paula  
Huertas Molina, Bernabé  
Isasi Martín, Prisco R.  
López Atochero López Peláez, Bernardo  
López de la Manzanara, Francisco  
López de Sancho Donoso, Julio  
López-Villalta Menchén, Manuel  

Lorente Gómez, Juan

 
Maroto Sánchez, Manuel  
Martín de las Mulas Moya, Alfonso  
Martín Jiménez, José  
Martínez Jiménez, Antonio  
Martínez Rodríguez, Justo  
Mascaraque González-Calero, Vicente  
Mayor Macías, José María  

Mellado Pérez-Valiente, Tomás

 
Molina Treviño, Juan Félix  
Moraleda González, Antonio  
Moreno Cruz, Aurelio  
Muñoz de Morales, Ángel  
Muñoz Pedrero, Manuel Antonio  
Naranjo Muñoz, Santos  
Navarro Lorente, Amador  
Nieto Gallego, Franco  
Núñez-Polo Romero, Candelas  
Ortiz Carrasco, Avelino  
Ortiz Carrillo, Juan  
Pardilla Moraleda, José  
Perucho Granero, Especioso  
Prieto Serrano, Alejandro  
Quirós Quirós, Evaristo  
Ribas Peralta, Roque  
Rodríguez de Guzmán, Francisco  
Rodríguez-Madridejos Merchán, Jose Mª  
Roldán Fernández, Joaquín  
Sánchez Alcántara, Orosio  
Sánchez Amador, Antonio  
Sánchez de la Milla Gómez Carpintero, Rafael  
Sánchez de la Nieta y Cierva, Jesús  
Sánchez-Camacho Alcázar, Victoriano  
Santos Jimeno, Faustino  
Tapia Jiménez-Avendaño, Sebastián Alfonso  
Tercero Rodríguez, Eufemio  
Velasco Jiménez, José  
Velasco Linares, Ángel  
Villegas Muñoz, Domingo  

 

ÁNGEL ABENGOZAR SÁNCHEZ

     

Coadjutor de Santa María de Alcázar de San Juan

 

Nace en Alcázar de San Juan el dos de agosto de 1895; hijo de Jesús Abengózar Díaz Miguel, ganadero, y de  Petra Sánchez Lizcano.
 Bautizado  a los pocos días de nacer en la Parroquia de Santa María la Mayor, el cinco de agosto del mismo año, por D. Álvaro Corrales, Cura Vicario de la parroquia.
Confirmado en la misma parroquia el día 8 de julio de 1901 por D. Casimiro Piñera y Naredo, Obispo de Dora y Prior de las Órdenes Militares en la misma Parroquia en la que sería acólito en sus primeros años y en torno al altar recibió la vocación sacerdotal. Vive y crece en la calle Puerta de Cervera, número 16 en un ambiente familiar cristiano y  de especial devoción a la Virgen de Rosario patrona de la localidad. Ingresa en el seminario diocesano de Ciudad Real en 1910 siguiendo con lucimiento los estudios sacerdotales y recibe el Orden  del Presbiterado en mayo de 1921; y canta su primera Misa el 31 del mismo mes  en el altar de la Virgen de Rosario.
Casi toda su vida de sacerdote transcurre de Coadjutor en Alcázar de San Juan y en el anejo de La Alameda de Cervera.           

Ya antes de declararse la persecución, en julio de 1936, sufre la persecución; y el mismo Jueves Santo, 29 de marzo, al concluir de predicar el sermón de la Pasión, es detenido con el pretexto de una algarada callejera, se le encarcela y durante veinte días se le somete a un duro y cruel suplicio. Desenmascarada al fin la insidia calumniosa, se le deja en libertad el 18 de abril, y opta por residir en la aldea de la Alameda del Castillo de Cervera y, al no sentirse seguro en este lugar, decide regresar a Alcázar de San Juan, poniéndose totalmente en manos de la Providencia. Debido a estos sufrimientos morales enferma hasta el punto de recibir la Unción de Enfermos.

El  17 de agosto es de nuevo encarcelado, haciéndosele objeto en la prisión de crueles sufrimientos. El 29 es  sacado, al fin, en unión de don Clodoaldo Cañizares, coadjutor de la Parroquia de Santa Quiteria, y ambos son asesinados, el 30 de agosto, en el sitio denominado “La Sevillana”, de donde la Cruz Roja de Herencia trasladó sus cadáveres al cementerio de esta población. Don Ángel, conocido cariñosamente por  el “cura piñón”, a penas había cumplido cuarenta y un años.

Terminada la guerra civil, desde el cementerio de Herencia, sus restos son trasladados a la Parroquia de Santa María la Mayor de Alcázar de San Juan y reposan en la capilla de  Nuestra Señora del Monte Carmelo y en la lápida  una sencilla inscripción :” D. Ángel Abengozar Sánchez, Coadjutor de esta parroquia, muerto el 30 de agosto de 1936”, donde se le venera como mártir.

 

MATÍAS-FABIÁN ÁLVAREZ RIVERA

     

Cura de Villarta de San Juan

 

Nació en Daimiel (Ciudad Real), el día 20 de enero de 1903. Fue hijo de Matías Álvarez Muñoz y Presentación Rivera Pareja, naturales de Daimiel En la Parroquia de Santa María la Mayor recibió el Bautismo de manos de D. José María Rodríguez de Guzmán, el día 25 de enero.

 En la calle La Plaza transcurrió su infancia hasta que se traslada a  Ciudad Real el año 1913 para iniciar los estudios eclesiásticos en el Seminario, continuando desde el 1924 en Burgos donde se licenció en Sagrada Teología. Acabados brillantemente sus estudios fue ordenado de sacerdote y celebra su canto de Misa, el 9 de mayo de 1927, en  la parroquia donde fue bautizado. Ordenado sacerdote, su primer destino fue Coadjutor de Membrilla, donde estuvo poco tiempo; pero fue muy querido del pueblo. Después es enviado (también de Coadjutor) a la Solana. El destino siguiente fue Párroco de Villarta de San Juan distinguiéndose por su especial esmero por la Catequesis, implantación de la Acción Católica siendo nombrado por el Excmo Sr, Obispo Consiliario el 6 de junio de 1934, amor a la Eucaristía y a la Santísima Virgen.

Especialmente devoto de la Santísima Virgen se celebraba cada año la novena y fiesta de la Inmaculada con actos religiosos y culturales. Constituye una página de oro  en la historia de Villarta de San Juan la gesta del pueblo alentado por su párroco de la construcción de una nueva  ermita  a la Patrona de Villarta, Nuestra Señora de la Paz, organizándose cultos y festejos extraordinarios los días 23 y 24 de enero  de 1936 como preparación para bendición solemne de la nueva ermita por el Sr. Obispo.
En Villarta de San Juan le cogió la persecución religiosa y el 25 de julio de 1936 se vio obligado a salir de Villarta. El padre, de nombre Matías como el hijo sacerdote, fue a por él y sus cosas en un camión, pensando que estaría más seguro en Daimiel, por ser su pueblo natal. Permaneció oculto en la casa paterna de donde fue sacado varias veces con el consabido pretexto de prestar declaración. Finalmente, en el convento de las Monjas Mínimas, convertido en horrible checa apresaron a  este sacerdote, el día 22 de agosto, era medio día. Y, entrada la noche, fue asesinado con otros cinco sacerdotes y algunos seglares. Sus restos reposan en el cementerio de Daimiel.
Los padres de D. Matías, tenían un familiar muy próximo que gozaba de mucha influencia y autoridad entre los que mandaban en Daimiel durante la guerra civil y, valiéndose de ello, sacó varias veces de la cárcel y libró  de la muerte a algunos familiares. Terminada la guerra, al juzgar a esta persona, quienes fueron librados de morir, testificaron a favor suyo.  En el juicio, el fiscal le dijo: ¿-V. tenía también otro familiar sacerdote?  –Sí, respondió –; Y a éste ¿por qué no lo salvó V.?” Continúo el fiscal. La respuesta fue rápida y lacónica: -“¡Porque era CURA!”. Valioso testimonio de primera mano y documentación histórica del martirio  de tan ejemplar sacerdote.

 

CARLOS ÁLVAREZ RODRÍGUEZ

     

Adscrito a la Parroquia de Herencia

 

D. Carlos Álvarez Rodríguez, nace en Herencia el 7 de abril de 1869. Sus primeros estudios los realiza bajo la dirección del párroco de Herencia, D. Salustiano Almeida y los termina en el seminario de Ciudad Real  donde recibe la ordenación sacerdotal el día 31 de diciembre de 1893 y en la fiesta de la Epifanía del Señor celebra su primera Misa, 6 de enero de 1894.
Ejerce el ministerio sacerdotal primero como coadjutor de Tomelloso, y en julio de 1898 pasa de Ecónomo a Santa María de Alcázar de San Juan; finalmente llega a su pueblo de Herencia como coadjutor  y permanece hasta que es asesinado.
Sabiendo de su generosidad, incluso  momentos antes de su muerte, le pidieron como precio para salvarlo quince mil pesetas. Con eso, "pagó" sólo cuatro meses de vida, al cabo de los cuales es asesinado en la casa de D. Gabriel Enríquez, convertida en “checa”, junto con otros muchos, sacerdotes y seglares, que son arrojados a la tristemente célebre mina de Camuñas (Toledo). Era el 25 de noviembre de 1936. Hombre sencillo, generoso con los pobres y celoso por el decoro del templo dona el retablo de la iglesia parroquial y valiosos ornamentos sagrados, tristemente destruidos en la guerra civil.
D. Carlos preparó a todos sus compañeros de prisión para la muerta, absolviéndolos y exhortándolos a perseverar en la fe.

 

D. ARCADIO ALVAREZ SORIANO

     

Párroco de Cabezarados

 

D. Arcadio Álvarez Soriano nace en Almadenejos (Ciudad Real) el 13 de noviembre de 1880, y es bautizado el día 21 de noviembre del mismo año en la Parroquia de la Inmaculada Concepción por el párroco D. Santiago Navarro y se le puso los nombres de Arcadio, José y Domingo. Hijo de Domingo Álvarez Molina, natural de Almodovar del Campo y Carmen Soriano Gijona, de Argamasilla de Calatrava.
El padre, D. Domingo Álvarez, maestro de escuela, ejerce mucho tiempo en Almodovar del Campo (Ciudad Real), donde D. Arcadio pasa la casi totalidad de los años de niño y seminarista, razón por la que ha sido tenido por vecino de Almodóvar del Campo. Debido al buen  ambiente familiar pronto destaca por su capacidad y brillantez intelectual. Cursa los estudios eclesiásticos en el Seminario de Ciudad Real y, obtiene el bachillerato en Teología en Toledo, destacándose por su cultura, cualidades humanas cultivadas desde niño en una familia profundamente cristiana.
 Bachiller en Teología, toma parte en el concurso a parroquias del año 1904 durante el pontificado del  obispo Piñera, consiguiendo, antes de ser ordenado de presbítero el 26 de octubre de 1905, la Parroquia de Cabezarrubias del Puerto donde ejerce el ministerio sacerdotal muchos años hasta que permuta por la de Cabezarados.

Al amanecer del día 19 de julio de 1936 un grupo de milicianos  registran  la casa parroquial de Cabezarados, con el pretexto de buscar armas, y junto con su hermana son expulsados de la casa. Ambos son recogidos en casa del Sr. Zamora, vecino del pueblo 
Por fin, el 6 de agosto de 1936 se le obliga a salir del pueblo junto con su hermana. El día 12 de este mismo mes y año, a tres kilómetros del pueblo, es asesinado, tras sufrir horribles vejaciones, insultos y atrocidades. Su cadáver fue arrojado el fondo de la mina "Los Cartageneros", sin que haya sido posible sacar los restos.
En el lugar de la muerte, el sacerdote D. Antonio Martín López, recientemente fallecido, siendo párroco de Cabezarados, hizo colocar una cruz en el lugar donde fue asesinado en su memoria.
Desde esta columna hacemos una llamada a familiares, paisanos de Almadenejos, vecinos de Almodovar del Campo lugar donde se crió, feligreses de las parroquias de Cabezarrubia del Puerto y Cabezarados donde ejerció el ministerio sacerdotal y a cuantos pudieran aportar documentación y testimonios  con el fin de completar el expediente para su pronta beatificación por martirio.

 

ISIDRO ARROYO CHACÓN

     

Capellán de Manzanares

 

ISIDRO ARROYO CHACÓN nació en Membrilla (Ciudad Real) el día 28 de noviembre de 1868.  Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Madrid apadrinado por don Antonio Chacón y Muñoz, natural de Membrilla y Rector de dicho seminario aunque fue ordenado sacerdote en Ciudad Real, el 19 de diciembre de 1891. Transcurre toda su vida en Manzanares como capellán de religiosas  Concepcionistas de la enseñanza. De aspecto bondadoso, pacífico y bonachón gozaba de especial habilidad para reconciliar entre sí a las familias con problemas que acudían a él como intercesor.

Septuagenario, en 1936, y muy enfermo, el día 12 de agosto de 1936 violentamente lo arrastraron a la calle en pleno medio día. El calor asfixiante en el agosto manchego, su enorme peso y su enfermedad le hicieron caer muerto rápidamente. Con todo, fue rematado a golpes y tiros en la misma vía pública. Sin haber sido sometido a juicio, y por su condición de sacerdote, fue asesinado en Manzanares. Era el 12 de agosto de 1936.

 

FEDERICO AVENGOZA REMÓN DE MONCADA

     

Coadjutor de Herencia

 

Federico Avengoza Remón de Moncada, nace en Herencia el 25 de febrero de 1871, donde pasa su infancia hasta que respondiendo a la llamada de Dios al sacerdocio estudia primero en el Colegio de Vocaciones eclesiásticas de Murcia y más tarde en el Sacro Monte de Granada, terminando los estudios en Toledo y es ordenado de Presbítero por el Cardenal Sancha el 18 de marzo de 1899. En Herencia, canta Misa el día 25 del mismo mes. Ejerció el sacerdocio en sus primeros años en la Diocesis de Toledo como cura de Cabañas de la Sagra; después como Coadjutor de Santiago del Arrabal y como Cura Encargado, últimamente, de la Concepción en el propio Toledo. El año 1909 llega a su pueblo natal como Sacristán- Sacerdote, oficio que desempeña hasta el martirio.
No obstante hallarse enfermo en cama, lo conminan a presentarse, en el plazo de una hora, en la casa de D. Gabriel Enríquez. Tiempo que aprovecha para rezar el Rosario en compañía de su hermana. Esa misma noche del 25 de noviembre de 1936, es asesinado junto con otros veinticinco, entre seglares y sacerdotes. Su cadáver, junto con otros, es arrojado a la mina abandonada en la carretera de Puerto Lápice, sin posibilidad alguna de poder extraer para conservar los restos mortales.
En su oficio de sacerdote- sacristán es considerado como un servidor ejemplar en el encargo de cuidar el decoro del templo y la dignidad de las celebraciones. Fue perseguido por el único motivo de ser sacerdote como el resto de sus compañeros sacrificados en Herencia       

 

VICTORIANO BEAMUD SAÑOSO

     

Cura de Arenales de San Gregorio

 

Nace en Campo de Criptana a las once de la noche del día 8 de mayo del año 1892 en una familia humildes y cristiana. Fueron sus padres Valeriano Beamud y Rodríguez Manzaneque, naturales y vecinos de Campo de Criptana y María de la Cruz Sañoso y Gómez. En el momento de su nacimiento el padre de profesión carpintero a penas tenía veintisiete años y la madre dedicada a las labores del hogar, veintidós años.
En Toledo cursó los primeros estudios de Latinidad, Humanidades y filosofía. En Ciudad Real cursa la Teología y pasa, últimamente, a Valencia donde obtiene la licenciatura en Sagrada Teología.
 En  marzo de 1916, es ordenado de Presbítero y el día 23 de abril canta la primera Misa en su parroquia natal, donde fue bautizado, aunque desconozcamos detalles del mismo por haber desaparecido el Archivo Parroquial en la guerra civil.
En el comienzo de su ministerio ejerció de Coadjutor de Fuencaliente y, al poco tiempo, es trasladado a Alcázar de San Juan como Coadjutor de Santa María la Mayor, permaneciendo en ésta doce años. Pasa a Campo de Criptana  como Capellán del Asilo y a la vez regenta la Parroquia de Arenales.

Procedía de una familia trabajadora y muy humilde. Esto le da la posibilidad de hacer mucho bien entre los obreros y los pobres de su pueblo. Labor que no impidió  fuera perseguido y detenido. Apenas iniciada la persecución religiosa en el  mes de julio de 1936, es detenido, previo riguroso registro de su domicilio. El día 26 de julio  se le anuncia que podrá volver a su casa (cosa que creyó cándidamente). Nada más traspasar los umbrales de la prisión, desde el interior de la misma le disparan y cae muerto a unos pasos de la puerta. Eran las 10 horas y treinta minutos del día 26 de julio  Sus restos reposan en el cementerio de su pueblo natal.

Buen sacerdote, la motivación de la muerte fue  precisamente su condición de sacerdote “lo mataron porque era cura”, dicen quienes le conocieron.
Desde esta columna hacemos una llamada a familiares, paisanos y vecinos delos pueblos en los que ejerció el sacerdocio para que nos transmitan testimonios y noticias referentes a D. Victoriano

 

D. VIVENTE BORRELL DOLZ

     

Párroco de Tomelloso

 

Vicente Borrell Dolz nace en Valencia el día 22 de enero del año 1876.  Su infancia transcurre en  un clima austero de familia numerosa, cinco hermanos. Inicia los estudios eclesiásticos en Valencia,  y cuando su familia se traslada a Valdepeñas (Ciudad Real) continúa y finaliza brillantemente su formación sacerdotal en el seminario de Ciudad Real. Huérfano de padre, la madre debe atender con mil esfuerzos a sus cinco hijos, el mayor de los cuales es el seminarista. Vicente, ordenado Sacerdote en 1900, se convierte en el padre de sus hermanos y consuelo de su anciana madre. Ejerce el ministerio sacerdotal como coadjutor en Valdepeñas y, vacante la Parroquia de Tomelloso participa en el concurso del año 1913, obtiene la Parroquia de Tomelloso en propiedadpermanece  durante 30 años ininterrumpidos en Tomelloso, hasta su muerte. Fue uno de los ocho Párrocos consultores que asesoraban al Sr. Obispo en el gobierno de la Diócesis.     
 El asesinato de D. Vicente Borrell,  el día 16 de agosto de 1936, es uno de los hechos que más se recuerdan todavía en Tomelloso, quizás por la significación de la víctima, por la forma en que ocurrieron los hechos y por la cantidad de personas que, directa o indirectamente, participaron en el mismo. D. Vicente Borrell en años anteriores  había tenido problemas que le enfrentaron con el ayuntamiento republicano que pretendía derrumbar una parte de la iglesia parroquial, el “pretil” para ampliar una calle y el párroco se opone.

A este enfrentamiento un acontecimiento desafortunado vino a enturbiar más las relaciones entre el párroco, autoridades y  parte de los vecinos: el  asunto de <<El Pichele>>. Un joven, al que apodaban así, dirigió un anónimo al párroco exigiendo una determinada cantidad de dinero. El párroco pone en conocimiento del chantaje recibido a la Guardia Civil que decidió tender una trampa al autor del anónimo y detenerle en el lugar donde D. Vicente debía depositar el dinero, cerca del cementerio. Cuando el estafador- <<El Pichele>>- fue a recoger la cantidad exigida,  se encontró con la  Guardia Civil  que le dio el alto sin obedecer intentando escapar. La guardia civil disparó y el “chantajista” herido de gravedad moría unos días después. El pueblo nunca perdonó al párroco la denuncia del anónimo a la Guardia Civil y la muerte de este joven. El carácter de venganza colectiva que tiene esta muerte parece demasiado evidente
            Acaeció la revolución y el cura fue detenido. Una entrega de dinero a los dirigentes, le libró del primer encuentro. Huyó de la población y de nuevo fue atrapado, en dramáticas circunstancias. Ya encarcelado, fue humillado, maltratado y herido. El <<populacho>> apareció y el suplicio del sacerdote inició su ascensión, ya inevitable. Desde la prisión siguió por su calle de amargura, seguido de su anciana madre, implorando misericordia.  Aquella multitud sintió la embriaguez de sangre y acaso no faltó quien dejara de mancharse con la del desgraciado anciano. Más de ochenta heridas le fueron contadas en su cuerpo despedazado y las entrañas esparcidas por el suelo. En las paredes del cementerio fue martirizado cruelmente. Al finalizar la guerra civil sus restos fueron trasladados a la parroquia. El relato del asesinato de D. Vicente coincide a grandes rasgos con el que hizo, pocos años después de los acontecimientos, la propia hermana del asesinado, Pilar Borrell (Cf. Francisco J. Navarro Ruiz.:  La Segunda República y la Guerra Civil en Tomelloso (1930 1940) B.A.M, Ciudad Real, 2000, pp.182-187).

 

JAIME  EUSEBIO CABAÑERO Y CABAÑERO 

     

Párroco de Puertollano

 

Nace en Puertollano (Ciudad Real), el día 5 de marzo del año 1873, y bautizado en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción el día 6 del mismo mes, por don Feliciano Muñoz, inscrito con los nombres de Joaquín Eusebio.
Hijo de Juan Bernabé Cabañero y  Pascuala Cabañero. Su infancia transcurre en la calle de las Cruces, n. 1, en un ambiente cristiano y de sencillez, a pesar de su buena posición económica; el padre era propietario de bienes rústicos. Habitaba una casa de su propiedad situada en lugar céntrico y se veía siempre frecuentada de pobres
Cursa los estudios eclesiásticos en el Seminario de Ciudad Real y es ordenado sacerdote en 1897. Su ministerio sacerdotal estuvo consagrado siempre a la ciudad minera, donde pasó toda su vida haciendo el bien, metido siempre en la parroquia, como en guardia perenne de celo y apostolado, respetado y admirado de todos.

El 26 de julio de 1936, al día siguiente de la fiesta del Apóstol Santiago, fue obligado a salir de su casa a la que no volvería. Llevaba puesta su sotana, consciente de que iba a la muerte. Lo pasearon, en medio de golpes e insultos y amenazas, a lo largo del céntrico Paseo de San Gregorio, hasta la ermita, ya incendiada y devastada de la Virgen de Gracia, Patrona de Puertollano. Una vez allí, dijo: "Vais a matarme... Pues yo os ruego que sea aquí, cabe las ruinas y a la puerta de la Virgen de Gracia". Y allí murió, de rodillas, con el breviario en la mano y manifestando su amor a la Virgen. A las quince horas y  treinta minutos del día 26 de julio de 1936 caía asesinado el segundo de los sacerdotes en la diócesis de Ciudad Real. Sus restos reposan en un nicho familiar en el cementerio de Puertollano.

D. Jaime ha sido y es considerado como un sacerdote muy fiel, caritativo, sencillo y su muerte sólo motivada por ser sacerdote. Desde la Prisión Preventiva de Almodovar del Campo el Párroco de Puertollano, D. Enrique García escribía a D. Gaspar Naranjo Molina, coadjutor de Puertollano librado milagrosamente de la muerte, refiriendose  a la muerte de D. Jaime: “...Ya sabe Ud.  lo del pobre compañero D. Jaime. ¡Que él interceda por nosotros desde el Cielo, en donde estará seguramente gozando el premio de sus virtudes y de su martirio”.
Desde esta columna hacemos una llamada a cuantas personas le conocieron y trataron que puedan aportar noticias y documentación con el fin de completar el expediente para su pronta beatificación

 

GABRIEL CAMPILLO SÁNCHEZ DE LA BLANCA
     

Párroco de Montiel

 

Nace en San Carlos del Valle (Ciudad Real) el día 18 de marzo de 1886, en el seno de una familia cristiana, recibiendo el bautismo a los dos días de nacer en la Iglesia Parroquial del Santísimo Cristo del Valle. Fueron sus padres Gabriel Campillo Ruiz, practicante de profesión y Elena Sánchez de la Blanca Arroyo. Él era el tercero de nueve hermanos de una familia acomodada.
Cursa estudios de sacerdote en los Seminarios de Ciudad Real y Toledo. Ordenado Presbítero celebra su primera Misa el 7 de julio de 1912 ante el Santísimo Cristo del Valle, Patrono de San Carlos del Valle. Es enviado primeramente a Valverde como cura propio. El año 1919 ya es cura de Montiel por permuta con don Agustín Moreno Luján.

Corno párroco de Montiel (Ciudad Real), se distinguió no sólo por su preocupación religiosa y la restauración del templo parroquial que estaba en ruinas cuando él llegó, esforzándose además por socorrer a los más necesitados y por dotar al pueblo de escuelas, cementerio, fábrica de luz y aguas, y por urbanizarlo; así como por colaborar en conseguir toda clase de beneficios y resolver las diversas necesidades del pueblo, así fue como ayudó a hacer una fábrica de harinas y a extinguir la plaga de langosta, creó una banda de música y un grupo de teatro, además contribuyó a la creación de centenares de bibliotecas públicas en toda España, por lo que en su día fue merecedor de los aplausos y menciones honoríficas de los organismos públicos y oficiales. D. Gabriel fue un sacerdote celoso por el bien espiritual y material de su pueblo.
A pesar de tantos y reconocidos méritos por los incontables bienes aportados al pueblo, al iniciarse la Guerra Civil fue objeto de persecución y tiene que refugiarse en su pueblo natal, San Carlos del Valle, los paisanos de Montiel en un gesto de gratitud le ayudan a trasladar a su pueblo todas sus pertenencias. En San Carlos del Valle es acogido por sus padres y hermanos, pero el 18 de noviembre de 1936 vienen a por él por segunda vez milicianos de Montiel y esta vez consiguen llevárselo enfermo y con fiebre, tras encerrar a sus hermanos para que no se opusieran a su marcha. Le amenazaron con matar a sus hermanos si no se entregaba y é se entregó tranquilizando a sus padres “ A mis hermanos no les pasará nada. Ellos  tienen sus hijos. Me buscan a mí.” Del lecho y de los brazos de sus padres fue arrancado violentamente y llevado a Montiel. Durante dos días le ocasionan  los sufrimientos más horrorosos  y despiadados, tras el cruel martirio fue asesinado de seis tiros de pistola en la cabeza el 20 de noviembre de 1936
Sus restos mortales trasladados para recibí cristiana sepultura el 16 de octubre de 1939 en Montiel al cementerio de San Carlos del Valle.  El día 6 de diciembre del año 1964, por orden del Sr. Obispo D. Emeterio Echevarria fueron trasladados a la iglesia parroquial de Santísimo Cristo del Valle.
Desde su muerte fue reconocida la fama de mártir y perdura en la actualidad tanto en Montiel como en San Carlos del Valle.

Biografía elaborada por Teresa Campillo Campillo

 

RAMÓN CAMPILLO VILLENA

     

Coadjutor de Santa María de Daimiel

 

Nace en 1888 en el seno de  una familia acomodada de La Solana, su padre era médico, y muy cristiana, pues algún hermano más fue seminarista. El 1900 comienza los estudios eclesiásticos en el seminario de Ciudad Real y, aprobado el primer cursó, pasa a continuar los estudios en Toledo, donde ingresó en los Operarios Diocesanos, que completaron su formación en Burgos, donde cantó Misa en 1911. Durante cuatro años, fue Vicerrector de Valladolid. Finalmente, por circunstancias familiares, se vio obligado a dejar a los Operarios y volver a nuestra Diócesis. En su pueblo natal ejerce algún tiempo la Capellanía del Convento de las Dominicas. Pasa a Ecónomo de Alhambra y, sucesivamente, Coadjutor en Campo de Criptana ; Cura de Cózar y, por fin, Coadjutor de Santa María de Daimiel donde le sorprende la persecución religiosa en julio del año 1936..l
 Por motivos de seguridad sus hermanos le invitan a ir a La Solana y no aceptó, ya que ellos "tenían hijos" y su presencia podría comprometerles, decía. Permanece en Daimiel acogido en casa de los señores de Herrero  hasta que una criada  lo delata y es apresado. La  madrugada del 18 de noviembre del 1936 es asesinado en  las tapias del cementerio. El coche que le lleva al cementerio era conducido por un joven daimieleño de muy honorable familia y entrañable amigo suyo en  días mejores.
En octubre de 1939 al ser exhumados los restos para proceder a trasladarlos a su pueblo natal donde reposan se aprecia que el cadáver fue enterrado desnudo y descalzo.
Por los escasos testimonios escuchados y conociendo el talante de la persecución religiosa en Daimiel, la opinión común  es que ejerció siempre el ministerio con ejemplaridad y  la motivación de la muerte fue por ser sacerdote.

 

EMILIANO CAMPILLOS RÁEZ

     

Capellán de Las Mínimas de Daimiel

 

Emiliano nace en Daimiel el día 18 de septiembre del año 1897. Fueron sus padres José Joaquín Campillos Fernández  de Silva y María Teresa Raez de la Zarza. Bautizado el día 22 de septiembre en la parroquia de Santa María. Cursa los estudios eclesiásticos en el Seminario de Ciudad Real, es ordenado sacerdote el 20 de junio de 1920 junto con D. Antonio Martínez Giménez, natural de Terrinches y D. Rosario de Lope Castellanos, natural de Villanueva de los Infantes, por  el Excmo Sr. D. Javier Irastorza, Obispo Prior de las Órdenes Militares  y celebra su primera Misa  el día 24 de junio del año 1920 en la parroquia donde fue bautizado.
Ordenado sacerdote fue nombrado secretario del Sr. Obispo (julio de1920); en octubre de 1922  pasa a Daimiel como Coadjutor de Santa María la Mayor; posteriormente, el 15 de febrero de 1929 de cura ecónomo a Torralba de Calatrava; y en diciembre de 1933 es nombrado  Capellán de las monjas Carmelitas de Daimiel. A su vez daba clases de Latín y de Ética en la Academia de 2ª Enseñanza de Daimiel.
En compañía  de su madre y sus hermanas transcurre su vida de sacerdote en la calle Jesús n.1 de Daimiel, dedicado a su ministerio y a la familia y con un comportamiento correctísimo. Expulsada toda la familia de la casa en que vivían se refugia junto con su madre y hermanas en casa del otro hermano Juan Francisco, y permanece escondido en la calle Maestro Baeza n.3, propiedad del mismo. Por esos días llega el Padre de la Compañía de Jesús D. Manuel González huyendo de Ciudad Real y pide ayuda y asilo. Es bien recibido y los dos sacerdotes permanecen escondidos en la misma casa de Juan Francisco. Ahí celebran diariamente la Santa Misa.

Los milicianos de Daimiel, que buscan a ambos sacerdotes, apresan a  Juan Francisco para que denuncie el paradero de éstos a lo que se resiste, a pesar de los malos tratos y palizas, que dejarían huellas y lesiones para el resto de su vida. Al enterarse de la situación en la que se encontraba Juan Francisco, ambos sacerdotes salen del escondite y se presentan en el Ayuntamiento de Daimiel  diciendo:<<suelten a mi hermano que es un padre de familia. Es inocente y de mí hagan lo que quieran>>. Era el día 17 de agosto de 1936 y  el 21 fue asesinado en el lugar conocido por el “Carrerón” . Su hermana  Matilde recogió  en el  Ayuntamiento los enseres del hermano sacerdote: el reloj, un crucifijo y una servilleta.
El cadáver es recogido por la Cruz Roja el mismo día en un majuelo al lado de la carretera que de Daimiel  lleva a Manzanares. D. Emiliano muere abrazado a su crucifijo; el mismo que  su hermana Matilde recogería en el Ayuntamiento de Daimiel. El 29 de mayo de 1960 los restos mortales fueron inhumados en el Valle de los Caídos.

 

JUAN FELIPE CAMPOS RODRÍGUEZ
     

Cura de Torrenueva

 

El Siervo de Dios Juan Felipe Campos y Rodríguez nace el día 15 de febrero del año 1877 en la villa de Carrizosa (Ciudad Real), del Campo de Montiel y recibe el Sacramento del Bautismo a los pocos días de su nacimiento. Hijo de Eulogio, veterinario de profesión y Victoriana Rodríguez, naturales y vecinos de Carrizosa, vive su infancia y se desarrolla en la calle del Altillo en un ambiente cristiano y, al parecer, de buena posición social.

 Cursa los estudios eclesiásticos en el Seminario de Ciudad Real y es ordenado de Presbítero en diciembre de 1906, celebra su primera Misa en Torrenueva. Ejerció el ministerio sacerdotal en Los Pozuelos de CalatravaVillanueva de los Infantes, Cózar,  Carrión de Calatrava. Estando en Carrión de Calatrava participa en el Concurso de parroquias y obtiene  en propiedad la Parroquia de Cózar en la que ya había servido como coadjutor. Para vivir con su hermana pide la coadjutoría de Santa Cruz de Mudela y, últimamente, pasa a Torrenueva en el mes de septiembre de 1930 done ejerce el ministerio sacerdotal hasta su martirio, el 9 de agosto de 1936.

El mismo día 19 de julio de 1936 comienza la persecución y  martirio que guarda mucha semejanza con el de don Gabriel Campillo Sánchez, párroco de Montiel, asesinado el 20 de noviembre de 1936. Su martirio fue de los más horrorosos de la diócesis, según los diversos testimonios recogidos referentes al martirio. Tal vez, el relato que mejor recoge los hechos, y que por su   brevedad y precisión podríamos llamar relato  <<oficial>>,  sea éste:<< <<Fue detenido el día 11 de agosto de 1936; procedieron a martirizarle destrozándole todos los dientes de la boca y sacándole los ojos. En este estado lo tuvieron al sol de agosto a medio día y desnudo durante más de dos horas; una vez muerto, lo arrastraron por la plaza pública, trasladándolo de una <<checa a otra>>, teniéndole tres días insepulto en la misma celda en que se encontraban los restantes detenidos de Torrenueva. Cuando por fin decidieron llevarlo al cementerio, a fin de meterlo en un saco, le cortaron las dos piernas>> (Así resulta acreditado de la información practicada por el Ayuntamiento de la localidad expresada obrante al folio 77 vtº de la pieza separada de <<checas>>; D. 3.216.906; A.H.N. Causa General).
 La narración popular sitúa el martirio en dos escenarios: la iglesia y el patio de las escuelas. Lo detuvieron primero en la iglesia, tratando de que dijera,  <<dónde estaban escondidas las armas>>, acusación ésta  muy generalizada, así como enemigos del orden establecido y del pueblo, contra los sacerdotes.  Al no encontrar las armas, ya lo dejaron con los otros presos en la sacristía en donde empezó el martirio. Lo sacaban al presbiterio para que blasfemara y abjurara de su fe y a pesar de los golpes no consiguieron su propósito. Le pegaban golpes con el crucifijo metálico del altar derribándole los dientes y con candeleros grandes soportó golpes en la cara y en el cuerpo. Violentamente lo tiraron contra los confesionarios y le hicieron rodar varias veces por las escaleras del presbiterio. Después, viendo que no conseguían su propósito, medio desnudo lo ataron de los pies y metiéndolo en un saco, se lo llevaron arrastrando por el templo, y por las escaleras pétreas del atrio y por las de la plaza, a las escuelas municipales que estaban frente a la Iglesia, segundo escenario del martirio. Atado a los barrotes de una ventana, de donde colgaba como un crucificado, y después de una trilla contra la pared, fue  sometido al tormento del sol, la sed y  a los golpes, las mofas, los insultos más soeces y groseros. Con voz apagada pero firme don Felipe decía: “Dios mío perdónalos y da fortaleza a tu siervo” “Dios mío escúchame, que mi fortaleza no se quebrante”. Así entregó la vida  el 9 de agosto de 1936.

 

CLODOALDO CAÑIZARES TEJERO

     

Coadjutor de Santa Quiteria de Alcázar de San Juan

 

Nace en Almagro  a las doce de la noche del día 20 de octubre del año 1881 en el seno de una familia muy humilde. Fue bautizado el día 26 del mismo mes y año en la Parroquia de Madre de Dios en Almagro por don Eduardo Escobar y Carrero, Coadjutor de la parroquia. Fueron sus padres Francisco Cañizares  González y María del Sacramento Rejero Álvarez naturales y vecinos de Almagro. Francisco, el padre, panadero de profesión y,  Sacramento, la madre dedicada a las tareas de la casa. La infancia transcurre en un ambiente sencillo, junto con sus dos hermanas, en la calle Granada, n. 15, hasta que pasa primero al  Seminario de Toledo y, posteriormente al de Ciudad Real para cursar los estudios eclesiásticos y, es ordenado de Presbítero, en junio del año 1906. Fueron, pues, treinta los años de su vida sacerdotal.
El año 1906 ya es coadjutor de Santa María La Mayor de Alcázar de San Juan y atiende el anejo de Alameda de Cervera donde se hace muy popular por su sencillez y cercanía. El año 1911 es trasladado de coadjutor  a Manzanares. El año 1913 toma parte en el concurso de parroquias y obtiene la de Cañada de Calatrava. Renuncia a la parroquia y pasa de Coadjutor a Santa Quiteria de Alcázar de San Juan donde acabará sus días. El Alcázar de San Juan  vive con dos hermanas quienes se dedican a la venta de encajes y tejidos, actividades tan peculiares en Almagro.           

En la actualidad es recordado en Alcázar de San Juan por su humildad y sencillez. Sin especiales dotes oratorias, aunque bondadoso, cariñoso, solía celebrar la Misa para los niños cada Domingo y el Párroco D. Antonio, también mártir, administraba el sacramento de la Penitencia.

Mediada la noche del día 17 de agosto es apresado en su domicilio de la calle Santísima Trinidad y llevado a la prisión donde permanece hasta la noche del 29 del mismo mes en la que, junto con don Ángel Abengózar, Coadjutor de la Parroquia de Santa María La Mayor, fueron sacados  para ser asesinados y  abandonados en la carretera de Herencia en el sitio conocido por  “La Sevillana”. Localizados por miembros de la Cruz Roja sus cuerpos fueron llevados al cementerio de Herencia hasta que pasada la guerra civil son trasladados y reciben sepultura en el Panteón de Alcázar de San Juan.   Es recordado en la actualidad como “hombre bueno; sacerdote humilde, servicial, fiel, amigo de todos”.

 

ANÍBAL CARRANZA ORTIZ

     

Párroco de La Solana

 

Nace en Tomelloso el 22 de junio de 1880 en el seno de una familia cristiana y en los primeros días recibe el Bautismo, sin que conste la fecha por haber sido destruido el Archivo Parroquial. Hijo de Eduardo Carranza Espinosa y de Amalia Ortiz Martínez.
Hace sus primeros estudios sacerdotales en el colegio de San José de Murcia, continuándolos en Ciudad Real. Toma parte, antes de ser ordenado de Presbítero, en el Concurso a Parroquias de 1904, obteniendo la de Valverde y recibido el Presbiterado, noviembre de 1905,  se hace cargo de la parroquia.

Siendo  estudiante de Teología en el Seminario de Ciudad Real colabora eficazmente en la formación de los alumnos de la comunidad de teólogos, gozando de la  confianza del entonces Rector del Seminario, Sr. Ilumdain, así como de la estima de los alumnos. Dotado de especiales virtudes humanas y capacidad intelectual es enviado, una vez ordenado sacerdote, a doctorarse en Sagrada Teología en Toledo.

Posteriormente  se le encomienda la Parroquia de Villahermosa. Concursa de nuevo el año 1913 y es nombrado Párroco del Santo Cristo de Valdepeñas que, al fin, permuta el 1924 por la Parroquia de La Solana.

 Podemos decir que fue dos veces mártir. La primera, apresado por los milicianos en la calle Cristo del Valle es llevado a la cárcel instalada en el Monasterio de las monjas dominicas y en el trayecto cae víctima de una descarga, presenciada por dos jóvenes, de profesión pastor, que lo postra en tierra durante largo tiempo, sin que muera, en la mañana del 10 de agosto de 1936, hasta que alguien lo recoge y lleva al hospital de la Cruz Roja, donde es atendido. La segunda cuando, después de recuperado de las heridas, es sacado de ésta con el engaño de ser trasladado a su pueblo de origen, Tomelloso y, en las tapias del cementerio, es  asesinado, el 30 de noviembre.           

Sacerdote celoso y ejemplar, trabaja incansablemente en vitalizar, tanto en Valdepeñas como en La Solana, la Pía Unión de las Marías y de los Discípulos de San Juan.
En los tres meses que precedieron a su muerte sufre en la cárcel insultos, amenazas y, especialmente por las noticias de asesinatos de compañeros sacerdotes y feligreses,  desmanes sacrílegos en los templos de la  localidad. Muere perdonando a todos, especialmente a dos milicianos (prescindo de identificación) . Finalizada la guerra los restos son trasladados a su pueblo natal de Tomelloso donde reposan. En el cementerio de la localidad.

 

LUIS CASTELLANOS CARAVACA

     

Canónigo de la S. I. Prioral

 

 

Luis Castellanos Caravaca nace en Alcázar de San Juan el día 29 de octubre de 1898; hijo de Lope de Castellanos, sirviente de profesión y de Luisa Caravaca. Luis, el más joven de una familia  humilde formada por cinco hijos(dos niñas y tres varones) , pasa su infancia en la calle de las Peñas y es conocido por  don José Jiménez Manzanares, que llega a la parroquia de Santa Quiteria como coadjutor el 12 de octubre de 1907 y vive en la planta alta de una casa propiedad de los padres de Luis, en la calle San Francisco n.18. Luis con su familia ocupan la planta baja de la misma vivienda lo que explica el trato familiar con el joven Luis.
Luis al cumplir los 10 años es animado por D. José  a ingresar en el Seminario. Y, en efecto, cuando don José Jiménez Manzanares deja Alcázar de San Juan  trasladado a Valdepeñas, Luis era ya seminarista. Amistad  entre sacerdote y seminarista se intensificará porque don José  Jiménez vuelve a Alcázar de San Juan como Párroco de Santa María y, al dejar esta ciudad para ocuparse de la Parroquia de Infantes, el año 1913, Luis era ya un aventajado estudiante de Teología.  

Cursa los estudios eclesiásticos en el Seminario de Ciudad Real con éxito; enviado a Roma, se licencia en Sagrada Teología en la Gregoriana. Regresa a Ciudad Real por razones de salud y canta Misa el 26 de septiembre de 1920 en la Parroquia de Santa María.

En Ciudad Real ejerce el ministerio sacerdotal primero como Capellán en la Academia Pérez Molina y pasó después a Alcázar de San Juan como Ecónomo de Santa María, su parroquia donde se bautizó, hizo la Primera Comunión, sintió la llamada al sacerdocio y celebró su Primera Misa. Desde Alcázar  de San Juan oposita en octubre de 1928 y obtiene una plaza de Canónigo en la Catedral de Ciudad Real. Fue, también, uno de los cinco Jueces pro- sinodales del obispado.  Pero, al suprimirse las asignaciones del Clero, en 1932, el obispo le propuso volver, en 1933, a la Parroquia de Santa María,  en  Alcázar de San Juan.

Desde el primer momento, se vio acosado por su condición sacerdotal. Llevado preso a la capital, junto con otros muchos, alguien consiguió que lo devolvieran a Alcázar de San Juan. Pero vivió sólo dos meses más. Y, cuando los aviones nacionales volaron con sus bombas la gasolinera de Alcázar de San Juan, fue sacado, al fin, en represalia y el 15 de septiembre era asesinado en los términos de Herencia. Su cadáver fue arrojado a una sima, sin que haya sido posible recuperar. Don Luis encontró la muerte por  ser sacerdote, como el resto de sus compañeros.
Sacerdote humilde, sencillo a pesar de su formación y condición de Canónigo era estimado y respetad por todos. Cuidó con especial esmero de la Acción Católica. Fue asesinado sólo por ser sacerdote. Perdura su fama de martirio, en la actualidad.

 

DOMINGO CHACÓN Y BELLÓN

     

Párroco de la Asunción y Arcipreste de Valdepeñas

 

Párroco de Malagón (1925 –  1936)

<<...Señor  Cura. ¿Se va  Vd. por miedo?
 Puede Vd. continuar tranquilo entre nosotros
que nada ha de sucederle
ni nadie se ha de meter con Vd.>>

D. Domingo Chacón y Bellón nace en Membrilla (Ciudad Real) el día 21 de mayo del año 1887. Fueron sus padres José Chacón y Jerónima Bellón. Su hermana Ana le había precedido, siendo los dos únicos descendientes de este matrimonio. Quedó  huérfano de padre desde muy niño, al morir éste por causa de la viruela. En los primeros años de su infancia recibió una educación sólidamente virtuosa y cristiana; siendo pronto admitido como monaguillo en 1895. Ingresó a los diez años en el Seminario de Ciudad Real animado por su tío, el Ilmo. Sr. D. Antonio Chacón, que fue Rector del Seminario de Madrid, recién fundado, y cura de San José. En Toledo cursa el Doctorado en Sagrada Teología. Recibió el presbiterado en Toledo, en las Temporas de la Santísima Trinidad de  1910 y celebra su primera Misa en Membrilla el 19 de junio.

Ejerce el ministerio sacerdotal al principio como Capellán de los Maristas, en Valdepeñas, pasando de Coadjutor a  Manzanares, en junio de 1915. De allí, fue a Argamasilla de Alba como Ecónomo y dos años más tarde a La Solana en calidad de Vicario. En 1918 fue designado junto con do José Jiménez Manzanares para difundir la doctrina de la sindicación católica agraria, recorriendo con esta misión los pueblos de san Carlos del Valle, Pozo de la Serna, Alhambra, Ruidera y Montiel. Más tarde don Domingo Chacón y don José Jiménez fueron nombrados secretario y presidente, respectivamente, de la comisión que había de propagar la sindicación católica agraria en los arciprestazgos de Ciudad Real, Daimiel y Manzanares.
 En junio de 1925 llegó a la  Parroquia de Malagón con carácter de Cura Regente y,  presentado por los Duques de Medinaceli (poseedores del Derecho de Patronazgo  sobre la parroquia de Malagón), al morir don Francisco Quintana, Párroco en propiedad, hecho previamente y con brillantez el necesario examen para Concurso particular. Tomó posesión de dicho beneficio el 1 de enero de 1927 y lo rigió, como todos los cargos anteriores, con sumo celo y con patentes frutos espirituales de la feligresía, hasta abril de 1936 en que tomó posesión, como cura en propiedad también, de la Parroquia de la Asunción de Valdepeñas, previa presentación de los Marqueses de Santa Cruz y habiendo recibido la colación Canónica de manos del señor Obispo Esténaga que seguidamente le nombró Arcipreste de Valdepeñas.
Durante los diez años y cuatro meses años que ejerció el sacerdocio en Malagón - tiempos difíciles- (recios, con expresión de Santa Teresa) desarrolló una labor de formación cristiana  humana y social extraordinarias y,  siempre respetuoso con la autoridad civil, aportó soluciones y fiel colaboración con las autoridades municipales para mitigar la pobreza y el paro de un gran sector de la población.
 Por la limitación del espacio asignado a la presente colaboración en el Programa  o  Revista de este año 2005, destacaré la interesante labor social llevada a cabo por don Domingo Chacón en Malagón.
Bastaron  apenas tres años de estancia en  la Parroquia para conocer la problemática social de los vecinos de Malagón. Con fecha de 23 de mayo de 1928 dirige un escrito, respetuoso, detallado y con una serie de propuestas para mejorar la condición económica y laboral un sector de vecinos:
 << El infrascrito, Cura Párroco de Malagón, tiene el honor de someter a la discreta y recta consideración del Ayuntamiento de su presidencia lo siguiente:
Incumbe al Párroco el deber de reconocer las necesidades, ya de orden espiritual como del corporal y económico, de sus feligreses; y así mismo el cuidado de procurar en lo posible, con paternal solicitud, el remedio de dichas necesidades; puesto que la Iglesia – en frase del inmortal León XIII- es Madre que de tal modo emplea su generosa solicitud en cultivar las almas, que no descuida por ello lo que pertenece  a la vida corporal y material de sus hijos.
En cumplimiento de tal obligación, he de significar a Vd., y he de exponer a la Corporación una deficiencia de carácter social y humanitario, que vengo observando en nuestro querido pueblo desde hace tiempo; pero que se ha puesto más de relieve con ocasión del reciente temporal de lluvias.
Me refiero a la triste situación a que, en tales circunstancias de <<paro forzoso>>, se ven abandonadas las familias de los pobres trabajadores _ jornaleros y braceros_ que viven exclusivamente del jornal diario; sin otra clase de medios ni recursos. Me consta de un a familia obrera _ avecindados hace ya varios años en este pueblo _ que durante el pasado período de lluvias han padecido grandes privaciones, por haber tenido un hijo enfermo y no haber contado con más amparo que el de la caridad privada, implorada por una de las hijas, de puerta en puerta.
Y no es que yo crea ni considere a la pobreza como denigración o afrentosa. Es una condición de la humana naturaleza, imposible de ser abolida. Los pobres han existido siempre y siempre han de existir; siendo esta una ley económica - social, atestiguada y comprobada por la experiencia de los siglos. No debe, por tanto, ser considerada la pobreza signo de  decadencia moral en el individuo que la padece, ni como estigma de ignominia ni deshonor para el pueblo que la soporta. “Pobres –dijo el Maestro Divino- siempre tendréis con vosotros”.
Pero la miseria sí que es denigrante y acusa de incultura o de injusticia _ o quizá de amas cosas a la vez _ a los pueblos en que existe. Y, la pobreza,  FACILMENTE puede degenerar en miseria; entre  otras causas que no hacen al caso, por la falta de trabajo o << paro forzoso>>; causa completamente fortuita, imprevista y no imputable de manera alguna a los pueblos; pero que a la sociedad bien organizada compete estar prevenida para evitar las fatales consecuencias de un injusto olvido del obrero que se ve, sin culpa suya, privado del fruto de su trabajo, que es el pan de sus hijos.
Hay que evitar el sonrojo que produce el mendigar a quien desea cumplir la ley divina _ social del trabajo. Y en esto debe conseguirse amparando al obrero _ laborioso y honrado _ con subsidios decorosos, que no pueden herir su dignidad de hombre  su condición de ciudadano.
Por fortuna nuestra, no es muy numeroso el contingente en Malagón  de trabajadores que dependan solamente del jornal diario. La mayor parte son, a la vez, pequeños propietarios, que, en casos como el que comentamos, pueden hacer frente a una situación desgraciada. Pero no faltan algunas familias del todo desamparadas de la fortuna; y a éstos es sagrado deber atenderlos; preocupándose de ellos y no abandonarlos a la miseria y al hambre, terrible consejera; ni siquiera confiando la solución del caso a la generosidad, nunca desmentida, de este caritativo vecindario.
Al  obrero de cualidades recomendables debe defenderle la sociedad. Esto es lo humano, lo justo y  lo cristiano: pero a la vez es el medio de propagar la verdadera democracia, única capaz de contener la ola de furor bolchevique _ comunista.
Impulsado, pues, del mejor deseo y más noble ideal, me permito rogar a la Corporación de su presidencia tenga a bien deliberar sobre el contenido de este escrito y, si lo estima viable y procedente, disponer lo que sigue:

  1. Que se confeccione un padrón de familias de braceros que vivan exclusivamente del jornal diario y sean laboriosos y de buenas costumbres.
  2. Que se forme un fondo destinado a socorrer a los mencionados jornaleros, en situaciones apuradas de paro forzoso, o casos análogos, Dicho fondo podría nutrirse, a más de la cantidad que  el  Ayuntamiento tuviera a bien destinar en presupuestos, de donativos fijos de personas invitadas al efecto, y también del producto de colectas, fiestas, veladas, etc., organizadas con tan humanitario objeto.
  3. Que se nombre una Junta _ extra – municipal, compuesta de personas de reconocida caridad y nobleza de sentimientos, presidida por el Sr. Alcalde, que sea la encargada de llevar a la práctica esta idea, modesta por el origen del cual procede, pero de grande alcance social.

Perdone, Sr. Alcalde que le haya distraído en su recargada atención. Solamente he de añadir a lo ya expuesto, que si juzga necesaria o siquiera conveniente mi modesta cooperación o el concurso de mis compañeros en el sacerdocio, sepa que para esta finalidad, como, para todo lo que redunde  en bien del pueblo, estamos a su completa disposición.
                        Dios guarde a Vd. Muchos años
                        Malagón 23 de mayo de 1928
                                   Firma: Domingo Chacón
           
Desconocemos la respuesta, si la hubo, del Sr. Alcalde a tan respetuosa, sincera y leal aportación de iniciativas del  Párroco que, sufría  y vibraba ante las necesidades de sus feligreses, como si fueran espadas clavadas en su propia carne.
Lo cierto es que, gracias a la inquietud social y  actividad de don Domingo empezó a funcionar en 1932 el Sindicato Católico Agrario, con su sección de socorros mutuos, la cimera obra social de don Domingo, que plasmaron su ilustración, su experiencia  y su celo de sacerdote apostólico, patriota y; deseoso de pacificar siempre y hermanar las distintas clases sociales pero inclinado siempre a los más débiles y necesitado, fue un sindicato en que figuraron solamente obreros pobres y agricultores medianos, lo cual no fue un obstáculo para su bienhechora eficacia a favor de los pequeños, ni siquiera para su prosperidad y su engrandecimiento Este sindicato tuvo su sección de Socorros  mutuos para los braceros enfermos,  su Caja Rural de Ahorro y préstamos para productores medianos y aun ínfimos. Don Domingo sacó sus primeros colaboradores  de la cantera de la Acción Católica, hombres todos modestos y de espíritu abnegado y cristiano como Dionisio Pérez Lucendo, Presidente.
Pero la cumbre gloriosa de esta obra social cristiana fue la creación de la gran Cooperativa Olivarera, fundada, con las dificultades que  pueden suponerse por el tesón sacerdotal y la hombría de don Domingo en octubre 1934. Su título de Cooperativa  Agrícola del Santísimo Cristo del Espíritu Santo -el Patrono de Malagón, dice bien claramente cuál fue el espíritu de esta obra social y de sus iniciador, don Domingo, y el de los primeros fundadores Amador Merino, Zacarías Ferrer, Adrián García de Marina y Afrodisio Bravo, presididos por el referido  Dionisio López Lucendo.
No era la misericordia de don Domingo simple conmoción de un ánimo sensible ante las calamidades del prójimo desgraciado. Se abría su corazón a comprensión y su boca a las palabras afectuosas, y se abría también su mano al socorro dadivoso y a la limosna, como corresponde a un párroco perfecto y cabal.
Don Domingo con una vida modesta en su hogar familiar y con una acertada administración de la herencia de su tío don Antonio – la fértil viña de la Espartosa – percibía cada año unos ingresos  considerables. Y, sin embargo, ni subió jamas el tono de su vivir modesto y austero, ni aumentó su peculio apreciablemente.
En sus visitas a los enfermos pobres y en su trato preferente con los feligreses necesitados, éstos y aquéllos supieron de su caritativa generosidad y gozaron del positivo auxilio de sus limosnas.
El Asilo  de los Ancianos Desamparados que existía ya desde el año 1917 en Malagón, y al cual siempre atendió con solícita diligencia auxiliando cuanto podía a las Hermanitas y teniendo su satisfacción en conversar con los ancianos que gozaban a su vez con el trato bondadoso y la conversación afable y sencilla del buen párroco, puede dar fehaciente testimonio de la caridad abnegada y  eficaz de don Domingo. La vida económica del bienhechor centro pasaba a menudo por estrecheces pasaba a menudo por estrecheces y apuros económicos angustiosos, a los  que el generoso Párroco, alma y gestor principal del Patronato, tenía que hacer frente. Y como  la administración y las necesidades de la casa no podían soportar el enorme retraso con la Hacienda satisfacía ordinariamente los menguados intereses del capital fundacional, era corriente que don Domingo saliese en auxilio de las necesidades del centro.
La vida ejemplar y la gran caridad de don Domingo, sin él pretenderlo, trascendía a sus feligreses todos y le ganó el aprecio, la simpatía y  la veneración del pueblo, señaladamente de los menos adictos a la religión y al sacerdote, que son los que, extrañados del bien que realicen los curas, más se impresionan por sus acciones caritativas y generosas.
Buena prueba de ello fue la despedida  que los elementos más avanzados de Malagón  hubieron de hacer a don Domingo al salir en abril de 1936 para la Parroquia de Valdepeñas. Esperaba en la estación el momento de que llegara el tren cuando unos obreros, tildados de comunistas, se le acercaron muy comedidos al darse cuenta de su marcha y le dijeron: - Señor Cura, ¿se va Vd. Por miedo? Puede Vd. Continuar tranquilo entre nosotros que nada ha de  sucederle ni nadie se ha de meter con Vd. –Es el  superior, dijo don Domingo a los emisarios de la Casa del Pueblo, el que me manda trasladarme a Valdepeñas. Voy por obedecer; no porque tenga miedo en Malagón.
Hay que decir que igualmente recibió en Valdepeñas seguridades de alguien al llegar pues también en Valdepeñas tenía sembrada de antiguo la buena semilla de acciones bienhechoras en los primeros años de su sacerdocio, junio de 1910, como Capellán de los Hermanos Maristas,  hasta que  el año 1915  fue nombrado coadjutor de Manzanares. Lo que no bastó para arrancarlo a la muerte.
El viernes de Dolores empezó en Valdepeñas su gestión parroquial que tan dolorosa iba a serle, verdadero calvario en el que consumaría su sacrificio unos meses después.
 El día 24 de julio de 1936 fue detenido con sus coadjutores (D. José García Carpintero y D. Juan Pedro García Sotoca y Marqués) y sacristanes reunidos muy de mañana en la casa rectoral para estudiar la situación planteada por la orden recibida del señor Alcalde con la prohibición  de celebrar la Santa Misa, así como el mandato de  cerrar las iglesias. Son conducidos detenidos a la Delegación de Policía donde son interrogados durante varias horas hasta ser tresladados, finalmente, el día 25 de julio a la cárcel del partido, atravesando las calles de Valdepeñas los tres en medio de los mayores atropellos, escarnios, befas e insultos. Tras un mes de prisión sobrellevada con edificante paciencia y serenidad y dando pruebas de celo apostólico con sus compañeros sacerdotes y laicos a quienes confortó con los Sacramentos, ejercicios piadosos  y acompañó en los trágicos momentos del martirio. La madrugada del 31 de agosto de 1936 en el Cementerio de Valdepeñas  fue asesinado por ser sacerdote y párroco  ejemplar.
Abierta la Causa de Beatificación por Martirio del Siervo de Dios Domingo Chacón y Bellón, el mejor homenaje que el pueblo de  Malagón puede hacer a quien fuera su Párroco, es  recoger los testimonios de las personas que le conocieron y trataron para que la Iglesia pueda reconocer su martirio.

 

MANUEL CONTRERAS LÓPEZ

     

Habilitado del Clero

 

Manuel Contreras López, nace en Ciudad Real el día 26 de febrero de 1889 y  es bautizado el 4 de marzo de este año por  don Jose María de La Fuente en la Parroquia de Santa María del Prado (La Merced). Desde niño inclinado al sacerdocio por la cristiana educación de sus padres, Pedro y María Josefa, oriundos de Membrilla y la dirección de su tío el Lic. don Pedro José Menchén y Ramírez de Arellano (Secretario de Cámara en los tiempos del  quinto Obispo D. Remigio Gandásegui y Gorrochátegui; Canónigo de la  entonces Santa Iglesia  Prioral y Visistador General de Religiosas, fallecido el martes, 14 de junio de 1932).
 Cursó todos sus estudios en el Seminario Diocesano de Ciudad Real. Recibe la Ordenación Sacerdotal  de manos  del  quinto Obispo- Prior  de la diócesis D. Remigio Gandásegui y Gorrochátegui, el día 23 de junio año 1912. Celebra la primera Misa solemne  en la Parroquia Santa María del Prado el 29 de junio.
  Ejerció los cargos de Capellán del Colegio "San José" y Coadjutor de las parroquias de Santiago y Santa María del Prado, en la capital. Fue también Auxiliar de la Secretaría del Obispado y Habilitado del Clero. Esto último parece que incitó a que le hicieran víctima, desde los primeros momentos, de sus requerimientos.

Fue  uno de los primeros encarcelados  en la redada del día 16 de septiembre de 1936. En el Seminario Diocesano, convertido en <<checa>> permaneció prisionero hasta la madrugada del día 18 del mismo mes. A partir de esta fecha soportó frecuentes registros en el domicilio familiar, hasta que, el 16 de noviembre se le llevó a la <<checa>> del convento de las Dominicas. Por fin, en la noche del 17 al 18 de noviembre de 1936, fue llevado a Fernancaballero y asesinado ante las tapias del Cementerio, tras haberle hecho descender del coche en que fue trasladado desde Ciudad Real y  paseado por toda la población, junto a sus compañeros, entre gritos tremendos de la multitud.
 Finalizada la persecución religiosa los restos mortales, previa solicitud de traslado y concesión del Obispado, con fechas del 22 de junio de 1939 y 26 de junio, respectivamente, fueron exhumados del cementerio de Fernancaballero y trasladados a Ciudad Real, donde  reposan en el panteón familiar (Patio 5, San Rafael, Preferencia, C/ 1 nº. 5)
Sólo su condición de sacerdote  y el cargo de habilitado del clero, que hacía sospechar  manejaba grandes cantidades de dinero de la diócesis, motivaron su muerte. Paradojas de la vida: el haber íntegro anual del  siervo de Dios era de 579, 44 pesetas (48, 29 pesetas mensuales), según consta en la Tarjeta de Identidad de Clases Pasivas con fecha de 8 de enero de 1936.  Su  muerte fue muy sentida por cuantos conocieron a don Manuel: sacerdote de la confianza plena del clero por su diligencia, amabilidad y buenos servicios prestados en momentos tan difíciles.

 

EDUARDO DE DIOS VILLACAÑAS

     

Beneficiado tenor de la S. I. Prioral

 

Eduardo de Dios Villacañas nace en Jaén, el día 1 de junio de 1891. Cursa los estudios eclesiásticos en el Seminario de Jaén. Destacó por su excelente voz y su instrucción musical, por lo que al quedar vacante -  por traslado de don Antonio Margelí- la plaza de Tenor en la Iglesia – Prioral de Ciudad Real, cuando sólo era Diácono, se presentó como opositor y, aprobado el concurso, tomó posesión de dicha plaza de  Tenor Segundo el 1 de agosto de 1914.
 El 19 de septiembre del mismo año fue promovido al sacerdocio en Segovia por el señor Obispo Dr. D. Remigio Gandásegui y Gorrochátegi  a la vez que don Miguel Ruiz Pérez que fuera Director de “ El Pueblo Manchego (+ 23-24.11.1936 en Paracuellos) y don Especioso Perucho Granero (+ 19.8.1936 en Campo de Criptana).
Don Eduardo - sencillo, amable y servicial-  se ambientó fácilmente en la diócesis y  Ciudad Real, como  Tenor de la Catedral y Capellán de las Monjas  Concepcionistas. Éstas le estaban muy agradecidas por su disponibilidad para servirlas. Fue muy conocido y querido en la Diócesis por haber cantado asiduamente en las fiestas y grandes solemnidades religiosas celebradas en la mayoría de los pueblos. Arrojado de la casa- capellanía del Convento, en julio del 1936, se cobijó en la hospedería de la calle Montesa nº.6, propiedad de Dª Ramona Navalón, viuda de Martínez.

En efecto, cuando el día 25 de julio de 1936 D. Jesús Hita Miranda (Marianista, beatificado por Juan Pablo II, el 1 de octubre de 1995) se refugia en dicha pensión ya estaba alojado don Eduardo de Dios Villacañas con quien compartirá la habitación.
Dos días antes, habían llegado dos Pasionistas de Daimiel: el P. Juan Pedro de S. Antonio y el Hermano Pablo María de S. José ( beatificados por Juan Pablo II, el 1 de octubre de 1989). El 28 de julio se refugió en la fonda el P. Tomás Ramos Muñoz, misionero del Corazón de María, quien compartió la habitación con los dos Pasionistas. <<Los cinco vivían casi como en una comunidad rezando>>.
El 25 de septiembre, diez de la mañana, unos milicianos irrumpen en la pensión y se llevan  a los cinco huéspedes a la <<checa>> del Seminario Conciliar. Los cinco fueron fusilados en Carrión, a las 11 de la noche, aproximadamente, y arrojados al <<pozo de Carrión>>. En noviembre de 1960 se hizo la exhumación de los restos del famoso pozo de Carrión, para trasladarlos al Valle de los Caídos".
 La razón por la que les dieron muerte la indicó claramente el Frente Popular por boca de uno de sus elementos ejecutores de la pena capital: <<elementos muy peligrosos>>. Peligrosos...¿Enemigos de quién unos hombres que habían dedicado todas sus vidas al servicio de los demás? Don Eduardo de Dios y compañeros de la pensión fueron asesinados por ser cristianos, es decir, por <<odio a la fe>> que valientemente confesaron.
La Iglesia ha reconocido públicamente el martirio de los cuatro compañeros de prisión. El nuevo y peor de los martirios que podríamos cometer con don Eduardo sería condenarlo al olvido y no reconocer la palma del martirio de la que gozan ya sus compañeros.

 

FERMÍN DE ISASI GONDRA

     

Canónigo Penitenciario de la S. I. Prioral de Ciudad Real

 

Fermín de Isasi Gondra nace en Fica, diócesis de Vitoria y provincia de Vizcaya, el 7 de julio de 1874. Estudia en el Seminario  Conciliar Central de S. Carlos Borromeo de Salamanca donde en el año 1891 (curso 1890-91) en los exámenes extraordinarios incorpora tres años de Latín (cursados privadamente) con calificación meritissimus  y  finaliza el 4º año de Latín (Retórica y Poética) con calificación meritissimus en el mismo Seminario Conciliar de Salamanca.
 Se incorpora al Seminario Conciliar de Vitoria donde cursa los tres años de Filosofía (1892 – 1895) con la calificación de meritissimus y cuatro años de Teología (1895 – 1899) también con la calificación de meritissimus. Finalmente cursa el primer año de Derecho Canónico (1999 – 1900), igualmente  con  la calificación de meritissimus. A partir de esta fecha ya no aparece en los Libros de Calificación.  Se doctora en Sagrada Teología y es ordenado de Presbítero en 1901.

Vino a Ciudad Real, el año 1905, en calidad de Capellán del quinto Obispo – Prior, Excm. Y Rvdmo. Sr. Dr. D. Remigio Gandásegui y Gorrochátegui. Ejerce el ministerio  sacerdotal como Penitenciario de la Catedral (canongía ganada por oposición el año 1909) y, como Penitenciario, ocupa la  Cátedra de Moral;  también impartió  Metafísica y Teología Fundamental en el Seminario Conciliar de Ciudad Real. Fue el primer director de la Hoja Diocesana "Templo y Hogar" en el año 1915.  Se le recuerda por sus alumnos como hombre de vastísima cultura,  gran filósofo, teólogo y como buen latinista  escribió en esta lengua un estudio sobre el Sacramento de la Confirmación.
El día 12 de septiembre de 1936, alrededor  de las doce y media del día,  el sacerdote Operario don Francisco Castor Sojo López,  administrador del Seminario de nuestra diócesis de Ciudad Real - cuyo proceso de canonización por martirio se inició en Ciudad Real el 19 de marzo de 1998 y se clausuró el 11 de diciembre de 2003-; el  P. Francisco García y García de Casto, claretiano, y con ellos a un joven de 18 años, llamado José Delgado fueron sacados por un grupo de milicianos de la Fonda <<La Francesa>> donde estaban refugiados y llevados al Seminario.
Durante el trayecto recogieron  a don Fermín, que les hizo esperar un poco hasta vestir la sotana con los vivos de canónigo y el manteo solemne. Los llevaron violentamente y encarcelaron en el Seminario Diocesano, convertido en <<checa>>, donde pasaron el resto del día. Aquella misma noche, del día 12 al 13 de septiembre de 1936, los asesinaron al oeste de Ciudad Real, no muy lejos del santuario de Alarcos, a unos noventa pasos del indicador 8 km. de la ciudad, junto a un abrevadero artificial.
Al subir  al auto que le llevaría a la muerte, don Fermín  dijo: "las puertas del infierno no han de prevalecer contra la Iglesia". Sus restos mortales fueron depositados provisionalmente en el cementerio de Valverde. Finalizada la guerra, los restos fueron trasladados al cementerio de Ciudad Real.
Penitenciario, Profesor del Seminario, en definitiva, sacerdote, corre la misma suerte que el resto de sus compañeros sacerdotes, incluidos el Sr. Obispo de la Diócesis y su secretario. Cuantos le conocieron le  han tenido por mártir.

 

ANDRÉS DÍAZ MUÑOZ

     

Cura de Villamayor de Calatrava

 

Nació en Granátula de Calatrava el día 4 de julio del año 1880 y fue bautizado el 6 de julio del mismo mes en la Parroquia de Santa Ana de Granátula de Calatrava por don Inocente Hervás.  Y se le impusieron los nombres de Andrés, Laureano de Santa Isabel. Hijo de Ildefonso Díaz Serrano, propietario, y de María Gregoria Muñoz Cañizares. Estudió en el Seminario de Ciudad Real y ordenado de Presbítero celebró su primera Misa en la parroquia de su pueblo natal el día 11 de junio de 1909, empezando su ministerio como Coadjutor de su pueblo natal. Después desempeñó igual cargo en Abenojar y Argamasilla de Calatrava, pasando finalmente a Villamayor como Cura Párroco.

El día 20 de julio de 1936, tras muchas peripecias sufridas, se vio obligado a salir de Villamayor de Calatrava y se refugia en casa de don Justo Martínez, Cura de Almodóvar del Campo que se distinguía por socorrer  a sus compañeros sacerdotes. Al día siguiente, celebrando la santa Misa en la Iglesia del Carmen, fue interrumpido y obligado a retirarse del altar, aprovechó no obstante la ocasión y a la vista de los mismos milicianos consumió todas las sagradas formas que había en el sagrario.

Desde la casa del cura de Almodóvar pasó a ocultarse  al domicilio de unos feligreses conocidos. De allí, lo trajeron a la “checa” del Seminario. El día 29 de agosto de 1936, don Andrés ya estaba preso en el seminario de Ciudad Real, como consta por el testimonio del M.I.S. D.  José Jiménez Manzanares, así como que la noche del 17 al 18  de septiembre pasó del Seminario a la cárcel provincial; y, parece ser, que el tribunal popular en juicio sumarísimo acordó pronto ponerle en libertad. Así lo escribió él mismo a su familia el 16 de octubre de 1936. Y cuando esperaba naturalmente verse en la calle, de un momento a otro, sin que nadie sepa qué día, fue sacado de la cárcel pretextando  que se le llevaba a su pueblo natal y, lejos de ello, le dieron muerte, por investigaciones últimas, en Miguelturra, sin que se sepa la fecha exacta ni el paradero de sus restos mortales. 

 

TOMAS  DOMINGUEZ BAEZA

     

Coadjutor de Pedro Muñoz

 

Nace en Grajal  de Campos (León), el día 18 de octubre de 1906. Estudia en el Colegio de Huérfanos pobres de Toledo, que fundara el sacerdote don  Joaquín de La Madrid, Canónigo de la S.I. Primada de Toledo y mártir también en la persecución religiosa del 1936. De Toledo pasa al Seminario de Ciudad Real donde termina los estudios  eclesiásticos. Ordenado de presbítero a finales del mes de marzo del 1931, celebra su primera Misa en la Parroquia de Santa Teresa y Santa Isabel, de Madrid, el 12 de abril del mismo año 1931, día tristemente célebre en la historia de España. Ejerce como Coadjutor en Almagro de donde en 1932 pasa de Regente a Albaladejos distinguiéndose  por su sencillez, amabilidad y bondad. En marzo del 1936, llega  como Coadjutor a Pedro Muñoz.
 Estimado por su juventud y aspecto de niño, ante los sucesos del 1936, algunos feligreses le aconsejan dejar la Parroquia, partir para Madrid y ponerse a salvo con algunos familiares. Pero prefirió permanecer en el pueblo. A primeros de agosto es detenido en su casa y después llevado a la cárcel. El 14 de agosto llega a Pedro Muñoz un grupo de la C.N.T. de Madrid y de Alcázar de San Juan y, en la madrugada del 15 don Tomás Domínguez, en unión con otros vecinos de Pedro Muñoz fue asesinado junto al cementerio mientras aclamaban a Cristo Rey. Era el 15 de agosto, día de la Asunción de Nuestra Señora a los Cielos.
 Apenas llevaba unos meses en la Parroquia por lo que no podría existir otro motivo para condenarle a muerte que el hecho de ser un sacerdote, sin deshacerse del breviario y Rosario que no dejó de rezar incluso en la prisión.

 

ANTONIO ESPADERO MORALES

     

Coadjutor de Villanueva de los Infantes

 

Antonio Espadero y Morales, hijo de José y Consuelo, nace en La Solana  el día 21 de enero de 1899. Cursa los Estudios Eclesiásticos en el Seminario de Ciudad Real y,  ordenado Sacerdote, canta su primera Misa el día primero de enero de 1924. Enseguida es nombrado Cura de El Hoyo y El Tamaral de donde en 1926 pasa como Coadjutor a Fuente el Fresno. Más tarde, en octubre de 1927, es nombrado Coadjutor de Villanueva de los Infantes donde le sorprende la persecución religiosa.
El alcalde  de Villanueva de los Infantes, primo del sacerdote D. José Martín Jiménez (martirizado en Valdepeñas el 10 de agosto de 1936), ordena que todos los sacerdotes salgan del pueblo por seguridad de los mismos sacerdotes. Y, al mismo tiempo el alcalde, emparentado con el clero, aleja el problema que podría plantearle la presencia o muerte de curas en el pueblo.
 El 16 de agosto de 1936 don Antonio parte para La Solana, su pueblo natal y permanece a salvo con sus familiares hasta que el 10 de octubre es encarcelado con D. Alfonso Martín de las Mulas y D. Eloy Serrano, y  fueron asesinados, junto a las tapias del Cementerio de Membrilla que miran a  La Solana, el 2 de noviembre de 1936.

El Dr. Jiménez Manzanares describe las disposiciones de D. Antonio y compañeros ante el martirio: << La  marcha o paseo de las víctimas en el camino desde La Solana fue, por la valentía de los tres sacerdotes que rezaban oraciones y entonaban cánticos religiosos y aclamaban a Cristo Rey, una emocionante misión sacerdotal y apostólica>>.
El 24 de abril de 1944  el Sr. Juez Municipal de La Solana D. Jesús Campillo Villena tomó declaración como testigo a Ramón Espadero Morales, de 47 años de edad, casado, natural de La Solana, de profesión carpintero y dijo: << Que su  hermano  D. Antonio Espadero Morales, de profesión sacerdote de 37 años de edad, con domicilio en Infantes (Ciudad Real) fue detenido (omito los nombres de cuantos intervinieron en esta muerte por respeto tanto a la memoria de estas personas como al honor de sus familiares) en el domicilio de su madre, siendo conducido a la Checa de las Monjas en esta villa. Su cadáver al practicar la exhumación se le apreciaban tres agujeros en la cabeza, fue hallado en Membrilla, Km 7 de la carretera La Solana – Manzanares... >>

 

RAFAEL FERNÁNDEZ Y FERNÁNDEZ

     

Párroco de Abenójar

 

Nace  en Hinojosas de Calatrava (Ciudad Real) el día 24 de octubre del año 1872. Hijo de Esteban Fernández Moreno, de profesión labrador y de Cesarea Fernández. Su infancia transcurre en su pueblo natal en un ambiente sencillo y cristiano.
En el Seminario de Ciudad Real cursa los estudios eclesiástico y ordenado de presbítero celebra su primera Misa solemne el 25 de marzo de 1901. En sus años de seminarista y después como sacerdote era tal la aceptación que  tenía entre sus compañeros por su optimismo, facundia y gracejo que le llamaban el"insigne". Sin duda, el ambiente religioso de su pueblo natal, influyó en el hecho de su vocación.
  Enseguida fue nombrado Coadjutor de Granátula de Calatrava. Participa en el concurso a Parroquias del año 1904, siendo obispo Pior el señor Piñera y obtiene en propiedad la Parroquia de Poblete, y más tarde, en el Concurso convocado por el obispo Gandásegui, nuevamente oposita y obtiene la Parroquia de Abenójar, de la que toma posesión el 9 de mayo de 1914. Estuvo al frente de la Parroquia de Abenójar 22 años ininterrumpidos.
 

Con la llegada de la República sufrió por parte de la revuelta Casa del Pueblo un continuo y arduo tropiezo que, lejos de aminalarle, enardecía su fervor de sacerdote en defensa de los derechos de la Iglesia. Al fin, en julio de 1936, es detenido y llevado al templo parroquial. La desolación del lugar santo, ya devastado y profanado, le hizo sufrir un síncope. Después se le encerró en un calabozo inmundo del que fue sacado gracias al valor de un anciano médico que certificó la insalubridad del lugar. Entones se le condujo a la cárcel con los demás presos. El 20 de septiembre, con el consabido achaque de que le llevaban a prestar declaración, fue sacado en un coche llegado de Ciudad Real, junto con don Juan Samper, siendo ambos asesinados a corta distancia de Corral de Calatrava.
Finalizada la guerra civil, un sobrino, llamado como él, Rafael, con fecha del once de junio de 1939 solicitó el traslado de los resto del  cementerio de Corral de Calatrava al de  Puertollano.
 Don Rafael causó la admiró de todos en el momento de su muerte. Así lo reconoció posteriormente uno de sus verdugos, que confesó cómo le temblaba la mano en el momento fatídico. Recordaba también cómo don Rafael le recriminaba  su proceder y la inutilidad de sus ataques a la religión de Cristo. También animó a un compañero de martirio, diciéndole que “los hombres no deben llorar ante la muerte por Dios y por la patria”. Y le recordaba que pronto iban a comparecer ente el Señor, que los recibiría como mártires en su gloria.
Desde esta columna hacemos una llamada a cuantas personas le conocieron y trataron con el fin de completar el expediente para su beatificación.

 

FRANCISCO FERNÁNDEZ GRANADA

     

Beneficiado de la S. I. Prioral

 

Nacido el día 17 de septiembre del año 1884 en Villacañas (Toledo), y bautizado en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción el día 19 de septiembre del mismo año. Hijo de Crisanto Fernández y Eladia Granada y  Almendros estudia en el Seminario de Toledo donde formó parte siempre de la Capilla musical. Ordenado de Presbítero en 1910 es nombrado profesor en la Universidad Pontificia de Toledo, a la vez que atendía como capellán el Asilo de Ancianos Desamparados.
 El 1 de julio de 1918 se convocó a oposiciones en Ciudad Real para cubrir el Beneficio con cargo de Tenor Primero que dejara vacante don Fernando Aguilar que se traslada a la Catedral de Córdoba, y don Francisco único opositor a dicho beneficio gana la oposición, toma del mismo y permanece en el cargo hasta su muerte en la noche del 16 ó 17 de octubre de 1936. Colaboró con entusiasmo a la construcción del barrio de "Casas Baratas", donde él mismo vivió.
De temperamento fuerte y decidido, hasta el punto de hacer retroceder, en cierta ocasión, a los que trataron de acometerle en plena calle. Todavía el 1 de agosto de 1936, llevado de ese mismo carácter, se aventuró a salir con sotana para hacer efectivos en Hacienda los menguados haberes pasivos a la sazón vigentes para el Clero (54´32 pesetas mensuales). Esto le costó ya ser detenido unas horas en el Gobierno Civil.
 

Confiado sin dudad, después de los peores días, a primeros de octubre salió con sotana por el barrio en el que vivía, y de nuevo es conducido a la Comisaría (Gobierno Civil), donde coincidió con los compañeros don Raimundo Muñoz, don José María Gómez , D. Fidel Fuidio Rodríguez (Marianista beatificado por Juan Pablo II, el 1 de octubre de 1995) y don Juan Herrero, detenidos desde mucho tiempo antes.
 D. Francisco, el 15 de agosto fue juzgado en una parodia de juicio que se prolongó desde las cuatro de la tarde hasta las nueve de la noche en las dependencias del Gobierno Civil, recayendo sentencia condenatoria sobre don Francisco Fernández Granada y don Juan Herrero Carrero, Auxiliar de la Secretaría del Obispado.
En la noche de 16 ó madrugada del 17 de octubre, fue sacado de la prisión y asesinado en el término de Carrión (según consta en el acta n. 891 de defunción del Juzgado de Ciudad Real), en compañía de D. Fidel Fuidio (Marianista), don Juan Herrero Carrero y don Miguel Pintado, seglar.
Comprometido con los más pobres, hasta el último instante de su vida manifestó su firmeza, sin acobardarse ni ceder en su condición de sacerdote que le llevó al martirio.

 

GABRIEL FERNÁNDEZ-ARROYO MASCARAQUE

     

Coadjutor de Manzanares

 

D. Gabriel Dionisio Perpetuo nació en Manzanares a la una de la tarde del día 8 de abril de 1888. Bautizado el 11 de abril en la Parroquia de la Asunción por don Gregorio Almagro y Rivas, Cura Rector de la Parroquia. Hijo de Juan José Fernández Arroyo, de profesión sacristán, y de Lorenza Mascaraque, creció en un ambiente humilde y cristiano. Instruido por el padre -sacristán de la parroquia- y familiarizado con las "cosas santas", sintió la llamada de Dios al sacerdocio y, en el Seminario de Ciudad Real, cursa los Estudios Eclesiásticos desde el 1899 al 1908 en que pasó a Toledo para el curso universitario obteniendo con brillantez la Licenciatura en Teología.
Ordenado de Presbítero cantó la primera Misa en la parroquia el 18 de junio de 1911. Desempeñó durante varios cursos la Cátedra de Latinidad en el Seminario de Ciudad Real, atendiendo a la vez la Parroquia de Las Casas. En 1923 pasó a Manzanares en calidad de Capellán de los Maristas y Coadjutor de la Parroquia.

Don Gabriel  fue detenido el 30 de julio y el 8 de agosto de 1936 fue asesinado junto a D. Vicente Mascaraque y D. Tomás Mellado, mientras de rodillas besaba el escapulario del Carmen e invocaba a Jesucristo. Eran las 12 de la mañana. El ardoroso celo apostólico y la caridad desprendida y abnegada con que don Gabriel se había entregado al ejercicio de su ministerio sacerdotal no impidió que, por ser sacerdote, fuese perseguido y martirizado. Su padre, que había sido sacristán, soportó con ejemplar fortaleza y fe inquebrantable la muerte  del hijo sacerdote, el 8 de agosto de 1936.

 

ENRIQUE FISAC ARANDA

     

Adscrito a San Pedro de Daimiel

 

Enrique Fisac Aranda nace en Daimiel el 5 de noviembre de 1883 en el seno de una familia de profundas creencias católicas, en cuya fe  fue educado. Bautizado en la Iglesia Parroquial de Santa María  de dicha localidad el 8 de noviembre de 1883, por  D. Ramón Rodríguez Barbero. Hijo de Ramón Fisac Valverde, médico de profesión y Enriqueta Aranda Cruz, naturales y vecinos de Daimiel. La desahogada posición económica de la familia permite que inicie estudios de bachillerato en el Instituto de Daimiel y pasa a cursar los estudios eclesiásticos en el seminario de Ciudad Real para acabar en la Pontificia de Toledo con el grado de Doctor en Teología, previo el bienio universitario. Ordenado de Presbitero con dimisorias en Madrid el día 21 de diciembre de 1907, celebra su primera Misa en la Parroquia de Santa María, de Daimiel, el 25 del mismo mes y año, y es nombrado Coadjutor de San Pedro de Ciudad Real, en octubre de 1910, único cargo que desempeñó en nuestra diócesis. Tras varias oposiciones a canonjías (Plasencia, junio de 1909 y Zamora, mayo 1910),  las hizo a Castrense. Y, desde el año 1912, desempeñó ese cargo casi toda su vida, llegando a alcanzar el grado de Coronel. Tras causar baja obligatoria como militar (debido a la Ley de Azaña), fija su residencia en Daimiel, en el domicilio que su hermana Consuelo Fisac tenía en la calle Monescillo de dicha localidad.

 Hasta el día 18 de julio de 1936 celebra Santa Misa diariamente a las 9 de la mañana en la Iglesia Parroquial de Santa María. El día 19 de julio ya no puede celebrar dicha Misa, al haberse suspendido los cultos religiosos en todas las iglesias de Daimil por  orden del  entonces alcalde. A pesar de ser consciente del peligro que corría en esos momentos si permanecía en Daimiel, donde era muy conocido y podía sufrir las represalias de la persecución religiosa, prefirió no huir a otro lugar y dar testimonio de su fe e ideales. No estuvo en prisión, aunque sí vigilado, ni tuvo juicio antes de ser martirizado. El 13 de agosto de 1936 fueron a buscarlo a casa de su prima Ramona dos milicianos, los cuales le dieron un plazo de veinticuatro horas para preparar 5000 pesetas, y le informaron de que al día siguiente pasarían a recogerlas personalmente. El día 14 de agosto de 1936 volvieron a la casa los mismos dos milicianos, y le dijeron que en lugar de darles el dinero a ellos lo cogiera y les acompañara a ver a Juan Escalona (jefe de milicianos. Éste le somete a un intenso interrogatorio y le deja volver a casa de su prima Ramona, donde contó lo sucedido; y cómo lo último que le dijo Escalona fue: "A una persona se le puede condenar a muerte por uno sólo de estos tres motivos: por ser sacerdote, por ser militar o por ser de derechas; a usted le acusamos al mismo tiempo de los tres motivos". El 15 de agosto fue asesinado en el camino que va al Santuario de la Virgen de las Cruces. Algunos familiares y amigos trasladaron su cuerpo hasta el Cementerio Católico de Daimiel el 18 de agosto de 1936.
 En junio de 1939 se erige en su memoria una Cruz de granito en el lugar del martirio; y finalmente entre los años 1940 y 1945 los restos son trasladados del cementerio hasta la Iglesia de Santa María. Todos estos gestos son prueba del reconocimiento de  la fama de martirio

 

ANTONIO GARCÍA – CALVILLO Y COBOS

     

Adscrito a la Parroquia de Herencia

 

Nacido en Herencia el 10 de mayo de 1885 y educado cristianamente en el seno de su familia, destacó por su piedad, haciendo la primera Comunión a los cinco años de edad. Así continuó bajo la dirección de los sacerdotes don Manuel Utrilla y de su tío don José Callejas, al que diariamente ayudaba a Misa.
Los mercedarios de Herencia lo llevaron a su Orden. Por eso, comenzó los estudios en el Convento de Sarria (Lugo), el 11 de marzo de 1900 y se trasladó después a Poyo (Pontevedra), donde  concluye los estudios, es ordenado sacerdote y celebró su primera Misa el 21 de junio de 1908, día de San Luis Gonzaga.
 Hasta el año 1922 en que  fue recibido en este Priorato, por el Rvdmo. Sr. Irastorza y quedó incardinado, ejerció por tierras de Galicia, en las comarcas y pueblos de Verín y El Ferrol.
 Incardinado en Ciudad Real regentó la Parroquia de Las  Labores algún tiempo, retirándose finalmente a Herencia, donde se dedicó preferentemente a la enseñanza por la que sentía especial vocación. Era notable su dominio del francés y de la taquigrafía.

 El día 20 de julio de 1936 celebraba, como de ordinario, la Santa Misa en la ermita de San José, cuando se le ordena que la interrumpiese, a lo que se  negó enérgicamente, no retirándose del altar hasta haber terminado la Santa Misa.
Es detenido el 1 de agosto de 1936 y multado con mil pesetas por supuesta tenencia de armas y, el día 5 de agosto, es obligado a llevar dicha cantidad al Comité, por un vecino que le condujo a golpes de fusil. Y, cuando, depositado el importe de la multa, regresaba  con su hermana al domicilio familiar, nuevamente es detenido y se le encierra en la cueva dispuesta a estos efectos por el Comité en la "checa" de Herencia, y queda incomunicado totalmente.
Al amanecer del día 7 de agosto de 1936, es conducido como tantos otros a la siniestra mina abandonada en los términos de Camuñas (Toledo) a la que fue arrojado vivo al tiempo que gritaba ¡Viva Cristo Rey!. El hecho causó gran impresión entre los vecinos.
Fue perseguido y arrojado vivo a la mina sólo por ser sacerdote y  haberse resistido a la prohibición de celebrar la Santa Misa.

 

JOSÉ  GARCÍA CARPINTERO

     

Coadjutor de Valdepeñas

 

Nace  en Alcázar de San Juan (Ciudad Real el día 5 de diciembre de 1898. Hijo de  Manuel  García - Carpintero,  empleado de Telégrafos de profesión y María Gutiérrez, naturales de  Daimiel y Bargas (Toledo) respectivamente. Vive su infancia en la calle Jesús, n. 2, estudia en el Colegio de los Padres Trinitarios. Inclinado desde pequeño al sacerdocio, cursa los estudios eclesiásticos en el Seminario de Ciudad Real y es ordenado Presbítero en 1923.  Canta su primera Misa en Ciudad Real donde vivía la familia por haber sido trasladado el padre como jefe de Telégrafos. Ejerce el ministerio sacerdotal primeramente como Coadjutor en La Solana donde fue destinado el año 1923, pasando en el mes de julio de 1927 a Valdepeñas, con el mismo cargo de Coadjutor en la Parroquia de la Asunción. Jubilado ya su padre, vivieron todos en Valdepeñas hasta que él faltó, asesinado el 30 de agosto de 1936.
Al conocer la orden de cerrar las Iglesias y prohibición de celebrar culto religioso se reúnen, a primera hora de la mañana  del día 24 de julio de 1936, los coadjutores y sacristanes en  la casa rectoral habitada por el Párroco don Domingo Chacón, para decidir si procedía seguir celebrando la Misa  a puerta cerrada. Sin que los reunidos se dieran cuenta, la casa fue rodeada y acordonada por escopeteros. Y, antes de poder dar explicación alguna, fueron arrestados por milicianos  y conducidos detenidos a la Delegación de Policía, sita en el Ayuntamiento. 

Los sacristanes son dejados en libertad al día siguiente. Detenido junto con el párroco, don Domingo Chacón y el otro Coadjutor, don Pedro García - Sotoca y Marqués, son conducidos a la  Cárcel del Partido. Es registrada  su casa; y él, acusado en su honor por un perturbado, sufrió bastantes humillaciones hasta que en la noche triste para Valdepeñas del 30 de agosto fue sacado con sus compañeros sacerdotes y muchos seglares -hasta cuarenta- y asesinado como todos en el cementerio. Igual que los demás sacerdotes recibió la absolución del heroico don Domingo Chacón que fue presenciando la suerte de sus compañeros siendo el último en morir.
En cuantos conocieron la vida y comportamiento, de don José García Carpintero y sus compañeros, ante la muerte, por la única razón de ser sacerdote, es unánime la creencia en el martirio de los sacerdotes asesinados en Valdepeñas.
Los restos mortales de don José  descansan  en el Panteón del Cementerio de Valdepeñas junto con don Domingo Chacón y Bellón, Párroco Arcipreste de Valdepeñas; Don José Martín Jiménez, Capellán de Prisiones de Valdepeñas; Don Manuel Maroto Sánchez, Capellán del Cementerio de Valdepeñas; Don Jesús Gigante y Ruir, Coadjutor del Santo Cristo de Valdepeñas; Don Juan Pedro García - Sotoca y Marqués, Coadjutor de la Asunción de Valdepeñas; Don Félix González y Bustos, Cura Regente de Santa Cruz de Mudela; Don Pedro Buitrago Morales, Coadjutor de Santa Cruz de Mudela; Don Justo Arévalo y Mora, Capellán de los Hermanos de la Doctrina Cristiana; Cinco hermanos de estas escuelas; Don Tomás Bautista P.- Serrano, Párroco de Villahermosa y Vicario de Infantes; Don Manuel López – Villalta y Menchén, Coadjutor de Membrilla; Don José María Dodríguez Madridejos Marchán, Capellán de Mudela; y Don Cristino Gaviña y Heredia, Coadjutor de Membrilla.

 

DEMETRIO GARCÍA DE LA TORRE

     

Cura de Guadalmez

 

D. Demetrio García de la Torre López, nace el 22 de  diciembre de 1882 en Villacañas (Toledo) y es bautizado el mismo día en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. Hijo de Eusebio García de la Torre, labrador de profesión y de Juana López, naturales y vecinos de Villacañas (Toledo).

 De muy joven tomó el hábito franciscano, hizo con los frailes franciscanos los estudios eclesiásticos. Recibió el Presbiterado de manos del Rvdm. Sr. Gandásegui en la iglesia de las Carmelitas de Ciudad Real en las Temporas de Adviento del 1906 y ejerció en la Orden franciscana el ministerio sacerdotal varios años.

En su pueblo natal le apodaban - mote de familia- "el pajarito"; y en efecto, era menudo, ágil y alegre como un pajarito. Como fraile franciscano  vino a Alcázar de San Juan al pasar este convento a la provincia eclesiástica de San Gregorio y residió como fraile en el convento de  Alcázar de San Juan.

Se pasó al clero secular de Ciudad Real acogido por el obispo don Narciso de Estenaga que le destinó primeramente a Argamasilla de Calatrava, como coadjutor, el año 1929. Pasó luego a San Lorenzo de Calatrava de Ecónomo y al advenir la república el año 1931 le cogió de Cura en la Parroquia de  Cózar.

La convivencia en la parroquia se le fue complicando a partir de las elecciones de febrero de 1936 y se vio obligado a salir de Cózar, refugiándose unos días en Argamasilla de Calatrava hasta que fue destinado a Guadalmez por el señor Obispo, en abril de 1936.

En julio, al estallar la persecución sangrienta, se mantuvo -como la generalidad de los sacerdotes- recluido en su domicilio; pero enseguida, según era norma general también, fue obligado a dejar el pueblo.

 Protegido por los propios milicianos de Guadalmez, según se dice, pudo llegar a Villacañas y ocultarse en casa de una hermana suya, de donde tuvo que huir al campo sabiendo que había sido denunciado a la columna apodada "Los gavilanes". Le persiguieron hasta dar con él, y vilmente le asesinaron en los primeros días de octubre en su pueblo natal.

 

SANTIAGO GARCÍA DE MATEOS Y CHAPARRO

     

Párroco Arcipreste de Daimiel

 

Santiago García de Mateos y Chaparro nace el 6 de febrero de 1869 en La Solana (Ciudad Real). Estudia en el Seminario de Ciudad Real con brillantes resultados académicos y es ordenado Presbítero de manos del Obispo Prior, doctor Rancés, el 14 de octubre de 1894, "extra tempora", en Ciudad Real. Como estudiante y seminarista, primero; después, a penas terminados los estudios eclesiásticos, como profesor del seminario, y al final como sacerdote y Párroco, gozó del máximo prestigio en la diócesis y  uno de los nueve párrocos consultores en la  Curia Diocesana.  Desempeñó cargos parroquiales como Vicario de la Parroquia de San Pedro de Daimiel desde el 1900 en que llega a esta ciudad, hasta su muerte en 1936 siendo Cura Propio de Santa María por el Concurso de 1904. Declinó los honores de la Catedral y de las canonjías que el obispo Gandásegui le brindara.
Iniciada la guerra de julio del 1936, fue obligado a entregar las llaves del templo de Santa María y a pagar el sueldo de los que montaban guardia "custodiarlo" profanándolo, devastándolo y arrasándolo. Personalmente fue objeto de incesantes vejaciones, insultos y despojos, hasta verse obligado a dejar la casa rectoral y es acogido en casa de don Joaquín Fisac, feligrés de la parroquia. Citado reiteradas veces a declarar en la checa de las Mínimas, en la noche del 23 de agosto de 1936, habiendo sido encerrado a las doce del día, se dijo que fue arrastrado por un auto en veloz carrera a todo lo largo del camino del cementerio, espectáculo horroroso presenciado por el Coadjutor, don Francisco Rodríguez de Guzmán, martirizado el mismo día 23 de agosto, hecho que al parecer fue desmentido en los procesos posteriores a la guerra.

 Sacerdote ejemplar, cura párroco y Arcipreste de Santa María, desde el momento de su muerte, así como los nueve compañeros ejemplares han sido considerado por el pueblo de Daimiel como mártires y la motivación de la muerte, sola y exclusivamente por la condición de sacerdotes, según el testimonio del Párroco, testigo de los acontecimientos de la guerra y consignado con detalle en el libro de Bautismo, fol. 29 vt y 30s.

 

ENRIQUE GARCÍA–MATEOS APARICIO

     

Párroco de la Asunción de Puertollano

 

D. Enrique García - Mateos Aparicio nace en La Solana (Ciudad Real) el día 15 de julio de 1891, aunque se crió en Valdepeñas. Fueron sus padres Ángel y Carmen. Hizo  todos sus estudios en el Seminario de Ciudad Real y fue ordenado de Presbítero el año 1916. Antes de llegar a Puertollano, por el año 1932, ejerció el ministerio sacerdotal en Moral de Calatrava como Coadjutor y Ecónomo de Pedro Muñoz. En Puertollano trabajó incansablemente en organizar la Acción Católica en sus diversas ramas, y por orden del Sr. Obispo, procedió a inscribir en el Registro de la Propiedad, todos aquellos inmuebles que pertenecían a la Iglesia  y pudieran inscribirse, como la ermita de la Virgen de Gracia y la plaza con la vivienda del santero(864 metros cuadrados) el terreno de un solar al lado de la Iglesia de El Villar, la Plaza de la Puerta de El Sol, de la Parroquia de la Asunción, etc.
 Llegado el 18 de julio de 1936, bien temprano comenzó la persecución de don Enrique, yendo a por él. Logra esconderse y cuando a media noche, creyendo haber pasado el peligro, sale de su escondite, al ir por la Calle San José es descubierto por una mujer, conocida por la "Botonera" y  a gritos lo denuncia a los vendedores de la plaza, lo detienen y quisieron matarlo  con los cuchillos de los carniceros y pescadores, pero el alcalde, que por allí se encontraba, pudo subirlo a su coche y trasladarlo a la cárcel de Almodóvar del Campo para ponerlo a salvo de las furias del gentío, donde estuvo hasta que el 5 de agosto, tras confesarse con otro compañero, D. Alejandro Prieto, sacerdote de las Escuelas del Ave María y ambos sacerdotes fueron asesinado ante las tapias de la fábrica de orujos de D. Miguel de la Vega.

Don Enrique, desde la cárcel contestaba a una carta del compañero sacerdote don Gaspar Naranjo Molina, que sobrevivió a la persecución, en la que decía: <<Prisión Preventiva de Almodóvar del Campo: 30-VII-1936. Sr. D. Gaspar Naranjo. Mi estimado amigo y compañero: Ya más templado el ánimo y más en equilibrio los nervios, no quiero dejar pasar más tiempo sin responder a su cariñosa carta, expresándole mis sentimientos de profunda gratitud. Ya supe también la salida de Vd. y me alegró mucho la noticia en que se encontrara Vd. allí libre y entre los suyos. Aquí estamos unos treinta sólo de Puertollano y nos animamos mutuamente hasta que Dios Nuestro Señor se disponga disponer otra cosa. Ya sabe Ud. lo del pobre compañero D. Jaime. ¡Que él interceda por nosotros desde el Cielo, en donde estará seguramente gozando el premio de sus virtudes y de su martirio. Afectuosos saludos a los suyos y encomendándome muy de veras a sus oraciones, le abraza su affmo. Amigo. Enrique García -Mateos. Aquí está también D. Alejandro, el del Ave María>>.
Don Enrique fue fusilado con don Alejandro Prieto Serrano, el día 5 de agosto de 1936. Los cuerpos de ambos fueron enterrados con otros de Puertollano, en el Cementerio de Almodóvar, que una vez terminada la guerra, fueron todos trasladados al Cementerio de Puertollano.
Iniciada la Causa de beatificación por martirio agradecemos los testimonios, noticias y documentación de quienes conocieron a D Enrique, D. Jaime Cabañero Cabañero y D. Alejandro Prieto Serrano.

 

JUAN PEDRO GARCÍA-SOTOCA Y MARQUÉS

     

Coadjutor de Valdepeñas

 

Juan Pedro nace en el seno de una familia cristiana y muy humilde de Valdepeñas el día el 18 de marzo de 1903. Hijo de Julián García – Sotoca Hervás y de María del Carmen Marqués López de Lerma, naturales de Valdepeñas. Fue bautizado en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción el día 21 de marzo del mismo año, por el Lic. Canuto García Barbero, Cura Párroco - Arcipreste y se le puso por nombre Juan Pedro. Huérfano de padre, y el mayor de los hermanos de una familia numerosa  y pobre, hace sus primeros estudios con los jesuitas y pasa después al Seminario de Ciudad Real donde  termina los estudios eclesiásticos con gran aprovechamiento, ordenándose de sacerdote el 24  de enero del 1930 y canta su primera Misa el 29 del mismo mes. Después de superar muchas dudas, por su excesiva delicadeza de conciencia, llegó al sacerdocio. Otro hermano, José, también seminarista no llegó al sacerdocio por haber enfermado y fallecido siendo aún seminarista.
Antes de ser nombrado coadjutor de la Asunción, de  Valdepeñas, su último cargo pastoral, fue cura de  Solana del Pino y coadjutor de Miguelturra y del Santo Cristo de Valdepeñas.

Apresado, como los demás sacerdotes de Valdepeñas, primero en la Delegación de Policía, en la cárcel después  con sus compañeros sacerdotes  D. José García Carpintero, D. Domingo Chacón y, por último, en el Cementerio de Valdepeñas, la noche de 29 al 30 de agosto del 1936, los milicianos del batallón Torres, dieron fin a su vida ejemplar de sacerdote, no sin antes haberle sacado los ojos, fracturado un brazo, sacado la lengua con la que pronunciaba palabras de perdón para quienes acabaron con su vida.
D. Juan Pedro, como el resto de los sacerdotes de Valdepeñas  martirizados con poca diferencia de días en el mes de agosto, goza de fama de martirio, ejemplar sacerdote, que a pesar de ser bárbaramente torturado se mantuvo fiel a su condición sacerdotal por la que moría. Sus restos reposan en el Panteón del Cementerio de Valdepeñas.

 

CRISTINO GAVIÑA Y HEREDIA

     

Coadjutor de Membrilla

 

D. Cristino Eusebio Casiano de Gaviña y Heredia había nacido en Villarrubia de los Ojos  el día 13 de agosto de 1892. Bautizado el día 19 del mismo mes en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Villarrubia de los Ojos, por don Anacleto Sánchez de Milla, Coadjutor de la Parroquia y se le impuso los nombres de Cristino, Eusebio y Casiano. Crece en un ambiente cristiano y sacerdotal. Sobrino de don Cristino Heredia, como él natural de Villarrubia de los Ojos, desde muy niño afirmaba que había de ser "Cura o nada". Y, consecuente con su inclinación, celebraría su primera Misa el 3 de julio de 1917, después de estudiar en Alcalá de Henares y en el Seminario de Ciudad Real. Antes de llegar como Coadjutor a Membrilla (finales del año 1929) ejerció el ministerio sacerdotal, igualmente, como Coadjutor en  Granátula de Calatrava y en  Pedro Muñoz, así como de Ecónomo en Almuradiel. 

El 23 de julio del 1936 fue apresado en su casa. Se despide de su hermana Isabel con quien vivía y encomendándose a Dios recoge su breviario y es encerrado en la "Cochera" (Lugar destinado a guardar el coche fúnebre) donde sufre vejaciones y torturas; y, en la  madrugada del 7 de agosto de 1936, es llevado a las afueras del pueblo con la finalidad, al parecer, de arrancarle alguna declaración comprometida con su ministerio sacerdotal a lo que él se niega rotundamente, prefiriendo antes morir. Es encerrado e incomunicado, de nuevo, en el camaranchón que servía de pajar, lugar inmundo con abundantes ratas y ratones como compañía. Al fin, en la madrugada fue sacado como don Manuel L. Villalta, su compañero de Coadjutoría, y otros diez seglares; y, todos fueron asesinados en el término de Valdepeñas. Los restos mortales reposan en una de la fosas comunes del cementerio junto a las que se ha levantado un  Panteón en memoria de los asesinados en esas fechas.

Los últimos momentos de su vida fueron ejemplares, bendiciendo  a Dios y perdonando a sus enemigos. Sus manos apretaban el Rosario del que era muy devoto y que había rezado diariamente en la prisión animando a sus compañeros.

 

JESÚS GIGANTE RUÍZ

     

Coadjutor de Valdepeñas

 

La Parroquia del Santo Cristo de Valdepeñas contaba el año 1936 con 13.200 feligreses, atendidos por un párroco, D. Vicente Benitez García, de 71 años de edad y un coadjutor, D. Jesús Gigante Ruiz, 55 años. De ambos sacerdotes sólo D. Jesús Gigante Ruiz fue asesinado.
D. Jesús Fortunato Gigante Ruiz nace en Valdepeñas (Ciudad Real) el 1 de junio de 1881; y recibe el Bautismo a los pocos días de nacer en la Parroquia del Santo Cristo imponiéndosele el nombre de Jesús Fortunato, sin que sepamos la fecha exacta del bautismo por haber sido destruido el Archivo Parroquial en la Guerra Civil del 1936. Fueron sus padres Ruperto Gigante y Hurtado de Mendoza, carretero de profesión y Francisca Ruiz y Castro, naturales de Valdepeñas y residentes en la calle Ancha, número ochenta y cinco.
Inicia los estudios eclesiásticos, como tantos otros manchegos, en el Colegio de San José, de Murcia; termina los estudios eclesiásticos en Toledo, bajo la protección sin duda de don Gabino Marqués, Ilustre Valdepeñero, dignidad de la Catedral de Toledo, y es ordenado de Presbítero y celebra su primera Misa en 1907.

Ejerció el ministerio en Valdepeñas como Capellán de las Agustinas y Coadjutor de la Parroquia del Santo Cristo. Es trasladado a Daimiel como Coadjutor de Santa María y posteriormente pasa de Ecónomo a Pozuelo de Calatrava. Regresa de nuevo como Coadjutor a Valdepeñas al morir su padre y quedar en desamparo sus hermanas. Fue muy querido y admirado por su laboriosidad y por su caridad sacerdotal, que demostró  en Daimiel cuidando al sacerdote D. Ramón Rodríguez, que padecía una enfermedad contagiosa.
 En Valdepeñas le coge la persecución religiosa de 1936 y se recluye en su casa desde el primer momento; pero el 16 de septiembre de 1936 fue llevado también él, como a sus compañeros sacerdotes de Valdepeñas a la checa de  "La Concordia", donde fue bárbaramente apaleado y torturado, a consecuencia de todo lo cual tuvieron que hospitalizarle poniéndole guardia de milicianos en la habitación. El 19 de noviembre de 1936, engañado con la excusa  de ser trasladado a su casa, y  después de avisar a la familia para que preparen una cama por hallarse muy enfermo, es conducido al Retén y al fin es asesinado el día 22 de noviembre de 1936. Varios testigos en juicios para esclarecer las torturas a que fue sometido decían: <<Que por razones de vecindad y por referencias le consta al declarante que el sacerdote D. Jesús Gigante Ruiz asesinado (...) en época marxista, le cortaron sus partes genitales llevándoselas a la boca, antes de ser asesinado.>> (Cf. Causa General. A.H.N; declaración del testigo J.G.C, mayo 1942).
Sus últimas palabras fueron para perdonar a quienes le torturaron y dieron muerte; y aclamar a Cristo  Rey. Sus restos descansan en el Panteón del Cementerio de Valdepeñas, gozando la consideración de mártir, junto con el resto de sacerdotes Valdepeñeros sacrificados  por su condición de sacerdotes.

 

MIGUEL GONZÁLEZ –CALERO

     

Párroco de Puebla del Príncipe y de Hinojosas de Calatrava

 

Don  Miguel  González-Calero Domínguez nació el día 24 de septiembre del año 1905 en Manzanares (Ciudad Real). Es bautizado el día cinco de octubre del mismo mes en la Parroquia de La Asunción de Manzanares. Fueron sus padres Enrique Gonzáles -Calero y de Carmen Domínguez. El año 1922 ingresó en el Seminario de Ciudad Real a los 17 años de edad. Ordenado de Presbítero el 23 de diciembre del año 1933, por  el Sr. Obispo mártir, D. Narciso Estenaga,  después de haber estado en el Seminario de Málaga, donde conoció a don Manuel González, Fundador de las Marías de los Sagrarios, hoy beatificado por S.S. Juan Pablo II, quedando impregnado del amor a la Sagrada Eucaristía y a los niños como después tuvo ocasión de demostrar en las diversas parroquias en las que ejerció el ministerio sacerdotal.
 Ordenado sacerdote es enviado inmediatamente a la Parroquia de Alamillo y encargado de la de San Benito.. Nombrado Cura de Puebla del Príncipe, llega al pueblo el día 1 de febrero del año 1934, especial campo de su apostolado heroico y fructífero niños y jóvenes, realizando de esta forma un eficaz apostolado familiar.  El 5 de febrero de 1935 es nombrado también Cura Ecónomo de Alhambra y encargado de Ruidera.
 

En la madrugada del 25 de abril de 1936 alguien prendió fuego a la iglesia parroquial de Puebla del Príncipe y acusaron al cura de ser el incendiario. Se vio obligado a huir para salvar la vida, pero fue detenido en Valdepeñas. El Sr. Obispo decidió su traslado a Hinojosas de Calatrava y toma posesión de la Parroquia el día 6 de mayo de 1936. Bien poco iba a  durar en la parroquia. Fue encarcelado a raíz de los sucesos del mes de julio y en la prisión escribió su testamento, (fechado el 13 de septiembre) sencillo y conmovedor, cristiano y ejemplar del que se conserva el original y numerosas copias que se distribuyeron por la diócesis después del martirio de  don Miguel. En el testamento decía don Miguel: <<Hace ya un mes que el Comité revolucionario de ésta me tiene encarcelado por ser sacerdote...>>. Y, plenamente consciente de su martirio concluye: << así mismo perdono de todo corazón a cuantos me hayan perseguido. A todos perdono y perdón para ellos pido a Dios>>.
En la cárcel, sin ocultarse, rezaba el Oficio Divino y guiaba el santo Rosario todos los días e hizo la Novena a Santa Teresita a quien profesaba especial devoción, confortó, consoló y administró el Sacramento de la Penitencia a encarcelados. El 15 de  septiembre llega a Hinojosas de Calatrava un grupo de personas  de La Puebla del Príncipe reclamando al prisionero y sin más es entregado. Llegados a La Puebla, don Miguel fue de nuevo encarcelado. Pretendía que don Miguel acusara a algunas personas del incendio de la iglesia. Jamás pudieron lograrlo.
Al fin, en la madrugada del 18 de septiembre de 1936 fue destrozado a tiros en el pecho, en el vientre y en la cabeza y arrojado a un barranco muy profundo en el camino de la Puebla a Villamanrique. Un vecino, don José Medina Arcos, pidió su cadáver y lo llevó a Villamanrique.

 

JUAN HERRERO CARRERO

     

Auxiliar de la Secretaría del Obispado

 

Don Juan Herrero Carrero nació el día 31 de agosto del año 1903 en el Casar de Talamanca (Guadalajara). Fue bautizado en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de esta villa el día 21 de septiembre del mismo año por don Vicente Peral Gutiérrez. Fueron sus padres Juan Bautista Herrero y de Sancha, médico – cirujano de profesión, natural de Valladolid y  Rafaela  Carrero González, natural de Herencia (Ciudad Real). Transcurre su infancia en la calle San Roque, nº 16 hasta que inicia los estudios eclesiásticos desde muy joven en la Universidad Pontificia de Toledo.

 Por amistad con  D. Narciso Estenaga, se trasladó al Seminario de Ciudad Real, cuando éste fue nombrado Obispo- Prior de las Órdenes Militares. Finaliza los estudios eclesiásticos en el Seminario de Ciudad Real, donde recibe el Subdiaconado  el primero de mayo de 1927.  Es  ordenado de Presbítero, celebra su primera Misa el 31 de agosto de 1927 y, por tanto, queda incardinado en Ciudad Real. 

Ejerce el ministerio sacerdotal primeramente como Coadjutor en Fuente el Fresno y Encargado después de Minas del Horcajo hasta que es incorporado en 1929 a la Secretaría de Cámara y Gobierno del Obispado como Auxiliar y Depositario en la Administración Diocesana, el año 1934. Fue profesor de Historia Natural y Arqueología en el Seminario, y  de Latín, a la vez que Capellán, en los Hermanos Maristas.

  Como a don Manuel Contreras su cargo de habilitado del Clero, a don Juan Herrero Carrero iba a perderle su condición de Depositario de la Administración diocesana. En la  noche del 7 de agosto de 1936  fue apresado por una patrulla de milicianos en la Fonda “ La Paca” (Callejón del Instituto): lo buscaban para incautarse de los bienes de la diócesis. En este registro a la mencionada fonda encontraron a don Fidel Fuidio (Marianista, Beatificado por Juan Pablo II, el 1 de octubre de 1995) que fue, también, apresado y conducidos, no al paredón del cementerio como se les había dicho, sino al   Gobierno Civil. Don Fidel (Marianista) igual que los sacerdotes don Raimundo Muñoz y don José María Gómez fueron declarados inocentes y dejados en libertad, salvo al marianista, don Fidel que con el resto de prisioneros son trasladados a la cárcel y <<checa>> del Seminario donde permanecen poco más de  24 horas. En la cárcel del Gobierno Civil, los milicianos esperaban sacar de  don Juan Herrero preciosa información sobre los bienes de la diócesis.

Don Manuel Herrero y compañeros de prisión, hasta la noche del 16 al 17 de octubre, permanecieron en los desvanes del Gobierno Civil, siendo objeto de una enojosa vigilancia y víctima de toda clase de molestias e incomodidades. Trasladados a la <<checa del Seminario, don Juan Herreros, don Fidel Fuidio (Marianista), don Francisco Fernández Granada, Beneficiado de la Catedral y don Miguel Pintado (seglar), son sentenciados  a morir

De esta <<checa>> fueron sacados a altas horas de la noche y fusilados en el paso del día 17 al 18 de octubre. Sus cuerpos fueron arrojados al tristemente célebre <<pozo de Carrión>>, sin que haya sido posible rescatar e identificar  los restos mortales.

La ambición de sus perseguidores les llevó a pensar que don Juan era administrador de grandes sumas de dineros de la iglesia y la condición de sacerdote motivaron que, tanto don Juan como la inmensa mayoría del clero diocesano, fuesen martirizados.

 

FRANCISCO DE PAULA HERREROS GONZÁLEZ

     

Cura de Las Labores

 

El Siervo de Dios Francisco de Paula Herreros González nació en San Carlos del Valle el 21 de marzo de 1875, aunque toda su infancia transcurre en Membrilla y es educado en un ambiente cristiano y piadoso con sus dos fervorosas tías, Teodora y Josefa.

 Fue enviado a Madrid para iniciar los estudios eclesiásticos al lado de su tío don Juan Herreros, Capellán de las Salesas Reales. Después pasó a Toledo, donde finaliza los estudios con el título de doctor en Teología.

 Ordenado sacerdote en Ciudad Real, celebra  su Primera Misa el 27 de mayo de 1899. Inmediatamente fue nombrado Cura de la Puebla del Príncipe, pasando después como Coadjutor a Villanueva de los Infantes y luego a Chillón, Manzanares, Argamasilla de Alba, Cura de Alhambra de donde fue trasladado a San Carlos del Valle y, por último, a las Labores donde permanece hasta la fecha del martirio, el 31 de agosto de 1936.

Es digno destacar  que  el veinte de abril del año mil novecientos dieciocho expedía una certificación como Párroco de San Carlos del Valle en la que se dice que: <<en el libro tercero de partidas de bautismo, al folio doscientos cincuenta y dos se halla el acta de bautismo de D. Gabriel Campillo Sánchez, nacido el 18 de marzo del año 1886, natural de San Carlos del Valle>> y que sería martirizado salvajemente en Montiel el día 20 de noviembre del año 1936 y sus restos mortales trasladados a San Carlos del Valle

 Como último destino fue enviado a Las Labores donde, ya sexagenario  y después de haberse ejercitado en hacer mucho bien a todos y socorrer a los necesitados, cobardemente y por la espalda, lo mataron de un tiro en la nuca. Y, ya caído en tierra, una escopeta le destrozó el vientre. Quedó abandonado en la cuneta de la carretera, cerca de Puerto Lápice. Después se le arrojó, como a tantos otros, a la "Siniestra mina de Camuñas". Era el 31 de agosto de 1936. En Las Labores, sus asesinos presumían diciendo: "Aquí no hemos matado a nadie... más que...al Cura... ".

 

BERNABÉ HUERTAS MOLINA

     

Cura de Socuéllamos

 

Datos biográficos

D. Bernabé Huertas Molina nació en Alcázar de San Juan el 11 de junio de  1903, en la calle de la Cruz, n. 11. Hijo de Joaquín Huertas y Campos, de profesión pastor (de 31 años de edad) y Francisca Molina y Quiralte. Bautizado el día 15 del mismo mes en la Parroquia  Santa María la Mayor de Alcázar de San Juan por don Manuel Moreno, Coadjutor de la Parroquia. Fue su madrina Isidra Giménez.
 Nació y creció en un ambiente sencillo, pobre, pero muy cristiano. Por la condición laboral del padre, pastor, la matrona se encargó de notificar e inscribir el nacimiento en el Juzgado. Desde niño se caracterizó por una simpatía atrayente y encantadora, a pesar de sus limitaciones físicas, como una mano mutilada, mordida del terrible bacilo y siempre protegida de negra envoltura; y, sin embargo siempre con la sonrisa en los labios y dulce mirada.

 Inicia sus estudios en el Seminario de Ciudad Real completando su formación intelectual en Toledo con el Doctorado en Sagrada Teología. Cantó su primera misa en Alcázar de San Juan con sólo 22 años de edad, el 31 de mayo de 1926, en la Parroquia Santa María de Alcázar de San Juan. En junio de 1926 es destinado a Tomelloso, como Coadjutor, permaneciendo nueve años, (febrero de 1935). Pronto se hizo famoso por su facilidad oratoria y fervor; y, como predicador recorrió la mayoría de las parroquias de la diócesis.
 Los frutos de su predicación apostólica y de su celo sacerdotal no tardaron en hacerse notar. Muy pronto se rodeó de un buen grupo de jóvenes. El Párroco don Vicente Borrell Doz (mártir de la persecución religiosa en Tomelloso), viendo sus cualidades pronto le encargó la dirección de los Jueves Eucarísticos. Y con los jóvenes organizó todos los jueves del año Misa de Comunión y por la tarde Hora Santa. Por el año 1932-33 se organiza la Acción Católica y es nombrado consiliario. Para llevar adelante su obra ya cuenta con un plantel de jóvenes seleccionados por él de los Jueves Eucarísticos, que los pone al frente, no sin antes formarlos. Entre esos jóvenes estaba Ismael Molinero Novillo, que moriría en Zaragoza el 4 de mayo de 1938 en olor de santidad, cuyos restos, por iniciativa de don Emeterio Echeverría Barrena, Obispo Prior, fueron trasladados a Tomelloso el 14 de mayo de 1950.

Persecución, muerte y fama de martirio

 En circunstancias ya bien amenazadoras llegó a Socuellamos como Cura de aquella Parroquia (primer trimestre de 1935). El 24 de julio de 1936 fue cerrada la iglesia y precintada la puerta que comunicaba la casa Rectoral con el templo. En septiembre, unos días antes de ser asesinado, don Bernabé desprecinta la puerta que comunica con la iglesia y revestido de sus mejores ornamentos celebra la Santa Misa acompañado de sus padres y hermana; presentía el martirio. Llega la mañana del 5 de septiembre y es sacado de la casa con el pretexto de hacer unas declaraciones. Y, al amanecer  del día 6 de septiembre, es llevado por la carretera de El Bonillo y, en el sitio denominado << Cuesta de la Herradura>> ,fue asesinado. En el lugar se levantó un monumento con una cruz, que ha sido respetado, a pesar de las obras y nuevo trazado de la carretera, y nunca faltan flores.
 El 4 de septiembre de 1992, por mandato del Sr. Obispo don Rafael Torija de la Fuente se recogen los testimonios en pro de la causa de Beatificación y se crea, tanto en Alcázar de San Juan como en Socuéllamos, una congregación con esta finalidad. Son numerosos los testimonios escritos que se han tomado de la fama de martirio de don Bernabé no sólo en esa comarca sino en la diócesis.

 

PRISCO R. ISASI MARTÍN

     

Cura de Corral de Clatrava

 

Don Prisco R. Isasi Martín nació en Caracuel el día 19 de enero de 1887. Bautizado al día siguiente por don Diego Fernández, Cura Párroco. Hijo de Marcelino Isasi y Antonia Martín  De edad un poco adelantada empezó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Ciudad Real. Ordenado de presbítero celebró la primera Misa en su pueblo natal el 6 de enero de 1915. Ejerció el ministerio sacerdotal sucesivamente como Ecónomo de San Lorenzo, Coadjutor de Miguelturra, Valdepeñas y Corral de Calatrava y finalmente fue nombrado Ecónomo de este último pueblo y su anejo Caracuel.

Ya en las elecciones del 36, tuvo que presidir a la fuerza uno de los Colegios Electorales. Luego, el 16 de julio de 1936, fue acusado de haber incendiado el Cementerio junto con el sacristán. Había terminado el triduo a la Santísima Virgen del Carmen, salió don Prisco de su iglesia (a la que ya no volvería) y acompañado de su fiel sacristán Paco, se dirigió al Cementerio Parroquial. Alguien había quemado unos pastos próximos al cementerio  y esta fue la excusa para culpar al parroco y sacristán: "l el Cura ha pegado fuego al cementerio". En la entrada del pueblo son esperados el cura y el sacristán; y con insultos y piedras les siguen hasta el Cuartel de la Guardia Civil. Momentos después, se les comunica la orden de detención y encarcelamineto y desde la cárcel, esa misma noche, son trasladados al Gobierno Civil de Ciudad Real .

Convencidos de la inocencia de ambos son dejados en libertad, pero con la prohibición de no regresar a El Corral hasta nueva orden. Una vez en libertad informa al Sr. Obispo y se dirige a Caracuel, su pueblo natal, para despedirse de su madre y recoger algunas cosas personales, y en Caracuel le sorprende el 18 de julio. A su paso por Ciudad Real para dirigirse a Valdepeñas es conocido y delatado por un paisano y de nuevo es conducido a las dependencias del  Gobierno Civil, donde permanece algunos días. Se le permite hospedarse en una pensión de la calle de la Rosa, 2 y de allí lo sacan en la noche del 28 de agosto, camino del cementerio donde recibió el martirio, no sin antes uno de sus guardianes haberle fracturado una pierna con la culata del fusil  al llegar a la Puerta de Toledo, ya próximo al Cementerio de Ciudad Real. Acabada la guerra, identificados  sus  restos, recibieron sepultura en el cementerio de  Caracuel. Una lápida perpetúa su memoria en la Iglesia de Caracuel, donde fue bautizado, recibió la Sagrada Comunión y cantó su primera Misa. La fama de mártir perdura en la actualidad.  

 

BERNARDO  LÓPEZ -ATOCHERO Y LÓPEZ -PELÁEZ

     

Adscrito a la Parroquia de San Pedro de Daimiel

 

Bernardo López-  Atochero y López-Peláez, nace en Membrilla (Ciudad Real) el 6 de enero del año 1865. Cursa los estudios eclesiásticos (la llamada "carrera breve") en el seminario de Ciudad Real y, ordenado de presbítero en 1889, pasa en seguida de Coadjutor a Santa Cuz de Mudela, donde estuvo unos dos años. Después se le nombra Coadjutor de San Pedro, de Daimiel y, en ésta pasa el resto de su vida hasta  su muerte el 25 de agosto de 1936.
Su sencillez, amabilidad y candor le llevaron a hacer amable y llevadera la vida a los pobres  a través de la caritativa obra del “Pan de los Pobres” bajo el patronato de San Antonio. ¡Cuántos panes habrá repartido a los pobres, incluso a domicilio, en sus cuarenta años de ministerio sacerdotal en Daimiel! Por su condición de hijo de labrador cuidó con especial esmero y celo apostólicos a cuantos estaban afiliados a la Cofradía de San Isidro Labrador.
Las circunstacias  del arresto, persecución y malos tratos son comunes al resto de los sacerdotes de Daimiel. Presos en la "checa" de las Minimas pretenden que abjuren de la fe y blasfemen. Pero permanecieron fieles hasta entregar la vida.
 

Destaca por su carácter impresionante su asesinato: <<le condujeron al cementerio, obligándole a cavar su propia fosa, disparándole a continuación un tiro sin conseguir matarle, a pesar de lo cual le arrojaron con vida a la misma, entre los gritos de dicho sacerdote que suplicaba por piedad le dispararan más y no le dejaran con vida; lo que realizaron sin conseguir tampoco matarlo. A la media hora le arrojaron una esportilla de cal; y al caerle en las heridas, gritó de nuevo el mártir de referencia, diciendo que estaba vivo; suplicando terminaran de matarle Entonces los dirigentes rojos, lo enterraron hasta los hombros, dejándole la cabeza fuera, a la que empezaron a darle puntapiés como a una pelota, consiguiendo de esta forma asesinarlo>>(A.H.N. D.3.216.905). Así resulta acreditado feacientemente de la información practicada por el Ayuntamiento de Daimiel obrante al fol. 64 de la pieza separada de “Persecución Religiosa” y de la declaración prestada al fol. 90 y 91 vtº de la misma pieza por D. Tiburcio Ruiz de la Hermosa.
Finalizada la persecución religiosa D. Tiburcio, párroco de San Pedro inicia los tramites de recogida de testimonios para el proceso de declaración de martirio de D. Bernardo y D. Rafael Sánchez Milla, coadjutores de la parroquia, aunque no se llevó a su término. Gesto que indica la fama de martirio de D. Bernardo Atochero y demás compañeros sacerdotes muertos en la llamada "noche de los curas" en Daimiel, la del 25 de agosto de 1936. Ahora continuamos la tarea iniciada por D. Tiburcio con la firme esperanza de lograr que la Iglesia reconozca públicamente el testimonio de fe de nuestros mártires si contamos con la colaboración de las parroquias de Daimiel y de cuantas personas aporten testimonios y documentación para llevar a buen término la Causa de beatificación por martirio de estos sacerdotes.

 

FRANCISCO LÓPEZ DE LA MANZANARA

     

Consiliario de la Acción Católica y  Coadjutor de Manzanares

 

D. Francisco López de la Manzanara nació el 22 de noviembre del año 1886 en Manzanares (Ciudad Real); hijo de Francisco López de la Manzanara y de Isabel Peñuela. De familia muy modesta, pero muy cristiana, cursa los Estudios Eclesiásticos en el Seminario de Ciudad Real y ordenado Presbítero, en junio de 1911 celebró su primera Misa privadamente en Manzanares, por luto reciente. Designado  "familiar o secretario" por el Obispo Gandásegui fue nombrado profesor de Latinidad. Después, al ser trasladado el  Sr. Obispo a Segovia, pasó a ser Coadjutor de la Parroquia de Manzanares.
Instituida la Acción Católica en nuestra diócesis por el “Obispo mártir”, D. Narciso  Estenaga: “en horas de amarga zozobra, que recordamos con tristeza, cuando temblaban los fuertes y huían los animosos...”, con fecha del 1 de marzo de 1934 se edita el Boletín oficial de la misma en el Obispado Priorato: “Hoy nace un simpático retoño de esta admirable organización, que se entrega a la solicitud cariñosa de todos nosotros...el hilo directo de comunicación entre todos nosotros, el que nos cuente las alegrías y aún las tristezas de nuestros hermanos en la “Acción Católica...”(Alocución del Excmo. Prelado, año I, nº1),  y  en 1934 D. Francisco López de la Manzanara es  Consiliario  de la A. C masculina de Manzanares y participa en la peregrinación a Roma de la juventud Católica Española...

Durante veinte años desarrolló una ardua y provechosa labor entre las capas más humildes y jóvenes, como Consiliario de la Juventud Masculina y como Director de las Conferencias de San Vicente de Paul. Trabajó con entusiasmo en la apertura del Círculo Católico para obreros y, debido a sus buenas disposiciones para tratar a todos, consiguió lo que se proponía, es decir, reunir a los obreros en un circulo donde se hablara de Dios y se abordara la problemática del mundo obrero.
 A su lado se formó y trabajó un nutrido grupo de  jóvenes militantes de Acción Católica que  llegado el momento de la persecución religiosa no dudaron en aceptar el martirio por la condición de militantes cristianos: Pablo Naranjo Díaz – Albo (Secretario), Julián Mellado Noblejas (tesorero), José Díaz López de la Manzanara (fundador y secretario), Andrés Sánchez Serrano (vocal) y Julián Sedano  López de los Mozos.
Sobrecogido, como todos, por la sangrienta persecución en julio del 1936, se ocultó en el domicilio de una familia amiga, donde pudo pasar desapercibido hasta el 26 de agosto de 1936 en que,  denunciado por una mujer que en un descuido pudo verle, fue inmediatamente detenido en el Ayuntamiento, y asesinado aquella misma noche en el camino del Cementerio donde luego fue enterrado.
Es urgente completar la lista de quienes puedan aportar testimonios al Tribunal eclesiástico de nuestra diócesis con la finalidad de  probar el martirio de todos y cada uno de nuestros presuntos mártires y en concreto los de Manzanares.

 

JULIO PEDRO LÓPEZ DE SANCHO DONOSO

     

Párroco de Retuerta y Navas de Estena

 

Julio Pedro López de Sancho Donoso nació en  Ballesteros de Calatrava el día primero de febrero 1910 . Recibió el Bautismo el 11 de febrero del mismo año en la Parroquia de Nuestra Señora de la Consolación de la misma localidad, de manos de D. Manuel Rodríguez, con licencia del  Párroco y se le puso por nombre de Julio Pedro. Fueron sus padres Pelayo López de Sancho y  Donatila Donoso, naturales y vecinos de Ballesteros de Calatrava. Es el benjamín de todos nuestros sacerdotes sacrificados, apenas  contaba 26 años de edad puesto que había cantado su primera Misa en su pueblo natal,  el 13 de junio de 1936. Desde muy niño estudió en el Seminario de Ciudad Real, recibió el Subdiaconado en febrero de 1936 y ordenado de Presbítero al finalizar el curso en el mes de junio de este mismo año fue destinado en seguida a Retuerta como Cura y encargado, además, de Navas de Estena.

 A primero de julio llegó a la parroquia. Detenido en Retuerta del Bullaque, de donde era Cura, el alcalde de la localidad llamó a sus paisanos de Ballesteros de Calatrava para que fueran a recogerlo y pudieran salvarlo. Así lo hicieron. Pero elementos de la FAI y de la CNT venidos de Toledo no lo permitieron. Y lo asesinaron casi en el mismo pueblo, en el arranque de la carretera. Extremadamente bondadoso y muy apto para los trabajos manuales y mecánicos, era llamado por sus compañeros de Seminario cariñosamente "San José". Sus restos fueron llevados a Ballesteros donde recibieron sepultura en el cementerio Vive aún Salvador, vecino de Retuerta del Bullaque  quien en varias ocasiones pidió a don Julio que se fuera con él al monte, cosa que consiguió en una ocasión, aunque se volvió enseguida a Retuerta del Bullaque. El recuerdo y la admiración permanece en  Retuerta del Bullaque y especialmente en su pueblo de Ballesteros, pues era considerado como una persona buena y fiel sacerdote, independientemente de su muerte. En Retuerta del Bullaque se conserva perfectamente identificado el lugar donde fue asesinado. Por cierto, es la única encina que queda de todas las que había en ese lugar, era el día 16 de agosto del año 1936.

 

MANUEL LÓPEZ-VILLALTA Y MENCHÉN

     

Coadjutor de Membrilla

 

D. Manuel López - Villalta y Menchén nació en Membrilla (Ciudad Real) el día 24 de septiembre de 1872. De humilde condición, fue de los primeros aspirantes al sacerdocio que marcharon a estudiar a Muncia desde Membrilla. Después regresa al Seminario de Ciudad Real, culmina los estudios eclesiásticos y es ordenado de Presbítero el 23 de febrero de 1901. En septiembre de 1901 es destinado a la Parroquia de la Puebla del Príncipe; y al principio del 1904 es destinado a Membrilla donde permanecerá 30 años, hasta  su muerte en la madrugada del 15 de agosto de 1936, a la edad de 64 años.

Madrugador incansable, servicial, afable, chistoso, alegre, modesto, solícito, caritativo y celoso. Así se nos describe a D. Manuel por parte de quienes lo conocieron y trataron; y se explica el terrible desencanto y depresión que produjo en don Manuel la detención por sus paisanos la noche del 28 de julio de 1936, hasta el punto que al sacarlo para ser conducido a la muerte, fue preciso subirle al camión a empujones; él no podía. Fue asesinado en la desolación del campo y de la noche, en el término de Valdepeñas a cuyo cementerio fue llevado después para ser inhumado.
 

 

JUAN LORENTE Y GÓMEZ

     

Capellán de Manzanares

 

Don Juan Lorente y Gómez nacido en Alustante, diócesis de Siguenza y provincia de Guadalajara, a las diez de la noche del día 27 de mayo de 1891, recibió el Bautismo el día 30 de mayo del mismo año, en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, de manos de don Marcelino Pérez Izquierdo, Párroco de la misma. Fueron sus padres Juan Lorente Esteban, de oficio labrador, y Leona Gómez Lorente, naturales y vecinos de este pueblo, y casados en esta parroquia. Cursa los estudios eclesiásticos y obtiene el doctorado en Sagrada Teología en Valencia. En 1923 fue nombrado  Cura de Castellar de Santiago; en diciembre del 1929 pasó de  Ecónomo a Chillón y es trasladado a los tres años a Villanueva de la Fuente y a Manzanares, últimamente, en noviembre de 1933, como Capellán de Ntra. Sra. de la Paz.
Vivía en Manzanares con un hermano cuando le sorprendió el 18 de julio de 1936. Fue detenido, el 27 de agosto, y por la noche asesinado en el cementerio municipal a la edad de cuarenta y cinco años. La generosidad y el deseo de atender y obsequiar a todos eran las virtudes humanas características de don Juan, que se hizo así popular y muy apreciado en cuantos pueblos estuvo como sacerdote. Merece especial mención la solicitud afectuosa y magnánima con que acudió al consuelo y alivio  del tan querido, recordado y fiel sacristán Antonio Camuñas, con ocasión del trágico accidente sufrido por un hijo de éste al caer desde lo alto de la bóveda hasta estrellarse con el pavimento de la iglesia de Castellar de Santiago.
Las circunstancias de persecución y martirio fueron las comunes al resto de los sacerdotes fallecidos en Manzanares.

 

MANUEL MAROTO SÁNCHEZ

     

Capellán del Cementerio de Valdepeñas

 

Manuel Maroto Sánchez, nació en Moral de Calatrava (Ciudad Real) el 14 de abril de 1871 de familia muy humilde, su infancia y niñez la pasó ayudando a su padre en la finca donde trabajaban en las faenas del campo y de porquerizo. A la edad de 14 años despertó en Manuel su vocación por ser fraile franciscano. Sus padres intentaron por todos los medios  quitar de la cabeza de Manuel la idea de ser fraile, por si era  una ocurrencia pasajera del muchacho. Pero el empeño de Manuel por su vocación era mayor cada día que pasaba. Ante esta situación, sus padres decidieron  llevarlo a la escuela “Del Rincón” en Moral de Calatrava, para que aprendiera sus primeras letras, pues hasta entonces Manuel era analfabeto. Su progreso en la escuela fue espectacular, y a la edad de 16 años pudo ingresar en el seminario franciscano de Consuegra (Toledo).

Haciendo realidad su vocación religiosa, tomó el hábito franciscano y sucesivamente hizo su Profesión religiosa y recibió  el Sacramento del  Orden Sacerdotal distinguiéndose por su celo misionero al marchar a Filipinas donde a duras penas se salvó de los tagalos y sus matanzas, regresando a España, tras penoso viaje de vuelta,  el año 1898.

Después de varios  meses en el convento franciscano de Pastrana obtuvo las licencias para pasarse al clero secular en 1904 y poder atender la situación tan dramática y angustiosa de su familia: vejez de su madre, graves y constantes enfermedades de su hermana, penuria económica etc. En realidad, asumió la condición de  enfermero para su familia que  generosamente prescindieron del hijo y hermano para entregar su vida a Dios y los más necesitados, sirviendo a todos como religioso franciscano. Y desde entonces y hasta su martirio y muerte vivió y ejerció su ministerio sacerdotal en Valdepeñas, como coadjutor de la Parroquia de Ntra. Sra. De la Asunción y  Capellán del Cementerio municipal de esta Ciudad.

En Valdepeñas gozó de  gran popularidad, donde era conocido como el “Padre Maroto”.  Por su capacidad de consolar y acompañar en momentos de sufrimiento por la muerte de un ser querido, desgracias y adversidades, y por su sencillez y genio desenfadado, era querido de todos. Cuidó con esmero la predicación, y, sobre todo,  la celebración de los Sacramentos, en especial la Santa Misa y atención a los fieles en el Confesionario. Toda su vida fue un testimonio, de un sacerdote del pueblo y para el pueblo, pobre y servicial, humilde y modesto por su origen y por su profesión de franciscano con un corazón que rebosaba bondad para todos.

En la persecución religiosa del verano de 1936, fue de  los primeros detenidos y sacrificados en Valdepeñas por ser sacerdotes. Conducido por los milicianos del Frente Popular a la checa de  "la Concordia” donde comenzaron sus torturas, vejaciones y calumnias, coincide en la cárcel con el sacerdote don José Martín Jiménez, capellán de  Prisiones no sólo en la fecha del martirio, madrugada del 10 de agosto de 1936, sino también en torturas y sufrimientos. De la checa “La Concordia” fue llevado al cementerio de Valdepeñas donde con saña fue torturado y martirizado el Padre Maroto murió  perdonando a sus asesinos. Sus restos mortales descansan en el  Panteón del Cementerio de Valdepeñas.

 

ALFONSO MARTÍN DE LAS MULAS MOYA

     

Capellán de La Solana

 

D. Alfonso Martín de las Mulas Moya, hijo de Pedro y Catalina, nació en La Solana (Ciudad Real) el 22 de agosto de 1899, ingresó en el Seminario de Ciudad Real con muy patentes pruebas de vocación y sin deslumbrar por su capacidad intelectual, fue siempre apreciado por su buena voluntad, constancia y virtudes humanas. Terminó felizmente los estudios eclesiásticos y ordenado de presbítero celebró su primera Misa en su pueblo natal el 26 de diciembre de 1924. A raíz de este grato acontecimiento tuvo que cumplir el servicio militar en África, durante veintisiete meses. A su vuelta en 1927 fue destinado primeramente en las parroquias de Valverde y Alhambra. Por fin (1934), ocupó la Capellanía del Asilo de La Solana en el año 1934.

El 2 de noviembre de 1936 son fusilados en La Solana siete  personas en el cementerio de Membrilla. En la expedición figuran tres sacerdotes, que nada tenían que ver con los diferentes grupos políticos, el capellán del Asilo Alfonso Martín de las Mulas, así como los sacerdotes nacidos en La Solana pero que ejercían su ministerio en otras poblaciones y que  al comenzar la guerra estaban en la localidad al amparo de sus familias y paisanos: Antonio Espadero Morales (Coadjutor de Villanueva de los Infantes), Eloy Serrano Díaz Mayordomo (Párroco de Santa Olaya de Toledo).

Don Alfonso, por motivos de seguridad, se vio obligado a salir del Asilo, en el que tenía sus habitaciones el capellán, y refugiarse en el domicilio de su hermana  donde permaneció desde el 25 de julio de 1936 hasta el 10 de octubre, fecha en la cual por el solo hecho de ser sacerdote, como todos sus compañeros, fue detenido y encarcelado en unión de D. Antonio Espadero Morales y de don Eloy Serrano, hijos también de La Solana. El 2 de noviembre de 1936, día consagrado por la Iglesia a la conmemoración de los fieles difuntos fueron asesinados junto a las tapias del cementerio de Membrilla  y, a la terminación de la guerra, fueron trasladados al cementerio de La Solana.

Josefa Gertrudis Martín de las Mulas, de 34 años de edad, soltera, dedicada a sus labores y sobrina de D. Alfonso en la declaración que hizo el día 26 de abril de 1944 narra los hechos:<<Que su tío D. Alfonso Martín de las Mulas, de profesión sacerdote, de 37 años de edad, con domicilio en la Solana fue detenido( prescindo de  la identificación de quienes  intervinieron en la detención y muerte por respeto tanto a la memoria de  estos como al honor de los familiares) en La Solana el 9 de octubre de 1936 siendo conducido a la Checa de las monjas, donde permaneció hasta el 2 de noviembre en que fue inmolado. Su cadáver al ser exhumado aparecía con heridas en el pecho por quitarle la chaqueta en el momento del crimen, fue hallado en el Km 7 de la carretera de ésta a Manzanares>> (A.H.N. Causa General ). Sacerdote sencillo y dedicado a los más desfavorecidos, los ancianos, fue llorado por todos – especialmente por aquellos a quienes  cuidó, consoló y practicó las bienaventuranzas.

 

JOSÉ MARTÍN JIMÉNEZ

     

Capellán de Prisiones en Valdepeñas

 

El Siervo de Dios José Martín Jiménez, nace en Villanueva de los Infantes el día 3 de diciembre del año 1868. Fueron sus padres Jerónimo Martín Sánchez, labrador de profesión y María Juana Jiménez  Jiménez  naturales de Villanueva de los Infantes, labradores de profesión y con domicilio en la calle Empedrada.
Fue bautizado el día 4 del mismo mes y año, por don Pedro Aparicio, coadjutor de la Parroquia de San Andrés y se le impusieron los nombres de José María Francisco. Comenzó sus estudios un poco mayor en Orihuela (Alicante), el año 1890 animado por su tío D. Pedro Martín Sánchez, Canónigo Arcipreste de Menorca, al que unía gran amistad con el señor Obispo de Orihuela entonces, D. Juan Maura Gelabert. Vino a terminar los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Ciudad Real; ordenado de Presbítero, canta su primera Misa en Infantes en octubre de 1902.
Tras de ejercer el sacerdocio como capellán del Asilo - Colegio de Villanueva de los Infantes y después de Cura de Almedina, ingresó en el cuerpo de Capellanes de Prisiones. Como tal, estuvo en Ocaña y, luego, en Valdepeñas, y adscrito a la Parroquia de la Asunción, donde se encontraba en julio de 1936.

Visto el cariz que tomaban las cosas y acordándose de que el alcalde  de Villanueva de los Infantes era primo suyo, buscó en su pueblo natal refugio trasladándose allá el 22 de julio de 1936. Pero fue obligado a volver a Valdepeñas lo que hace valientemente, vestido aún de sotana. Llegado nuevamente a Valdepeñas el 26 de julio de 1936 es perseguido y en la madrugada del 3 de agosto  fue llevado al casino "La Concordia", donde coincidió con D. Domingo Chacón y el P. Maroto. Después de unos días de atroces sufrimientos de todo género, el 10 de agosto del mismo año fue conducido en unión del mismo P. Maroto (Manuel Maroto Sánchez, Capellán del Cementerio) al cementerio de la localidad y una vez recibida la absolución de manos de D. Domingo Chacón, fue asesinado.
En el Panteón del Cementerio de Valdepeñas reposan sus restos mortales junto a otros compañeros sacerdotes y seglares, perdurando la fama de martirio hasta nuestros días.

 

ANTONIO MARTÍNEZ JIMÉNEZ

     

Párroco de Santa Quiteria en Alcázar de San Juan

 

Don Antonio Martínez Jiménez nace en Terrinches (Ciudad Real), el día 22 de junio de 1895, hijo de Francisco Martínez y de Juana Jiménez de quienes recibió una educación profundamente cristiana, ya desde su más tierna edad, inculcándole un especial amor a la Santísima Eucaristía y a la Virgen María. Fue bautizado al día siguiente y le pusieron los nombres de Antonio José. El 12 de octubre de 1909, guiado por la voz del Señor, ingresó en el Seminario de Ciudad Real, de donde salió, ya sacerdote, el 20 de junio de 1920.
Los que fueron sus compañeros en el Seminario refieren, sencilla y brevemente, su vida como seminarista: <<Fue – dicen – un seminarista modelo: se distinguió, en especial, en una asidua aplicación a los estudios y en la escrupulosa observación del Reglamento del Seminario>>.Cantó su primera misa a los tres días de su ordenación sacerdotal (23 – 6-1920).

Apostolado.- En agosto de este mismo año fue enviado de coadjutor a Piedrabuena, ya desde los primeros pasos  en su misión mostró un ardiente celo por la juventud. Dos años más tarde fue trasladado a la Solana; fue Director del Colegio del Ave María y de tres Congregaciones de jóvenes y niños, fundadas por él mismo. Era al mismo tiempo confesor extraordinario de tres Comunidades de Religiosas de la localidad por quienes fue muy estima por sus virtudes.
 El año 1928 fue nombrado cura de su pueblo natal, y allí dejó arraigada abundante semilla de vocaciones religiosas y sacerdotales. En enero del siguiente año fue nombrado Ecónomo de la Parroquia de Santa María, de Alcázar de San Juan, y más tarde, Párroco de Santa Quiteria, de la misma población.
Trabajó, en verdad, sin tregua; pero en su misión de apóstol recogió  exuberante cosecha espiritual en las dos parroquias; fue para sus feligreses uno de esos apóstoles que llevan el ejemplo por delante de la palabra: sus virtudes eran la predicación más elocuente. Desde los primeros pasos de su misión sacerdotal se distinguió por su celo apostólico con niños y jóvenes; pobres y enfermos. Incansable confesor, director del almas y elocuente predicador, querido de todos por sus grandes virtudes, Dios bendijo su labor sacerdotal con abundantes vocaciones religiosas y sacerdotales.
Dando, más y más, rienda suelta a su celo, se aplicó – como siempre – a enseñar el camino del cielo a la juventud de su parroquia. Ved sus frutos: gran numero de jóvenes dirigidos suyos supieron derramar generosos su sangre por Cristo en defensa de sus ideales cristianos.
Prisión y martirio. - A pesar de que la revolución marxista había ya estallado, resistió don Antonio, sin abandonar la grey que le estaba confiada, hasta el 21 de julio, que salió de Alcázar de San Juan; pero al llegar a Campo de Criptana, fue descubierto por una pandilla de milicianos, que se apoderaron de él, y entre burlas e insultos y malos tratos lo llevaron a la cárcel; en ella estuvo hasta el 22 por la noche, que después de confesar a algunos de sus compañeros de prisión y exhortar a todos a sufrir por Dios, y aun si fuera necesario a padecer el martirio por confesar su Religión, fue asesinado. Murió de rodillas y con el crucifijo entre las manos; dos tiros tan sólo pusieron fin a su preciosa vida: uno en la boca y otro le destrozó el corazón.
Días antes de la revolución - parece que tuvo un presentimiento mas que humano de su muerte -, hablando en su último sermón, a sus feligreses, los exhortaba con estas palabras: "Soldados de Cristo, no seáis cobardes; se nos ofrece el Cielo en avión; -¡Sed valientes, vuestro capitán va delante! Un tiro en el corazón, y a tomar posesión del Cielo".
Su cuerpo, fue en secreto, sacado por la noche y abandonado en un campo  al lado de la carretera de Alcázar. Allí estuvo algún tiempo, hasta que, una vez descubierto, fue conducido y sepultado en el cementerio del mismo Alcázar de San Juan. El médico forense, al reconocer que aquellos restos eran de don Antonio, le quitó de entre las manos el crucifijo con que había muerto el mártir, que aun conservaba fuertemente asido entre los dedos, y también se quedó con las gafas para poder entregarlas a los familiares suyo en cuanto pudiera, lo que realizó al terminar la revolución. El 17 de septiembre de 1939, los restos mortales de D. Antonio fueron exhumados y trasladados al panteón levantado en el cementerio de Alcázar de San Juan. Finalmente sus restos fueron trasladados, el día 22 de noviembre de 1959, festividad de Santo Tomás de Villanueva, a la Parroquia Santa Quiteria de Alcázar de San Juan. Desde el momento de su martirio son numerosas las personas que atribuyen a la intercesión de D. Antonio la obtención de gracias y favores  extraordinarios.

 

JUSTO MARTÍNEZ RODRÍGUEZ

     

Arcipreste de Almodóvar del Campo

 

Don Justo Martinez nació el año 1889 en Villahermosa, de familia muy religiosa y bien acomodada. Cursó los estudios eclesiásticos en la Pontificia Universidad de Toledo, licenciándose  en Teología. Cantó su primera Misa  el 1912 en su pueblo natal y fue nombrado enseguida capellán del Asilo de Villanueva de los Infantes hasta que toma parte en el concurso a parroquias celebrado en Ciudad Real el 1913 y es nombrado párroco de Fuenllana. Posteriormente pasa a Villanueva de la Fuente en agosto de 1922 y, por último, en julio de 1926 es nombrado  Párroco y Arcipreste de Almodóvar del Campo. Destacó por su caridad en los lugares donde ejerció el ministerio sacerdotal. El mismo Obispo Estenaga llegó a decir de él estando de cura en Villanueva: "Lejos de lucrarse con la Parroquia, le cuesta dinero". En Almodóvar sirvió de enlace con don José Jiménez Manzanares (Presidente del Montepío del Clero) para atender, visitar y dotar de toda clase de ayuda a cuantos sacerdotes estuvieron en la cárcel de Almodóvar del Campo, sin escatimar esfuerzos y sin miedo al riesgo que corría como sacerdote. En su condición de Arcipreste se preocupó de visitar a los sacerdotes en la cárcel y facilitarles alimento, ropa, cama, etc.

De los presos atendidos por D. Justo, los sacerdotes de Puertollano, D.Enrique García - Mateos Aparicio y D. Alejandro Prieto fueron asesinados el 5 de agosto de 1936. Pero él también fue asesinado, junto con su coadjutor, D. José Velasco,  el día 3 de noviembre de 1936 en las cercanías de Poblete (Ciudad Real).
Finalizada la guerra, sus familiares trasladaron los restos de D. Justo al cementerio de su pueblo natal.  En la actualidad perdura su recuerdo en las parroquias por donde pasó como hombre sencillo y bueno, sacerdote ejemplar y virtuoso, párroco generosos y caritativo hasta el extremo. Y, en especial,  destacó por ejercer la fraternidad sacerdotal . Es clara su fama de sacerdote mártir.
Desde esta columna hacemos una llamada a familiares, paisanos y vecinos de los pueblos en los que ejerció el ministerio sacerdotal para recoger documentación precisa , noticias y testimonios  con el fin de completar el expediente para la beatificación por martirio
.

 

VICENTE MASCARAQUE CONZÁLEZ-CALERO

     
 

Don Vicente  Aquilino Mascaraque González - Calero nació en Manzanares el día 4 de enero 1884. Hijo de Gabriel Mascaraque y de Ángela González Calero recibió el Baustismo el día 7 del mismo mes de manos de  don Pedro José Roncero, coadjutor de la parroquia de la Asunción. Estudió en el Colegio josefino de Murcia los primeros cursos. Finalizado los estudios eclesiásticos en el Seminario de Ciudad Real es ordenado de Presbítero y canta  su primera Misa en la Navidad de 1908. La abundancia de sacerdotes que entonces había en la diócesis permitió a D. Vicente permanecer en su casa y en su pueblo toda su vida al cuidado de su madre y de su hacienda familiar. Adscrito a la Parroquia y capellán de Nuestro Padre Jesús del Perdón y  sin encargo pastoral oficial, pasó desapercibido. No obstante las circunstancias de su muerte  son las mismas que rodearon al compañero sacerdote y paisano D. Tomás Mellado a quien superaba en edad en unos meses y que habiendo sido compañeros en la prisión murieron al mismo día 8 de agosto de 1936.

 

JOSÉ MARÍA MAYOR MACÍAS

     

Coadjutor de Tomelloso

 

Don José María Mayor Macías nació en Navalpino el día 13 de agosto de 1897 y es bautizado el día 15 del mismo mes en la parroquia de San Bartolomé Apóstol de su pueblo natal. Los padres procedían de Zamora, después se trasladaron a Navalucillo (Toledo), Navalpino por razón de llevar el padre un negocio del “corcho”. Estando la familia en Navalpino por razones de trabajo, nació José María. Finalmente la familia se instala definitivamente en Ciudad Real y levantan una peque fábrica para tratar el corcho. José María ingresa en el seminario para cursar los estudios eclesiásticos. Cuarto hijo  de los siete fruto de la unión matrimonial de Alonso y Teresa: Isidoro, Mateo, Amadeo, José María, Cristeta, Ester y María Josefa. José María quedó huérfano a la edad de 16 años.
 Cursa los estudios eclesiásticos en el Seminario de Ciudad Real y es ordenado de Presbítero el sábado de  Témporas de Pentecostés, 21 de mayo de 1921 y, celebrada su primera Misa el 22 en el Seminario. Fue nombrado enseguida cura de Solana del Pino, El Hoyo y El Tamaral. Después fue enviado a la parroquia de Santiago de Ciudad Real, como coadjutor, pasando a Porzuna como párroco el 1925 y a Villamayor de Calatrava el 1927 de donde se le trasladó a Villarta de San  Juan y en 1933 a Torralba de Calatrava. El Miércoles Santo del 1935 se vio obligado a salir de Torralba de Calatrava, permaneciendo con su familia en Ciudad Real, hasta que en diciembre del mismo año fue nombrado coadjutor de Tomelloso. 

Detenido en Tomelloso y puesto en libertad, se confió y no quiso ocultarse. El  5 de septiembre es apresado de nuevo en Tomelloso  y llevado a la cárcel donde permaneció tres días y  un solo día en la “Checa” del Seminario de Ciudad Real  de la que fue sacado y llevado a la aldea de Las Casas la noche del 8 de septiembre de 1936 y en unión de  los Padres Jesuitas Manuel González, Domingo Ibarlucea Oregui  y algunos seglares fueron asesinados. Los pusieron apilados y enterrados debajo de una cuneta junto al cementerio de dicha aldea, donde recibieron sepultura al día siguiente.
Finalizada la guerra civil, se procedió a la exhumación de los cuerpos. El último y primero en rescatar estaba D. José María: Las manos fuertemente amarradas e incrustrados los hierros en la carne y en cima tapados con cal viva. Por esto, al moverlo, cuando sacamos sus restos, se le desprendió la cabeza (pensé – dice- la testigo, se la habían cortado). Los restos mortales de don José María fueron exhumados del cementerio de Las Casas y  con fecha de 8 de julio de mil novecientos treinta y nueve recibieron cristiana sepultura en el cementerio de Ciudad Real.
Quienes conocieron de cerca  a don José María testifican que más que por la penetración intelectual o la brillantez científica o la variada y copiosa erudición, don José María se distinguió por una voluntad recia y fuerte, a tono con su complexión física. Voluntad fuerte y recia, buena siempre y recta como de sacerdote celoso, si no siempre susceptible de adaptarse a las costumbres y a los gustos de los diferentes pueblos en los que ejerció el ministerio.

 

TOMÁS MELLADO Y PÉREZ VALIENTE

     

Capellán del Hospital de Manzanares y Secretario del Círculo Católico

 

Don Tomás Mellado y Pérez Valiente, nació el 22 de octubre del año 1884 en Manzanares (Ciudad Real) y al día siguiente de nacer recibió el Bautismo en la Parroquia de la Asunción. Los padres, Julián Mellado y Catalina Pérez Valiente, eran personas muy piadosas y religiosas en cuya casa y en presencia de todos los suyos, se leía la vida de los santos y se rezaba el Santo Rosario todos los días por lo que  es normal que brotara la vocación sacerdotal de Tomás.

 Don Tomás  cursó los estudios eclesiásticos primero en Murcia y luego en el Seminario de Ciudad Real hasta su terminación siendo ordenado con dimisorias en Madrid, el 21 de diciembre de 1907. Destinado algún tiempo como Coadjutor del Santo Cristo de Valdepeñas (Ciudad Real), enseguida fue enviado a su pueblo natal como Capellán del Hospital de Manzanares, de las Hijas de la Caridad y, como secretario del Círculo Católico de Obreros de Acción Católica, ayudó tenazmente en su construcción al promotor don Inocente Hervás.

Obviamente don Tomás, era totalmente consciente del peligro que corría en aquellos momentos tan delicados. Concretamente, el 3 de agosto de 1936 y a las 6 de la mañana, personas denominadas "milicianos" armados con fusiles y metralletas se presentaron en su casa y sin más explicaciones se llevaron a don Tomás y a su hermano Francisco, que también sufriría martirio junto a su sobrino Julián, el mismo día y a la misma hora que su hermano y tío Tomás, a la cárcel de Manzanares. Estuvo preso 5 días, del 3 al 8 de agosto de 1936 fecha ésta en que recibió el martirio junto a un grupo de sacerdotes y seglares de Manzanares.

Sor  Carmen Mellado, Hija de la Caridad, que reside en la actualidad en “El Centro La Milagrosa” de Rabé de las Calzadas (Burgos), sobrina de Don Tomas, y vecinos de Manzanares que recuerdan a este ejemplar sacerdote, anhelan vivir con gozo el reconocimiento del martirio de este sacerdote por la Iglesia.

 

JUAN FÉLIX MOLINA TREVIÑO

     

Cura de Almedina

 

D. Juan Félix Molina Treviño nacido en Montiel (Ciudad Real) el 18 de agosto de 1884, recibió el Sacramento del Bautismo el día 31 de agosto del mismo mes en la parroquia de San Sebastián. Hijo de Antonio Molina y Ramona Triviño, naturales y vecinos de Montiel (Ciudad Real); pasa su infancia en la calle Cerrillo y se cría en un ambiente familiar regularmente acomodado y de buenas costumbres, dedicados a la agricultura y cristianos ejemplares.
 Cursa los estudios eclesiásticos en el seminario de Ciudad Real con normalidad y, ordenado Presbítero el año 1910, es nombrado Coadjutor de Agudo primeramente;  pasó después a Argamasilla de Alba, posteriormente a Bolaños, luego a Terrinches y más tarde a Villahermosa, cogiéndole la revolución del 1936 en Almedina como Cura Ecónomo desde octubre de 1923.
Iniciado el Movimiento, celebró la Misa en sufragio de Calvo Sotelo, por lo que desde Santa Cruz de Mudela llegaron algunos milicianos, enviados por las autoridades marxistas y asaltaron su casa. El 23 de julio estos mismos le cerraron la iglesia, en vista de lo cual los dirigentes de Almedina, que siempre le apreciaron por su generosidad, lo trasladaron el día 25 de julio a Montiel, pensando que allí estaría más seguro por la compañía de sus hermanos y paisanos. Pero no fue así, sus paisanos, se cebaron en él como lo hicieran con el propio Párroco don Gabriel Campillo. Fue detenido primero el 28 de agosto y definitivamente el 11 de septiembre. Un vecino contaba cómo don Juan Félix estuvo largos ratos encerrado en lugares inmundos y sin comer, siendo objeto de malos tratos y de palizas crueles. Una sobrina contaba que al golpearle sobre las gafas ferozmente le fue saltado un ojo.  

Al fin el 13 de septiembre de 1936 fue sacado de su encierro con otros nueve seglares y, conducidos todos a las inmediaciones de Pozo de la Serna, en la mina Jarosa, fue, como tantos otros, arrojado vivo. Los trabajadores de aquellos campos cuentan que solían oír consternados los quejidos y tristísimos lamentos de los que se debatían en las angustias de la agonía y del desamparo hasta que morían. Cuentan que, por su gran fuerza física, en el momento de ser precipitado a la mina, se asió a uno de sus verdugos y lo arrastró al fondo de la sima o  lo puso, al menos, en muy apurado trance de caer al fondo.
Desde esta columna hacemos una llamada a familiares, paisanos y vecinos de los pueblos en los que ejerció el sacerdocio para que nos transmitan testimonios y noticias referentes a D. Félix.

 

ANTONIO MORALEDA GONZÁLEZ

     

Coadjutor de Campo de Criptana

 

Don Antonio Moraleda González nació en Herencia (Ciudad Real) el 4 de abril de 1907 y bautizado el día 8 de abril del mismo año por don Carlos Álvarez Rodríguez -quien también moriría mártir- coadjutor de la Parroquia de la Inmaculada. Sus padres Benjamín Martín Moraleda y María Teresa González Ortega procedían de una familia muy religiosa, que contaba con dos tíos sacerdotes (uno, Operario Diocesano y mayordomo del Seminario de Toledo, don Miguel Amaro; otro, extrinitario P. Jesús Sánchez, adscrito a la Parroquia de Herencia
Era este joven alegre y de carácter festivo. Por influencia del tío Operario estudió, primero en Toledo, y en Valencia finalizó los estudios eclesiásticos, ordenado Presbítero y celebrada su primera Misa en Herencia el 10 de abril de 1931 fue destinado, primeramente, a Villanueva de los Infantes como Capellán del Asilo Hospital; y en 1934 pasó de Coadjutor a Campo de Criptana. En ésta desempeñó con toda abnegación y ardiente celo apostólico el cargo de Consiliario de los Jóvenes de Acción Católica. Esta misión, a la que se entregó con  alegría, le proporcionó sus mayores satisfacciones y también sus sinsabores más acerbos.

El Centro de Acción Católica era visto por la Casa del Pueblo como su enemigo más significado. Don Antonio era el alma de la entidad juvenil y allí se le encontraba  a todas horas.  Ya en 1936 tuvo el valor varias veces de elevar su protesta a las autoridades socialistas por los desmanes que se estaban cometiendo y de abogar por los jóvenes católicos injustamente detenidos. El 20 de julio se hicieron dueños, al fin, de la iglesia parroquial impidiendo la continuación del culto. Don Antonio celebró Misa el 21 en un  oratorio particular y, dos horas más tarde, era detenido. A partir de este día sufrió cruel y prolongado martirio y en las primeras horas del 19 de agosto de 1936, sacado de la prisión fue asesinado en las inmediaciones del pueblo. Murió diciendo: "Padre mío, no se haga mi voluntad sino la tuya".
Exhumados sus restos tres años más tarde, se hacía difícil reconocerlos a causa de las terribles mutilaciones que sufrió. Fue identificado principalmente por un Crucifijo de los llamados del P. Claret que siempre llevaba y fue hallado con manchas de su propia sangre entre las ropas. Testimonio de su temple varonil, de su fe cristianan y de su espíritu sacerdotal son unos versos que, improvisó la misma noche de su martirio: <<Unido al Divino Agonizante, quiero repetir en todo y siempre la oración de abandono total, completo, absoluto: ¡Padre mío, no se haga mi voluntad, sino la tuya!...>>. Así quedó escrito en el recordatorio de su muerte, guardado como reliquia por su familia. En Villanueva de los Infantes donde impartía clases para subsistir económicamente, es recordado aún por algún alumno como sacerdote alegre, sacrificado, fiel y apóstol de la juventud.

 

AURELIO MORENO CRUZ

     

Capellán de Daimiel

 

Aurelio Moreno Cruz había nacido en Daimiel el 15 de diciembre de 1896 y, viviendo con su familia en la provincia de Teruel, por ser allí su padre empleado de Correos, estudió en el Seminario de Teruel. En la Iglesia que los Jesuitas tenían en la calle de la Flor, de Madrid, tristemente famosa por haber sido la primera que incendiaron y destruyeron el 11 de mayo de 1931, recién proclamada la República, cantó su primera Misa el 18 de junio de 1922, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Comenzó el ejercicio del ministerio en la Diócesis de Teruel, desempeñando el cargo de Coadjutor de Celadas, y, más tarde, el de Ecónomo de Campillo. En el año 1924, fallecido el padre, vino a Ciudad  Real, concretamente a Daimiel, su tierra de origen, acompañado de su madre y sus hermanas, y ejerce  como Capellán de las RR. Mínimas.
El 22 de agosto de 1936, igual que otros compañeros, es detenido y llevado al Convento de las Mínimas, convertido en "checa", antesala auténtica de la muerte y del martirio. Una de sus hermanas siguió  a  Aurelio hasta la prisión, poseída de la más amarga pena; y, es encerrada en la prisión con el hermano, por algunas horas. Esa misma noche del 22 de agosto de 1936, fue asesinado por el único motivo de ser sacerdote.

 

 

ÁNGEL MUÑOZ DE MORALES SÁNCHEZ

     

Coadjutor de Almadén

 

Ángel Muñoz de Morales Sánchez - Cano nace en Daimiel (Ciudad Real) el día 17 de julio del año 1911. Hijo de Cándido y Angeles. Bautizado en la Parroquia de Santa María la Mayor el día  23 de julio de 1911, por  el sacerdote D. Ángel Fernández Infantes. Inclinado al sacerdocio desde sus primeros años, ingresa bien joven en el Seminario de Ciudad Real donde cursa todos los estudios eclesiásticos hasta recibir el Presbiterado de manos del Sr. Obispo mártir, Mons  Estenaga,, el 24 de diciembre de 1933, a la edad de poco más de 22 años; canta su primera Misa en Ciudad Real el 27 de mismo mes y permanece  en Ciudad Real por razones de familia hasta que unos días después, o sea el 19 de enero de 1934, fue destinado como Coadjutor a la Parroquia de Almadén, a donde marchó acompañado de su madre, Ángeles.

  El 19 de julio de 1936, al salir de casa para celebrar la Misa de las 7 de la mañana en la Parroquia fue, por un miliciano devuelto a casa diciéndole que “ya se habían terminado los curas”. Al poco rato de aquel mismo día recogen la llave de la Iglesia de San Juan situada en la plaza y que don  Ángel tenía  en su poder para celebrar la Misa de los domingos a  las 12 de la mañana.  Fue el único sacerdote sacrificado de los que estaban en Almadén.

El 19 de septiembre de 1936, a las cuatro de la tarde se presenta en la casa un miliciano apodado "el chichi" y de muy malos modos dijo: ¡el cura!, llevándoselo a la cárcel donde estuvo día y medio en prisión, desde la tarde del sábado 19, hasta el amanecer del lunes 21 de septiembre. El motivo de su prisión no era otro que el ser sacerdote y su juventud. El martirio se produjo en la madrugada del 20 al 21 de septiembre de 1936; ocurrió en el patio de la cárcel de Almadén - antiguo penal para presos en las minas. 

Que el joven sacerdote Ángel fue considerado un mártir así se dice y se expresa por todos los que han sido interrogados e incluso  los documentos facilitados del Archivo Municipal, dedicación de una calle que ha sido respetada al llegar la democracia, etc.
La Iglesia antes de proclamar el martirio de un cristiano – uno  por uno -  quiere cerciorarse de que se dan en él todos los elementos teológicos y canónicos por los que se le pueda declarar que fue mártir.
 Desde esta columna hacemos una llamada a quienes conocieron a D. Ángel para completar todo el proceso, especialmente a los vecinos de Almadén a quienes dedicó los cortos años de sacerdocio coronados por el martirio.

 

MANUEL–ANTONIO MUÑOZ PEDRERO

     

Adscrito a la Parroquia de Campo de Criptana

 

Don Manuel Antonio Muñoz Pedrero nació en Campo de Criptana el 18 de mayo de 1874 donde fue bautizado a los pocos días. Transcurrió su infancia en el seno de una familia humilde, honrada y cristiana, así como  prácticamente toda su vida ya que siempre ejerció el ministerio en su pueblo natal, excepto un breve paréntesis en Valdepeñas como coadjutor, donde fue querido por todos.
 Fueron sus padres Rafael Muñoz y Acuña, sirviente de profesión y de María Antonia Pedrero, naturales de Alcázar de San Juan. Comenzó sus estudios en el Seminario de Murcia, pasó después a Toledo y los concluyó en Ciudad Real donde fue ordenado Presbítero y celebró su primera Misa el 13 de abril de 1901. De familia humilde, sencillo y bueno, que voluntariamente se "oscureció" quedándose en su pueblo, desde que en mayo de 1927 con alegría  dejó Valdepeñas para acabar en su pueblo y entre los suyos, como adscrito a la Parroquia de Campo de Criptana.
Fue perseguido y muerto, como  tres  de los  compañeros de su parroquia, sólo por ser sacerdote y servidor de la Iglesia. A la vez que don Antonio Moraleda y don Especioso Perucho, en la madrugada del 19 de agosto 1936, a la espalda del cerro de la Virgen, caía asesinado también don Manuel Antonio Muñoz. Es recordado por todos como sacerdote humilde, bueno y fiel; en definitiva, mártir.

En el mes de julio del año 1936, la Parroquia de la Asunción de Campo de Criptana, con una población de 13482 habitantes, era atendida por  7 sacerdotes: D. Juan José Sánchez y Ruiz del Valle, párroco; tres coadjutores: D. Especioso Perucho Granero, D. Antonio Moraleda González y D. Victoriano Beamud Sañoso; tres adscritos: D. Manuel Muñoz Pedrero, D. Ángel Briega Campos y D. Julián Carrasco Moreno. Sólo el párroco  y dos de los adscritos (D. Ángel Briega Campos y D. Julián Carrasco Moreno) sobrevivieron a la persecución religiosa de Criptana en julio de 1936.
Es preciso hacer memoria del M.I.Sr.Dr. D. Evaristo Quirós y Quirós, natural de Campo de Criptana, Canónigo  (Dignidad de Chantre) de  nuestra Catedral, muerto el  15 de agosto de 1936 en Chamartín  de la Rosa (Madrid).
Bien merece que la comunidad cristiana y pueblo de Campo de Criptana en pleno se sientan interpelados por el testimonio  de cinco hijos del pueblo - presuntos mártires-  y colaboren generosamente en  la aportación de testimonios y documentación necesarios con la Delegación para las Causas de los Santos  de nuestra Diócesis y cerrar felizmente el proceso de la posible beatificación de estos sacerdotes.

 

SANTOS NARANJO MUÑOZ
     

Cura de Madre de Dios de Almagro

 


D. Santos de la Consolación Naranjo Muñoz había nacido el día 6 de septiembre de 1868, en Manzanares. Hijo de Manuel Naranjo y Apolonia Muñoz, naturales de Membrilla (Ciudad Real), fue bautizado al día siguiente de su nacimiento, 7 de septiembre, en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Manzanares y fue su madrina Teresa Nieva, tía política. En Manzanares comenzó primeramente sus estudios
algo adelantado ya de edad, bajo la dirección del sacerdote D. Esteban Galindo, entusiasta fomentador de vocaciones. Ordenado Presbítero el 31 de diciembre de 1893 y celebrada su primera Misa en Manzanares, se le destinó a Luciana donde permaneció un año. Después fue trasladado a Almagro como Coadjutor de la Parroquia de San Bartolomé y, posteriormente, Cura de Madre de Dios, donde pasó entera su vida ministerial a lo largo de cuarenta y tres años siendo muy querido por todos.

Con el ambiente muy crispado y revuelto, Donato, hombre respetado y con cierto prestigio, y padre del sacerdote almagreño D. Gregorio Bermejo, instó al Sr. Alcalde a que reuniera a todos los sacerdotes del pueblo, y los distribuyera por domicilios particulares con la intención de que se sintieran más protegidos y seguros. Un día prendieron fuego a la Iglesia de Madre de Dios. Las monjas dominicas mandaron a su sacristán Nemesio a que salvara el Sagrario del fuego. Él con muchos peligros y con quemaduras en las  manos lo sacó de la Iglesia y llevó al Ayuntamiento. El Alcalde y algunos más, después de deliberar sobre el tema, dispusieron que el Sagrario se lo llevaran al Párroco, que entonces estaba en su casa.

Al cabo de 4 ó 5 días, D. Santos, cediendo al requerimiento de algunos familiares, se fue a Argamasilla de Alba y allí encontró la muerte. En Argamasilla de Alba se vio acosado por un feligrés almagreño empeñado en lograr cierta cantidad de dinero de D. Santos. Como éste se opusiera resueltamente al injusto  chantaje, fue sacado de su retiro y traído a la cárcel de Ciudad Real el 13 de septiembre de 1936. El 24 de octubre de 1936 se le dio muerte y fue arrojado al fatídico "Pozo de Carrión".

Gloria de D. Santos –tal vez uno de los gestos que el pueblo jamás ha olvidado– fue la Coronación de la Virgen de las Nieves el 20 de octubre de 1929. Abierta la causa de la posible beatificación necesitamos testimonios de personas que conocieron a D. Santos tanto en su pueblo natal, como en Argamasilla de Alba y especialmente de Almagro donde ejerció en ministerio sacerdotal.

 

AMADOR NAVARRO LORENTE

     

Coadjutor de Tomelloso

 

En 1936, la parroquia de La Asunción de Tomelloso, con una población de 26.442 habitantes era uno de los núcleos urbanos más poblados de la provincia de Ciudad Real. La feligresía estaba atendida  espiritualmente por un Párroco (D. Vicente Borrell Dolz; tres coadjutores (D. Juan Nuñez Cacho, D. Amador Navarro  Lorente, D. José María Mayor Macías; un capellán (D. Eliséo Ramírez Pozuelo) y un Adscrito a la Parroquia (D. Pedro Antonio Serrano Cañas).

El comportamiento del pueblo con los sacerdotes fue muy desigual: el Párroco, fue asesinado el día 16 de agosto de 1936 en el cementerio local. De los demás sacerdotes que había en Tomelloso, ninguno- excepto el párroco- fue asesinado en el pueblo. A  dos coadjutores  recientemente llegados a la Parroquia, D. Amador Navarro Lorente y D. José María Mayor Macías, les detuvieron y, trasladados a la Prisión Provincial y a la “Checa” del Seminario y fueron asesinados. De los que quedaron en el pueblo, al sacristán y a D. Eliséo Ramírez los dedicaron a barrer la plaza del pueblo durante varios días, mientras que los demás permanecieron en sus casas.

Tan solo el 3 de septiembre de 1936, El Pueblo Manchego, en la sección de información local, se hacía una referencia a los detenidos e ingresados en la cárcel, entre los que se encontraba el <<ex -duque>> de San Fernando, así  como los sacerdotes de Tomelloso Amador Navarro Lorente y José María Mayor, añadiendo: <<Se cree que a todos ellos los juzgarán rápidamente el Tribunal del pueblo, ya que se tienen fundados motivos para suponer que se encuentran mezclados en el actual movimiento sedicioso>>. Y, efectivamente ambos serían asesinados (Cf. VV. El Cayado Roto.Narciso de Estenaga, Obispo de Ciudad Real, p.203).

Don Amador Navarro Lorente nació en Carrizosa (Ciudad Real) el día 11 de julio de 1905 y fue bautizado a los pocos días. Alguien lo había tachado de excesivamente retraído y taciturno. Sin embargo, resultaba agradable en su trato, y era muy austero. Paisano de don Felipe Campos al que profesó siempre una reverencial amistad y sin duda fue él quien influyó  y orientó en su vocación sacerdotal.
Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Ciudad Real y en Toledo dos cursos superiores y, finalmente se licenció en Valencia, cantando su primera Misa el 11 de julio de 1928 a los 23 años justos de edad. Antes de ser nombrado Coadjutor de Tomelloso en marzo de 1935, había ejercido el ministerio sacerdotal en Puebla del Príncipe y  Alhambra, sucesivamente, dejando en todas partes el recuerdo imborrable de su cultura y prudencia, así como su ejemplaridad sacerdotal y apostólica.

 Fue detenido el 18 de agosto en Tomelloso, donde ejercía como Coadjutor y, trasladado a Ciudad Real, el 3 de septiembre con su compañero de ministerio don José María Mayor Macías. Murió asesinado el 24 de octubre por la mañana, ignorándose el lugar donde yacen sus restos, si bien  se cree que fue arrojado al fatídico Pozo de Carrión de Calatrava, como don Santos Naranjo, asesinado el mismo día.

 

FRANCO NIETO Y GALLEGO

     

Capellán de Campo de Criptana

 

D. Franco Nieto Gallego nació en Carrión de Calatrava el 17 de diciembre de 1867. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Ciudad Real y ordenado sacerdote sirvió en las Parroquias de Mestanza, el Corral de Calatrava y Villanueva de la Fuente. Próximo a los setenta años y jubilado  se encontraba en Campo de Criptana, como Capellán de la Virgen de Criptana.
 De bondad y humildad natural, era respetado por todos; y sin duda Dios premió su celo y sus virtudes sacerdotales con la estimación de sus feligreses, como sus desvelos en el hogar con la agradecida veneración que le profesaban sus sobrinos, que le tuvieron como padre y cuidaron en su ancianidad.
Cuando D. Frando dejó la parroquia solía pasar temporadas en Villarrubia de los Ojos donde era seceretario del Ayuntamiento su sobrino Ramón Nieto y otras veces vivía en Campo de Criptana con  Pablo Nieto, Inspector veterinario, y con esta familia le cogió la persecución de 1936.
 

Cenaban una noche el matrimonio y su tío D. Franco cuando fueron sorprendidos por milicianos. D. Franco, asustado o llevado de la necesidad, se refugió en el W.C. Mientras los esposos eran detenidos e inmediatamente se obligó también  a D. Franco a salir y seguir a la comitiva siendo paseados por el pueblo   en medio de burlas, insultos y malos tratos  hasta el cementerio lugar del martirio de D. Franco y sobrinos, un matrimonio que esperaba un hijo.
Desde esta columna hacemos una llamada a familiares y vecinos de Campo de Criptana para esclarecer el martirio de estas personas, así como a los feligreses de las Parroquias de Mestanza, Corral de Calatrava y Villanueva de la Fuente donde ejerció el ministerio sacerdotal y poder completar el expediente para la beatificación por martirio de D. Franco.

 

CANDELAS NÚÑEZ POLO Y ROMERO

     

Capellán de la Virgen de la Sierra en Villarrubia de los Ojos

 

Candelas Nuñez Polo y Romero nació en Urda (Toledo) el 2 de febrero de 1869 y  recibió el Sacramento del Bautismo al día siguiente de su nacimiento en la Parroquia de San Juan Bautista por don José García del Pozo, cura Prior Párroco de dicha parroquia y se le puso por nombre Segismundo Candelas. Hijo de  Vidal Nuñez – Polo, de oficio sacristán, natural de Urda (Toledo) y de Florentina Romero, natural de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real).
Estudió Humanidades y Filosofía en Valencia, pasando a Toledo después para cursar la Teología. En La Solana cantó Misa el 2 de febrero de 1894 y fue destinado enseguida como Ecónomo a las Labores. Participó en el concurso a parroquias en Toledo y obtuvo la de Cabanillas del Campo (Toledo), que regentó hasta 1930 en que se trasladó a Villarrubia de los Ojos como Capellán de la Virgen de la Sierra.
En Villarrubia de los Ojos le cogió la persecución religiosa de julio 1936, ya anciano de sesenta y siete años de edad. Muy popular y querido en Villarrubia de los Ojos por su sencillez y por su llaneza en el trato, pasado el primer temor de la persecución se creyó seguro y salió del domicilio de unos parientes, donde de primeras se había refugiado, para trasladarse al propio, con traje talar y a plena luz, el 8 de agosto de 1936. Fue detenido en la calle y llevado preso.
En la cárcel se le despojó brutalmente de la sotana y se le sometió a crueles torturas y trabajos impropios de su edad y de su carácter sacerdotal. Se mantuvo firme en su fe, a pesar de las torturas a que le sometieron para que renunciara a ella o simplemente cambiara el saludo "buenos días nos dé Dios" por el de "salud".  

Devoto del Santo Rosario y ejemplar Capellán de la Patrona continuamente se le veía con el Rosario entre sus dedos y sin disimulos ni miedos no dejó de exhortar a sus compañeros de cárcel a mantenerse firmes y con valor ante la persecución y aún la misma muerte si llegaba el caso.
El día 2 de septiembre don Candelas fue sacado de la prisión y se le dio muerte en el término de Malagón mientras con heroica constancia y persuasión con el Santo Rosario en alto gritaba ¡Viva Cristo Rey!. Fue  el único sacerdote asesinado en Villarrubia de los Ojos.

 

AVELINO ORTIZ CARRASCO

     

Párroco de Membrilla

 

En el mes de julio de 1936 la Parroquia de Santiago el Mayor de Membrilla (Ciudad Real) con 7101 habitantes estaba atendida por tres sacerdotes: D. Avelino Ortiz Carrasco (Párroco), de 57 años de edad y 34 años de sacerdocio; D. Manuel López Villalta y Menchén (Coadjutor), de 64 años de edad y 35 de sacerdocio y D. Cristino Gaviña Heredia (Coadjutor), de 44 años de edad y 19 años de sacerdocio.
Don Avelino Ortiz Carrasco nació en Campo de Criptana el día 8 de enero del año 1878. A los trece años, como era corriente entonces, y después de una buena preparación escolar, empezó los estudios eclesiásticos en Murcia, pasando más tarde a Toledo y viniendo por ultimo a Ciudad Real el curso 1901 al 1902, último de los estudios. Al cumplir 24 años de edad, el 11 de junio de 1902, cantó la primera Misa en la iglesia parroquial de Campo de Criptana. Inmediatamente fue nombrado Coadjutor de Bolaños y de Tomelloso sucesivamente y en 1906 pasó Malagón como Cura Vicario.  Destacó por su labor catequística, verdadera especialidad de su apostolado.

Hecha previamente la Licenciatura en Teología, tomó parte en el concurso a Parroquias convocado por el señor Obispo Gandásegui  del año 1913 y en las segundas propuestas obtuvo la Parroquia de Membrilla, que dejaba vacante don Patrocinio Gómez.  En Membrilla fue objeto principal de sus trabajos la Catequesis de niños, el Sindicato Agrícola Católico y las Cofradías de la Virgen del Espino, la Patrona del pueblo y de Nuestra Señora del Carmen, tal vez por la influencia de los años vividos en Malagón, lugar donde Santa Teresa de Ávila dejara la tercera fundación  carmelitana  del Convento de San José, el año 1568.
 El 19 de julio de 1936, domingo, celebrada la Misa temprana, salió de vacaciones para el pueblo natal, como era su costumbre todos los años, pasada la festividad del Carmen. Por unas horas no fue sorprendido en Membrilla, aunque no desistieron en el empeño de apresarle y a Campo de Criptana fueron reiteradas veces a molestarle y hacerle chantaje de dinero. Finalmente puestos de acuerdo los marxistas de ambos pueblos, fue detenido en Campo de Criptana y al menos, estuvo en prisión unos cincuenta días, sufriendo toda clase de torturas y bárbaros castigos, hasta el punto de haber hallado después sus ropas de cama y de vestir con manchas de sangre y rotos los antebrazos lo que prueba que en la cárcel misma fuera rematado a palos. La noche del 18 de septiembre de 1936 acabaron, al fin con su vida, y fue abandonado a distancia de unos doscientos metros del cementerio. Murió asesinado junto con don Franco Nieto Gallego, Capellán de Criptana. Y al ser exhumados, los cadáveres  tenían fuertes ligaduras en manos y pies. La memoria  del martirio perdura en Membrilla y siempre ha sido considerado un sacerdote fiel, martirizado por su condición sacerdotal.

 

JUAN ORTIZ CARRILLO

     

Párroco de Valenzuela de Calatrava

 

JUAN ANTONIO ORTIZ CARRILLO  aunque  nace el 4 de marzo de 1905 en Manzanares, la familia tenía sus raíces en Membrilla donde debió recibir el Sacramento del Bautismo ya que no aparece en Manzanares  el acta del sacramento; y el Archivo de la Parroquia de Membrilla y el Registro Civil fueron destruidos en la Guerra Civil. Cursa los estudios eclesiásticos en el Seminario de Ciudad Real y, ordenado de Presbítero el 8 de julio del año 1928, celebra su primera Misa solemne el día 13 del mismo mes en la Parroquia de Membrilla.

De inmediato  fue enviado a Solana del Pino como  Ecónomo y después pasa de Vicario a Valenzuela de Calatrava (abril de 1930). En febrero de 1932, toma posesión como Párroco en propiedad, propuesto por el Excmo. Señor Marqués de Torremejia - poseedor del privilegio de patronazgo- y aprobado el Concurso a parroquias. Aunó su frágil salud, debido a una grave enfermedad cardiaca, con su recia voluntad, carácter perfectamente templado, celo apostólico y fidelidad al ministerio sacerdotal. El 23 de julio de 1936 unos milicianos ocuparon el templo parroquial. También lo arrojaron de la casa rectoral, siendo  recogido en  casa de  unos feligreses caritativos.

El 18 de agosto, fue llevado preso a la cárcel de Almagro (C. Real). Lo fusilaron el 24 del mismo mes, fiesta de San Bartolomé, que es titular de la Parroquia de Valenzuela, en la vereda que, de esta ciudad, lleva a Pozuelo de Calatrava (C. Real). El más joven de los párrocos en propiedad, querido  de todos por su sencillez, juventud  y celo apostólico, fue martirizado por su condición de sacerdote.

 

JOSÉ PARDILLA Y MORALEDA
     

Coadjutor de Manzanares

 

Don José Pardilla  y Moraleda nació el 10   de julio del año 1878 en Membrilla y fue bautizado en ésta a los pocos días, el 12 de este mismo mes. Inició los estudios eclesiásticos en el Colegio de Orihuela y pasó después al Seminario de Ciudad Real donde concluyó ls estudios, fue ordenado de Presbítero y en su pueblo natal celebró la primera Misa el día el 29 de septiembre de 1907. Desde su infancia se caracterizó siempre por  la ingenuidad más sencilla y la jovialidad más cordial y festiva, aunque con su madurez el dolor y los sufrimientos fijaron en él con frecuencia una mirada dura. Después de asistir a la muerte de varios hermanos tuvo que presidir en un mismo día el doble entierro de su padre y de su madre. La vida le trató con dureza. Ordenado de Presbítero su primer encargo fue en Valverde, sustituyendo a don Aníbal Carranza mientras cursó en Toledo los dos años del doctorado. En abril de 1910 fue nombrado Coadjutor de Chillón. Después llega de Coadjutor a Manzanares donde pasó más de veinte años hasta su trágica muerte. Buen compañero y buen amigo, con una jovial campechanía para todos, fue a la vez edificante sacerdote, trabajador y celoso, y sobre todo asiduo administrador del Sacramento de la Penitencia era muy buscado en el confesionario.  

El martirio fue desolador. Sacado de la casa el 9 de agosto en pleno día y en el camino hacia la cárcel se cebaron de tal suerte en él con castigos, golpes y disparos que cayó antes de llegar a la prisión, quedando agónico, sobre la dura calzada donde pasó largo rato abandonado completamente, exhalando ayes e invocando la asistencia de la Virgen del Espino, Patrona de Membrilla, hasta dar el último suspiro. Su única hermana murió bien pronto, víctima a la vez de la amargura, del desamparo y de falta de recursos económicos.

 

ESPECIOSO PERUCHO GRANERO

     

Coadjutor de Campo de Criptana

 

D. Especioso Francisco Perucho Granero nació el día 6 de noviembre de 1890 en Campo de Criptana, de familia acomodada, noble ascendencia y muy cristiana. Hijo de Andrés Perucho y López Gascón, de profesión comerciante; y de María del Rosario Granero y Pulpón, naturales y vecinos de dicha ciudad. Vivió en la calle Cardenal Monescillo y desde pequeño mostró deseos de ser sacerdote, si bien, en principio estudió Magisterio, carrera que simultaneó con los estudios eclesiásticos, cursados en el Seminario de Ciudad Real.
 Ordenado sacerdote cantó la primera Misa en su pueblo natal el 6 de octubre de 1914 y el señor Obispo Irastorza le llevó a La Solana para que regentara las escuelas que a cargo del “Legado Bustillo” se fundaron en esa localidad en beneficio de los obreros y pobres. Delicado de salud se reintegró a su pueblo natal y hogar familiar y es nombrado Párroco de la entonces  pedanía de Arenales de San Gregorio desarrollando una intensa labor ministerial. Nombrado Coadjutor de Campo de Criptana desarrolló en ésta una intensa actividad como predicador, atención a los pobres, a través de la Conferencia de San Vicente de Paul de la que fue un entusiasta impulsor y era muy querido de los niños  a los que recibía y atendía constantemente en su casa.

En los días precedentes a la triste guerra civil y con ocasión de que las autoridades del pueblo prohibieron la traída de la imagen de la Virgen de Criptana al pueblo, como era tradición desde tiempo inmemorial, viendo el  cariz que tomaban las cosas y que algunos concurrentes al santuario querían traerla al pueblo a toda costa, se apresuró él, para evitar males mayores, acompañado de algunos, a solicitar el permiso de las autoridades y  éstas lejos de otorgar el permiso para trasladar la imagen acusó a D. Especioso de <<sedicioso>>, quedando por unas horas detenido y  puesto en libertad.
Finalmente, el 20 de julio de 1936, al regreso de celebrar su última Misa es detenido de nuevo y conducido con los brazos en alto hasta la cárcel, en la que permaneció hasta el día 19 de agosto de 1936 que fue asesinado. En la cárcel fue objeto de los mayores vejámenes hasta el punto de que mofándose de la fama de escrupuloso le hacían coger con las manos los excrementos de los retretes para que los vaciase en un cubo.
Murió perdonando a sus enemigos a quienes pidió le dejasen unos momentos para prepararse a morir. En las primeras horas del 19 de agosto de 1936, con don Antonio Moraleda González, don Manuel - Antonio Muñoz Pedrero y otros seglares, entre ellos Celedonio Cedenilla Fernández, organista de la Parroquia, don Especioso fue asesinado en la carretera de Pedro Muñoz y los restos descansan en el Cementerio de Campo de Criptana.
Es urgente completar la lista de quienes puedan aportar testimonios al Tribunal eclesiástico de nuestra diócesis con la finalidad de probar el martirio de todos y cada uno de los presuntos mártires de Campo de Criptana, sacerdotes y seglares.

 

ALEJANDRO PRIETO SERRANO

     

Sacerdote, Maestro del “Ave María” en Puertollano

 

Alejandro Prieto Serrano nace día 13 de agosto de 1889 en la villa de  Villarramiel provincia y obispado de Palencia. Hijo de Matías Prieto Pérez y de María Manuela Serrano López, naturales y vecinos de esta villa. Nacido en un ambiente cristiano recibió el Bautismo el día 15 de agosto del mismo año en la Parroquia de San Miguel.  Un Palentino que el año 1927 llega a Puertollano (Ciudad Real) como Maestro manjoniano, a fin de vigorizar las Escuelas del Ave María.
 Simpático, sencillo, sonriente y bonachón, era venerado por los chicos de sus escuelas y por las familias de éstos, así como por los compañeros sacerdotes de la ciudad. Las Escuelas del Ave María prosperaron hasta formar seis grupos de trescientos alumnos. Esta fue su obra, en un pueblo de población minera y tendencia laicista.
 Se cuenta de su caridad que, con frecuencia, se quedaba sin camisa por dársela a los pobres. Y lo mismo sucedía con su comida. ¡Cuántas veces hubo de recibirla él de personas que lo socorrían al verle tan desprendido! Todo su ajuar fue un Crucifijo, un camastro desvencijado y dos sillas viejas. Y todo su haber, dos unas cabras cuya leche le servía para los niños de sus Escuelas.
 

El 25 de julio de 1936 es apresado y conducido a la cárcel de Almodóvar del Campo, pudiendo ver ya en su camino el cadáver de D. Jaime Cabañero y Cabañero, Coadjutor de Puertollano, asesinado el mismo día, tirado a  la salida de Puertollano. Coincide en la cárcel con D. Enrique García de Mateos y Aparicio, Cura Párroco de Puertollano. Y ambos  son fusilados el mismo día  cinco de Agosto del 1936 en el sitio denominado "Fabrica de Orujo del Capitán don Miguel de la Vega", en Almodovar del Campo. Los cuerpos fueron enterrados con otros de Puertollano en el Cementerio de Almodóvar del Campo y, una vez terminada la guerra, fueron todos trasladados al cementerio de Puertollano, y hoy están todos ellos, en un mausoléo común para todos los fusilados en la guerra civil del 1936.
La motivación de la muerte fue  su condición de sacerdote. Hombre sencillo, trabajador con la juventud, cuya fama de santidad y martirio fue reconocida desde el primer momento y aún hoy perdura entre un buen grupo de sus alumnos, cristianos fervorosos y, algunos siguieron su ejemplo, como maestros de profesión.
Iniciada la Causa de beatificación de los presuntos mártires de nuestra diócesis, agradecemos los testimonios, noticias y documentación, en especial de antiguos alumnos de este ejemplar maestro, que faciliten la conclusión del proceso de su beatificación.

 

EVARISTO QUIRÓS Y QUIRÓS

     

Chantre de la S. I. Prioral de Ciudad Real

 

D. Evaristo Quirós y Quirós nace en Campo de Criptana el 26 de octubre de 1877. Bautizado a los pocos días de nacer aunque se ignora la fecha exacta por falta de Archivo Parroquial, destruido en la Guerra Civil. Hijo de modestos labradores al servicio de los señores Marqueses de Corvera - Bustos y Castilla de apellido - bajo cuyo patrocinio Evaristo empezó los estudios eclesiásticos en el Colegio de San José, de Murcia.
Fue enviado a Roma y en la Universidad Gregoriana cursó la Sagrada Teología y obtuvo el grado de Doctor en Teología. Ordenado de sacerdote en 1901, tomó  parte en el Concurso a parroquias de 1904 y fue nombrado  Párroco de Villahermosa.
Previa renuncia a la parroquia es nombrado por el señor Obispo Gandásegui  profesor de Filosofía, primero, y de Teología  después en el  Seminario. Ejerció la docencia y preparación de sacerdotes durante 30 años. Destacó por su afectuosa sencillez. En julio de 1910, mediante oposición, fue nombrado canónigo de la S.I. Prioral, sustituyendo a don Eloy Fernández, y el 1928 fue nombrado también Canónigo Chantre, por defunción de don Alfonso Pedrero.

 La Guerra Civil le alcanzó en su pueblo natal y, temiendo a los revolucionarios de su pueblo, regresó a Ciudad Real acompañado de su hermano y permanece en la casa de su propiedad, sita en la calle Ángel Andrade,71. Junto a un hermano, tuvo que sufrir burlas e insultos tanto en Campo de Criptana como en Ciudad Real. No sintiéndose seguro en Ciudad Real, ambos hermanos se trasladan  a Madrid en el mes de agosto, confiando en la protección  de un paisano, que le debía algunos favores. Pero éste lo delató al Comité de Campo de Criptana, después de apropiarse el dinero que llevaban, y que ellos voluntariamente le habían entregado para más seguridad.
 Fue asesinado a la edad de 59 años junto con dos hermanos, en Chamartín de la Rosa, el 15 de agosto de 1936.  Recogidos sus cadáveres por la familia al terminar la Guerra Civil, recibieron sepultura en el cementerio de Campo de Criptana. Fue tenido por "Tradicionalista".

 

ROQUE RIBAS PERALTA

     

Adscrito a Moral de Calatrava

 

El Siervo de Dios Roque Ribas Peralta nace  el año 1866 en Moral de Calatrava donde recibe el Bautismo a los pocos días.. Cursó la « carrera breve» en Badajoz y en Zaragoza. Ordenado de Presbítero canta su primera Misa en abril de 1898, es decir, a los treinta y tres años de edad. Ejerce el ministerio sacerdotal primeramente como cura de Fuenllana y en la estadística de la Diócesis publicada el 1902 por el Sr. Obispo D. Casimiro Piñera y Naredo aparece como Ecónomo de Valverde. E1 28 de abril de 1903 es nombrado cura de Navalpino. Después pasa de Coadjutor a Santa María de Alcázar de San Juan y, por último, desempeña el cargo de Capellán de las MM. Concepcionistas de la Enseñanza en su pueblo de Moral de Calatrava, desde 1926 hasta que desaparece la Comunidad y permanece en Moral como adscrito a la parroquia. Vivió en la calle las Moyas, junto con sus hermanos José María, Juan Vicente, Roque y Josefa.

Cuando estalla la persecución religiosa del 1936 se recluye en su casa y es sometido al chantaje de fuertes y repetidas multas de dinero. Josefa Ribas Guzmán, testigo visual cuenta como al llegar la guerra los familiares, amigos y vecinos le aconsejan que se marchara a Viso del Marqués, con unos parientes que por su ideología le podrían proteger y salvar. Pero no se decide a salir del pueblo porque decía:« yo nada malo he hecho y por lo tanto nada malo pueden hacerme». Sigue su tarea ordinaria y celebra la Santa Misa diariamente en las Concepcionistas. Finalmente, es detenido el 16 de octubre de 1936 y, corre la misma suerte que el compañero sacerdote Ángel Velasco Linares. Fue uno de los más ancianos de nuestros sacerdotes inmolados, tendría unos 70 años. Al parecer le cortaron las orejas antes de morir.

 

FRANCISCO RODRÍGUEZ DE GUZMÁN

     

Coadjutor de Santa María, de Daimiel

 

Nacido en Daimiel el 9 de febrero de 1883 y bautizado en la Parroquia de Santa María, inicia sus estudios en el Colegio de Getafe con los PP. Escolapios, continuando después los estudios eclesiásticos en el seminario de Ciudad Real hasta terminar.
Es ordenado de Presbítero en las Témporas de S. Mateo del año 1909 y canta su primera Misa en la Parroquia de Santa María el 29 de septiembre de 1909.
Los primeros pasos como sacerdote los recorre como coadjutor ayudando a don José María Rodríguez de Guzmán, su tío, de avanzada edad y enfermo. Así permanece en Daimiel hasta  que en mayo de 1917 pasa como coadjutor a Argamasilla de Alba, de donde en 1922 es traladado a Torralba y muy pocos meses después a Santa Cruz de Mudela. Y, finalmente es nombrado  coadjutor de Santa María de Daimiel, el año 1926, y en este cargo permanece hasta su muerte.

Por dos veces fue encarcelado; ninguna de las personas que llevaron a cabo la detención viven en la actualidad; la primera vez fue apresado en su domicilio el 11 de agosto de 1936 y conducido al Ayuntamiento. La segunda  el 22 de agosto del mismo año y es llevado al convento de las  Mínimas convertido en cárcel y esa misma noche es asesinado. Los restos reposan en el Valle de los Caídos.


Antes de morir deja una carta a sus familiares, que conserva Paulina González de la Aleja Rodríguez de Guzmán, sobrina carnal (vive actualmente). En dicha carta perdona a sus verdugos y anima a sus familiares a seguir constantes en la fe católica y en el amor a Dios y a la Virgen de las Cruces por los que él moría.
 Quienes conocieron a don Francisco consideran plenamente fundamentada la fama de martirio por haber sido testigos de su vida de entrega a Dios, a su vocación y a su familia, así como de su muerte, de su perdón y del amor a Dios y María santísima de las Cruces.

 

JOSÉ Mª  RODRÍGUEZ–MADRIDEJOS MARCHÁN

     

Capellán de Mudela

 

José María Rodríguez - Madridejos  Marchán, nace en Daimiel el 20 de diciembre de 1886. Inclinado al sacerdocio desde su infancia, hizo primeramente el Bachillerato en Toro con los PP. Escolapios y vino después al Seminario de Ciudad Real el año 1902 para cursar los estudios eclesiásticos.
 Ordenado sacerdote canta su Primera Misa en Daimiel, el día 5 de abril de 1911; y es nombrado Capellán de la monjas Mínimas en su pueblo natal. El año 1919  pasó a ejercer como capellán de la Encomienda de Mudela y cuidando de su viuda y anciana madre, quien muere antes que el hijo sacerdote.
El  año 1936 llevaba ya diecisiete años actuando como Capellán en la Encomienda de Mudela. En la finca ejerce el ministerio sacerdotal y al mismo tiempo como maestro  desempeña una ejemplar y eficaz labor como educador de niños, jóvenes y obreros. Fue guía,  consejero y servidor de todos.
 Al llegar el 18 de julio del 1936 se vio obligado a abandonar la finca y se refugia en el domicilio particular de su pariente el veterinario D. Santos Herreros, vecino de Santa Cruz de Mudela. Buscado por milicianos es arrancado violentamente  de la casa donde se había refugiado y llevado al Cementerio de Valdepeñas donde es asesinado el 20 de agosto de 1936.
 Sus restos reposan en el Panteón del Cementerio de Valdepeñas perdurando su memoria como mártir, junto con los compañeros sacerdotes martirizados en esas fechas.

 

JOAQUÍN ROLDÁN FERNÁNDEZ

     

Cura de Miguelturra

 

Don Joaquín Roldán Fernández nació el 26 de julio de 1868 en Miguelturra (Ciudad Real) y bautizado a los pocos días en esta localidad y fueron sus padres Hermenegildo y Ramona, vecinos de Miguelturra. Cursa los Estudios Eclesiásticos en el Seminario de Ciudad Real y  ordenado de Presbítero celebró su primera Misa el 18 de marzo de 1892 en su pueblo natal. Ejerció el ministerio sacerdotal en las Parroquias de El Hoyo, Solana del Pino; Coadjutorías de Puertollano y Valdepeñas y Párroco de Argamasilla de Calatrava. Culmina su larga vida de ministerio como Párroco en la Asunción de Puertollano. Don Joaquín es recordado, entre otras cosas, por  la gesta memorable del 29 de junio de 1930 por la que el Sagrado Corazón de Jesús en actitud de bendecir, fue entronizado en lo alto de la gran torre de la Iglesia Parroquial para atraer las miradas y afectos de todos los fieles de la populosa urbe minera de  Puertollano, como  rey de gracia y de misericordia. Imagen que es divisada desde todos los accesos a Puertollano por cuantos llegan a esta ciudad industrial; y por el Comedor de Caridad que fundara en la ermita de la Soledad para dar de comer a los pobres. A los tres años de la entronización del Sagrado Corazón, en agosto de 1933 deja la parroquia por motivos de salud y marcha en plan de reposo y bien ganado descanso a Canarias donde un sobrino ejercía como médico. 

Recuperado de su enfermedad al quedar vacante la Parroquia de Miguelturra su pueblo natal, en abril del 1936, por muerte de don Patrocinio Gómez pide al señor Obispo hacerse cargo de la Parroquia y el 27 de mayo ya está al frente de dicha parroquia. Aquí encontró la muerte, a dos pasos del pueblo, en el lugar conocido por el"Terrero". Antes perdonó y bendijo a sus verdugos, como ellos mismos confesaron después. En la actualidad viven algunos testigos, jóvenes de entonces que presenciaron la detención y muerte de don Joaquín . Alberto Martín Castellanos y Antonio Martín Sánchez y otros chicos de su misma edad, de unos 12 años, estaban jugando a pelotearse en un callejón cerca de donde iba a consumarse el martirio, el "Terrero".  <<Aquella tarde había llovido –cuentan - éramos trilladores y por las tormentas no fuimos a trillar. Yo tiré la pelota y fue a dar a la pared de enfrente. Cuando fui a por ella y me agaché, me vi sorprendido por un hombre armado con escopeta, que me dio un cogotazo y me dijo que me apartara de allí. Entonces es cuando vi a don Joaquín, vestido de sacerdote, con sotana y bonete, marchando entre 15 ó 20 hombres armados con escopetas y leyendo un libro, que tenía entre las manos. Caminaba muy despacito y sereno....Parece que iba rezando. Al volver la esquina lo mataron. Oímos la descarga de tiros y nos asustamos. Los chicos salimos corriendo hasta la cercana ermita de San Antonio. No lo mataron por ideas políticas, sino por ser sacerdote, por su fe. El cuerpo no lo encontraron. Parece ser que lo enterraron en una fosa común, junto a los frailes dominicos de Almagro y otros muertos de Carrión. Al final de la guerra, registraron esa fosa; pero nadie identificó ningún cuerpo como el de don Joaquín>>. El acta de defunción dice:<<...falleció  en esta localidad el día tres de septiembre de mil novecientos treinta y seis a las veintiuna horas , a consecuencia de asesinato por los rojos>>.

 

ANTONIO SÁNCHEZ AMADOR  

     

Coadjutor de Fuente el Fresno

 

Antonio Sánchez Amador nació en Montiel (Ciudad Real) el día 29 de abril de 1908.  Hijo de José Sánchez Bustos y de Francisca Amador, fue bautizado a los pocos días de nacer, el día 8 de mayo de 1908, por D. Félix Martínez Pacheco, cura propio de la Parroquia de San Sebastían  y se le puso por nombre Pedro, Antonio, Rosario. En esta misma parroquia  hizo su primera comunión, el día 22 de diciembre del año 1914. Desde el mismo día de su primera comunión empezó a ser monaguillo familiarizándose con el párroco y cuidado de cuanto se refiere al culto divino. Crece en un ambiente familiar humilde, once hermanos para sentarse a la mesa diariamente, pero sano y religioso.
Cuando alcanza la edad prevista para iniciarse en los estudios ingresa en el Seminario de Ciudad Real con la ayuda económica del señor Marqués de Casa Treviño y obtiene al mismo tiempo la beca que para hijos de Montiel fundara  el benemérito sacerdote D. Ramón Díaz García, antiguo cura de Montiel. Cursa los estudios eclesiásticos en el Seminario de Ciudad Real donde recibe el Subdiaconado el día 20 de julio del año 1930 y, ordenado de Presbítero, celebra la primera Misa en su pueblo natal el 13 de junio de 1931
 

De inmediato es destinado a Solana del Pino como Ecónomo donde permanece 5 años antes de pasar a la Coadjutoría de Fuente el Fresno y encargado de los Cortijos, a finales de 1935 o primeros de 1936.
Iniciada la Guerra, en el pueblo de Fuente el Fresno sobre el 19 ó 20 de julio de 1936, clausurada el culto en la Iglesia, D. Deográcias García de León, el Cura Párroco e hijo del pueblo, se marchó a una huerta que tenían sus familiares en la Rosela, donde permaneció durante toda la contienda sin ser molestado, al contrario, allí acudían con algunos recién nacidos para que fuesen bautizados.
 Don Antonio Sánchez Amador, al inicio de la Guerra se marchó del pueblo en busca de refugio al amparo de sus familiares y en su desesperada huida llegó hasta  Solana del Pino, en donde algunos destacados miembros de izquierdas de Fuente el Fresno, interesados por conocer su paradero no descansaron hasta encontrarlo, organizando una expedición para conducirlo detenido hasta Fuente el Fresno
En el viaje de regreso de La Solana a Fuente el Fresno fue objeto de múltiples sufrimientos, sobre todo en el matadero de Puertollano donde colgado de los pies, como las reses, era balanceado por unos mientras otros le recibían con pinchos de hierro, hasta quedar sus ropas empapadas en sangre. Sus guardianes, con la intención de que revelase algunos secretos en Fuente el Fresno, no quisieron rematarlo y llegó al pueblo el 21 de agosto de 1936. Al fin, en la noche de 21 al 22 de agosto de 1936, don Antonio Sánchez Amador y  un vecino del pueblo, fueron sacados en coche por unos milicianos llegados de Madrid y de los pueblos vecinos, llevándolos a la carretera de Urde, recibiendo durante el viaje, gran cantidad de golpes con las culatas de los fusiles, vejaciones e insultos y con las manos atadas a la espalda, fueron fusilados. Momentos antes de morir, don Antonio, pidió poder hablar y, lejos de blasfemar, como pretendieron de él sus asesinos, dijo:! Viva el Corazón de Jesús¡.
Sus restos recibieron sepultura primero en el Cementerio de Urda (Toledo) hasta que en  mayo del 1940 fueron exhumados y trasladados al Cementerio de Montiel, su pueblo natal.

 

OROSIO SÁNCHEZ ALCÁNTARA

     

Arcipreste de Almodóvar del Campo

 

Don Orosio Sánchez Alcántara nació en Argamasilla de Alba el 25 de junio de 1887, y recibió el Sacramento del Bautismo a los pocos días de su nacimiento, aunque se ignora la fecha exacta por haber sido destruido el Archivo Parroquial en su totalidad con ocasión de la guerra civil del 1936. Hijo de Antonio Sánchez, natural de Argamasilla de Alba y de profesión Auxiliar del Ayuntamiento de esta villa y de Carmen Alcántara, natural de Madrid. Transcurre su infancia en la calle La Plaza de Argamasilla de Alba en un ambiente cristiano y aprende sus primeras letras hasta que sintiendo la llamada de Dios al sacerdocio marcha a Toledo donde estudió inicialmente y después continúa  en Ciudad Real - desde 1900 al 1911- los estudios eclesiásticos con brillantez, pasando nuevamente a la Universidad Pontificia de Toledo el curso 1911 al 1912 para obtener la Licenciatura en Sagrada Teología.
El 2 de mayo del año 1912 fue ordenado de Presbítero en Ciudad Real y destinado a la finca de Mudela, propiedad de los Condes de Gavia. Después ejerció el ministerio en las Parroquias de Luciana y de Ballesteros. Destacó, sobre todo, por su poderosa inteligencia y, desde Ballesteros en 1814, fue Profesor del Seminario. Tomó parte en el Concurso a parroquias de 1913 y obtuvo la más alta puntuación literaria y, opositó en 1916 a Canónigo de la S.I.Prioral de Ciudad Real junto a don José Jiménez Manzanares, sin conseguir dicha Canongía que ganó el Párroco de Villanueva de los Infantes. Al tomar posesión de la Canongía don José Jiménez Mannzanares, don Orosio pasó a ocupar la Parroquia de Villanueva de los Infantes en sustitución del nuevo canónigo.

En 1919 fue nombrado Arcipreste de Almodóvar del Campo y, al fin, por su deseo, fue trasladado a Argamasilla de Alba, su pueblo de origen, donde le cogió la revolución marxista. Conminado el 1 de septiembre a salir del pueblo en un plazo de 24 horas, cuando se dirigía a Madrid, buscando refugio en casa de unos parientes, fue sorprendido en la estación de Cinco Casas (Ciudad Real), donde fue asesinado por ser sacerdote a las once de la noche del 2 de septiembre de 1936. Sus restos mortales recibieron sepultura cristiana en el cementerio de Argamasilla de Alba, como consta por el Acta de Defunción.
Iniciada la Causa de beatificación de los mártires de Ciudad Real, agradecemos los testimonios, noticias y documentación de quienes conocieron a D. Orosio, especialmente de los pueblos donde ejerció el ministerio sacerdotal.

 

VICTORIANO SÁNCHEZ-CAMACHO ALCÁZAR            

     

Cura de Terrinches

 

D. Victoriano Sánchez - Camacho Alcázar nació el 10 de agosto de 1904 en Daimiel (Ciudad Real), hijo de Tomás y Francisca. Ingresó en el Seminario de Ciudad Real a la edad de once años. Finalizados los estudios eclesiásticos  y ordenado de sacerdote celebró su primera Misa en el propio Daimiel el 19 de mayo de 1927, pocos días después de D. Matías Álvarez Rivera, su condiscípulo y paisano, mártir también (22.8.1936). Ordenado de Presbítero fue enviado a Santa Cruz de los Cáñamos y pasó después como Párroco a Terrinches, parroquias en las que, llevado de su juventud, fervor y celo sacerdotal trabajó intensamente, sin miedo ante las dificultades y movido en todo momento por la fuerza de  su fe.

El 25 de julio de 1936, se atrevió  a tocar a Misa, dispuesto a continuar en su sitio y cumplir con su deber de sacerdote, desobedeciendo las disposiciones de la autoridad local que, como en otros lugares,  cerraron las iglesias, prohibieron celebrar el culto y tocar las campanas. 

Fue apresado y trasladado a la cárcel provincial y privado de libertad desde el día 29 de octubre y, el  6 de noviembre de 1936, acusado de <<rebelión contra los poderes legítimos de la República y, junto con otros, procurase armas que no excedían de tres y adquirir municiones con el propósito de ayudar al alzamiento del 18 de julio de 1936>>, fue juzgado y condenado, <<como autor de un delito de auxilio a la rebelión a la pena de 14 años de prisión y ocho meses de  reclusión temporal.>> (A.H.P. secc. Justicia, sig. 290B.  Sentencia que no llegó a cumplirse porque  esa misma noche del juicio, 6 de noviembre 1936, fue asesinado en el cementerio de Torralba de Calatrava. Todo fue un simulacro de legalidad.

Don Victoriano, según el testimonio de un vecino de Terrinches, compañero en la prisión de Ciudad Real y de los guardianes de la misma, edificó a todos por su piedad constante e intrépida, con sus rezos no disimulados y los sacramentos administrados a sus compañeros de prisión y de suplicio a quienes alentaba y consolaba muy animoso.
 Como  buen daimieleño se distinguió por su devoción a la Virgen  de las Cruces y al nos disponer  en la cárcel de rosario, lo sustituyó con un bramante anudado.

 

FAUSTINO SANTOS JIMENO

     

Coadjutor de Santa María de Alcázar de San Juan

 

Faustino Santos  Jimeno, nace en Almedina (Ciudad Real) el 21 de febrero del año 1906 en el seno de una familia humilde, numerosa y  muy cristiana. El mayor de diez hermanos de los que sobrevivieron cinco (tres chicas y dos chicos). Hijo de  José Santos Serrano, jornalero de profesión y Servanda Jimeno Estacio, naturales y vecinos de Almedina (Ciudad Real). Bautizado en la Parroquia de Santa María de Almedina (Ciudad Real) el día 25 de febrero por D. Orencio Carriazo Casanova), se le impuso el nombre de  Maximiano Faustino.
Frecuenta  la Parroquia como monaguillo y pronto el Párroco D. Orencio descubre sus cualidades humanas, facilidad en el estudio y amor al trabajo ayudando a su familia a salir adelante; y, al cumplir los  catorce años  se plantea, ayudado por su párroco, la posible vocación al sacerdocio.  
Ingresa en el seminario el año 1920 y destaca por su aplicación desde el primer curso de Latín y Humanidades (1920 -1921) y fue distinguido con el "Accessit" en Gramática Latina (5 de junio 1921);  en el curso académico 1927- 1928 estudia el primer año de Teología y,   se traslada a Granada para  hacer los cursos universitarios, acogido por  el canónigo don Juan Arias, natural también de Almedina (Ciudad Real). 

En mayo de 1931 es asaltado el Seminario de Granada y Faustino tiene que huir junto con sus compañeros; regresa a Ciudad Real, finaliza los estudios eclesiásticos, recibe el Subdiaconado el 5 de junio de 1932 y, finalmente, es ordenado de presbítero en Ciudad Real, el 19 de junio del año 1932.
  Ejerció el ministerio sacerdotal como Coadjutor de la Parroquia de Santa María  en Alcázar de San Juan (Ciudad Real), - primero y último destino-, y, a la vez impartía enseñanza privada, como medio para ayudarse y ayudar a su humilde familia. La República había suspendido  las ayudas a la Iglesia y al clero.
             Entre los causantes de la muerte  estaba precisamente un alumno, al que Faustino en repetidas ocasiones ayudó económicamente y acogió en su casa, etc. Faustino fue arrojado vivo a una mina, entre Herencia y Puerto Lápice el 30 de agosto de 1936. A penas había alcanzado los treinta años de edad y tres de ministerio sacerdotal.
La muerte de Faustino fue muy sentida y llorada por cuantos le habían conocido y tratado como sacerdote y profesor. Asesinado Faustino, la familia permaneció en Alcázar de San Juan hasta que fallecen los padres. Juliana que trabajaba como empleada de Telefónica es  trasladada a Ciudad Real. En la actualidad, Juliana vive en la calle Morería nº 9. Ramona, la mayor de las hermanas quien acompañó en todo momento a su hermano sacerdote hasta su muerte, ha fallecido recientemente asistida por su  hermana Juliana.
La única razón de su muerte fue su condición sacerdotal y perdura la fama de martirio. Son numerosas las  personas que desde su muerte se han encomendado a Faustino como intercesor para obtener  gracias y favores de Dios.

 

JESÚS SÁNCHEZ DE LA NIETA

     

Adscrito a la Parroquia de Herencia

 

Don Jesús Sánchez de la Nieta nació en Herencia, el día 25 de diciembre del año 1872, a las dos de la tarde. Fueron sus padres Miguel Sánchez de la Nieta y Mauricia García de la Cierva, naturales y vecinos de Herencia. Fue Bautizado al día siguiente de nacer, 26 de diciembre, por don Pedro Ruiz, Cura Teniente de la Parroquia de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora.
 De pequeño marchó con los  P. Trinitarios y con estos religiosos hizo los estudios eclesiásticos, la profesión temporal, perpetua y fue ordenado de Presbítero celebrando su primera Misa  el 9 de junio de 1895, en Villanueva del Arzobispo (Jaén), donde residía entonces como religioso trinitario.
Razones de familia le llevaron a pedir la exclaustración y ser admitido como adscrito de la Parroquia de Herencia en el Obispado Priorato de las Ordenes Militares.  Don Jesús era de aspecto serio, retraído y de baja estatura, pero muy sencillo y buen sacerdote.
 Don Jesús, a la vez que don Carlos Álvarez y don Federico  Abengoza, fue conducido desde la "checa" de Herencia a la mina de Camuñas, por la única razón que ser sacerdote, como el resto de sus compañeros martirizados. Era el 25 de noviembre de 1936. Sus cuerpos no pudieron ser sacados de la mina para recibir cristiana sepultura.

 

 

RAFAEL SÁNCHEZ DE MILLA GÓMEZ CARPINTERO

     

Coadjutor de San Pedro de Daimiel

 

Rafael  Sánchez de Milla Gómez Carpintero, nace el 13 de marzo del año 1874 en Daimiel. Inicia los estudios eclesiásticos en Toledo y, ordenado Presbítero, canta su primera Misa en Daimiel el 25 de diciembre de 1909. Ejerce el ministerio en las parroquias de Agudo, La Solana, Argamasilla de Alba y Daimiel. Sus cualidades características, la prudencia, la seriedad, la rectitud hicieron gozar de gran estima y prestigio como sacerdote.
Varias veces fue requerido para ser interrogado en la checa de las Mínimas. Y, al fin, en la noche del 22 al 23 de septiembre del 1936, desde la checa de las Mínimas, fue sacado con otros compañeros sacerdotes y varios seglares y muerto en la carretera que va hacia manzanares desde Daimiel, en el sitio conocido por "Carrerón".
 Perdonó a sus verdugos antes de morir y les agradeció haberle permitido orar y recogerse unos minutos para mejor disponerse a l martirio.

 

SEBASTIÁN ALFONSO TAPIA JIMÉNEZ–AVENDAÑO

     

Coadjutor de Herencia

 

D. Sebastián  Alfonso Tapia Jiménez- Avendaño nació en Herencia (Ciudad Real) a la una de la noche del día 20 de enero de 1876. Bautizado al día siguiente de nacer, el 21 de enero, en la Parroquia  de la Inmaculdad Concepción de Nuestra Señora, por don Pedro Ruiz, Cura Teniente de la misma y se le puso los nombres de Sebastián, Fabián, Alfonso y José María; hijo de Luis Tapia y de Luisa Jiménez.
Estudió primeramente en el Seminario de Ciudad Real y los años de Teología los cursó en Toledo, celebrando su primera Misa en su pueblo natal, el 7 de abril de 1901. Hombre sencillo, austero, humilde y quizá por su sordera era parco en sus palabras  y comunicación con los vecinos.
Mortificado y sobrio en sus aspiraciones, por algún tiempo fue Coadjutor de Santa Cruz de Mudela hasta que llegó a su pueblo definitivamente con el mismo cargo de Coadjutor de la Parroquia en el que permaneció hasta su muerte.  

Buen madrugador, fue el primero que llegó a la Iglesia el 19 de julio de 1936. Era domingo y D. Sebastián Alfonso se dirigió a la parroquia para celebrar la Misa temprana. Con sorpresa vio que otros le habían ganado la mano. Los milicianos habían ocupado y cerrado la Iglesia,  impidiendo la celebración del Culto.
El día primero de agosto fue conducido a la Iglesia  para que hiciese entrega de los objetos de culto y de valor que poseía la parroquia. Pero antes don Sebastián, valientemente, consume aproximadamente trescientas o más formas consagradas y después hace entrega del copón a sus  guardianes.
  De todo los sacerdotes de Herencia fue el primero en ser detenido el 4 de agosto de 1936. Y, como se resistiese a desprenderse de la sotana, confesándose sacerdote fiel a su dignidad y al compromiso contraído en su ordenación, fue terriblemente atormentado a martillazos en la cabeza. Cuando sus perseguidores ya le creían muerto pudo incorporarse con gran dificultad para perdonarlos. Su cuerpo muerto fue arrojado a la mina de la carretera de Puerto Lápice, sin que fuese posible recuperar para darle sepultura cristiana en lugar sagrado.

 

EUFEMIO TERCERO RODRÍGUEZ

     

Adscrito de Carrión de Calatrava

 

La Parroquia de Santiago Apóstol de Carrión de Calatrava - Arciprestazgo de Almagro- con 3909 feligreses en el verano de 1936, estaba atendida por dos sacerdotes: D.. Eugenio Zaballa y J. Montero (Párroco) y D. Eufemio Tercero Rodríguez, adscrito a la Parroquia.

D. Eufemio Tercero Rodríguez nació el 20 de marzo de 1869 en Carrión de Calatrava. Había  celebrado su primera misa en Velisán (Cuenca), el 12 de junio de 1892. Fue Cura primeramente de Santa Cruz de los Cáñamos (a.1893), de Carrizosa y de Albaladejo, respectivamente. Finalmente, se retiró a Carrión de Calatrava como adscrito a la parroquia de esa localidad y dedicado a cuidar su hacienda familiar.

En la primavera del año 1936, después del triunfo izquierdista, don Eufemio sufrió ya cierta persecución y con la acusación de poseer un arma de fuego, se le llamó al Ayuntamiento para ser registrado y el encargado de ello le sacó del bolsillo una pistola, que él mismo llevaba prevenida y cautelosamente le había puesto allí. Por este motivo fue llevado a la cárcel provincial. Lo vimos entonces en la cárcel sereno y tranquilo, aunque amargado por la villanía –cuenta D. José Jiménez Manzanares, cura de Carrión en el mes de febrero del año 1911 que conoció y convivió en la parroquia a D. Eugenio-   y en el juicio salió absuelto. Alguien había introducido una pistola en un bolsillo de D. Eufemio con el fin de poder acusarle.

En julio de 1936 fue detenido y fue objeto de crueles tratos y torturas que soportó con imperturbable entereza, sin despegar sus labios y sin abatirse nunca. Y, al fin en la madrugada del 24 de agosto de 1936  se le dio muerte en el término de Miguelturra. Había cumplido sesenta y siete años.

 

JOSÉ VELASCO JIMÉNEZ

     

Coadjutor de Almodóvar del Campo

 

D. José Velasco Jiménez nació a las cuatro de la tarde  del día 27 de agosto del año 1882 en la aldea de Minas del Horcajo, del término de Almodóvar del Campo y bautizado a los pocos días de nacer. Hijo de Críspulo Velasco, veterinario de profesión y de Alejandra Jiménez, naturales de Almodóvar del Campo y Puertollano, respectivamente y domiciliados en  Minas del  Horcajo. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Ciudad Real y, ordenado Presbítero a finales de diciembre del año 1908, cantó su primera Misa el día 1 de enero de 1909 en Minas del Horcajo donde residía entonces su familia. Fue enseguida nombrado Coadjutor de Almodóvar del Campo donde pasó toda su vida sacerdotal, eficaz y edificante, laboriosa y ejemplar, sumisa y virtuosa.
Consciente del riesgo que corría, todavía el 19 de julio de 1936 se desplazó a celebrar la Santa Misa en el anejo del Retamar. El 15 de agosto de 1936 a altas horas de la noche, fueron a molestarle, como lo habían hecho ya con el Párroco don Justo Martínez, para insultarle y humillarle, proponiéndole un ridículo "casorio", que, lógicamente, rechazó aun a costa de sufrir la muerte.

El 23 de agosto ambos sacerdotes, don Justo y don José fueron encerrados en la cárcel del Partido, y juntos en la misma celda sufrieron toda clase de oprobiosas y crueles ofensas, alentándose ellos mutuamente con su paciencia y piedad. Después de setenta días de dolorosa prisión, fueron sacados en la madrugada del 3 de noviembre y asesinados en las cercanías de Poblete al borde de la carretera que lleva a Ciudad Real y recibieron sepultura en una misma fosa del cementerio de Poblete.
Finalizada la guerra civil, los restos de don Justo Martínez fueron trasladados a Villahermosa donde recibieron sepultura y, del mismo modo, los familiares de  don José Velasco, trasladaron  y dieron sepultura a sus restos mortales, el día 29 de junio de 1939, en Almodóvar del Campo (Libro de defunciones nº 24; folio 162 vto. - de la  Parroquia Nuestra señora de la Asunción, de Almódovar del Campo).
La memoria de ambos sacerdotes perdura en Almodóvar donde desde el primer momento de la muerte fueron considerados como mártires.
Desde esta columna hacemos una llamada a familiares, paisanos y vecinos de los pueblos en los que ejerció el ministerio sacerdotal para recoger documentación, noticias, testimonios y completar el expediente para la beatificación por martirio.

 

ÁNGEL VELASCO LINARES

     

Coadjutor de Moral de Calatrava

 

El Siervo de Dios Ángel Velasco Linares nace en Moral de Calatrava el día 23 de marzo de 1874  y es bautizado a los pocos días de nacer, aunque se desconoce la fecha exacta por haber sido destruido el Archivo Parroquial en la Guerra Civil del 1936. Cursa los estudios eclesiásticos en el seminario de Ciudad Real donde es ordenado y celebra su primera Misa el 15 de junio de 1902. Ejerció el ministerio sacerdotal en las parroquias de Luciana, Agudo, Tomelloso, Valdepeñas, Daimiel y en 1926 es nombrado Coadjutor de Moral de Calatrava. Vivía acompañado de su hermana Filomena y su sobrina Fausta .
El 21 de julio de 1936 es detenido aunque a las pocas horas le dan libertad para volver después a encarcelarle de nuevo. En la primera detención se le exigió como rescate 25.000 pesetas, imponiéndole también la obligación de presentarse diariamente al Comité. El 16 de octubre de 1936 es asaltada la casa donde vive y detenido de nuevo. Conducido al antiguo Colegio de las Concepcionistas, convertido en «checa» se le tortura bárbaramente hasta quedar medio muerto e incapaz de moverse. Y, al fin en la madrugada del día17 de octubre, junto con don Roque Ribas Peralta, también sacerdote adscrito de Moral de Calatrava, y un grupo de diecisiete seglares, es llevado a Valdepeñas para "darles el paseo", es decir, asesinarlos. Pero antes de partir para Valdepeñas, como sabían que les esperaba la muerte, los sacerdotes se confesaron mutuamente como preparación para el martirio y administraron el sacramento de la confesión a los presos que lo pidieron. En el colchón de don Angel fueron encontradas esquelas de varios seglares dirigidas a sus familiares en las que les decían: "Estad tranquilos: morimos cristianamente. Todos hemos confesado».

 

DOMINGO VILLEGAS MUÑOZ

     

 Coadjutor de la Solana

 

El Siervo de Dios Domingo Villegas Muñoz nació en Hellín (Albacete) el día 23 de octubre de 1902. Estudió en el seminario de Ciudad Real y ordenado sacerdote, celebra su primera Misa en junio de 1926 siendo nombrado enseguida Coadjutor de Abenojar y al año siguiente, 1927, fue trasladado a Pedro Muñoz, igualmente de Coadjutor. En 1931 llegó a La Solana como capellán de las Monjas Dominicas, por último, en febrero de 1935 fue nombrado Coadjutor de la Parroquia. Destacó por su pobreza y humildad. Era, además de Coadjutor de la parroquia de La Solana, Consiliario de la Juventud  masculina  de Acción Católica, así como director de su grupo artístico.
Al iniciarse la guerra civil los milicianos tomaron desde el primer momento su modesto hogar por blanco de sus iras con registros, visitas a horas intempestivas, hasta tener que abandonarlo el 21 de julio de 1936 instalándose con su hermana Dolores en la hospedería de Juana Martín de las Mulas. Fue acusado de ser <<enemigo del Régimen Republicano siendo por lo tanto de los trabajadores al mismo tiempo los más grandes enemigos...>>(A. H. P. Ciudad Real, sección justicia, signatura 20, B).

¿Enemigo? Las buenas obras del sacerdote, todas en general, suscitan una aversión terrible en los perseguidores, y las sociales especialmente en los marxistas. La razón en lo humano parece obvia: el sacerdote consagrado a la acción social católica ha de ser tenido por estos como un rival muy peligroso en la ardua tarea de atraerse a los trabajadores. Otra razón hay más alta, divina: la recompensa de estos trabajos sublimes, hechos con espíritu apostólico, no ha de ser la gratitud de los favorecidos, ni menos sus aplausos, que les mermarían méritos y achicarían el premio forzosamente.
Quiere Dios ser él mismo su recompensa total y absoluta, infinita y eterna. El desagradecimiento humano, la persecución y, sobre todo el martirio realzan inefablemente la labor de los apóstoles y depuran sus merecimientos.
La declaración de testigos, en mayo de 1944, nos ofrece algunos detalles de la persecución y muerte: <<Fue detenido por dos milicianos a quienes no conoce en su domicilio, calle de las Monjas, 8, el treinta de agosto de 1936, siendo conducido a la Iglesia o capilla de las Monjas, convertida en cárcel o depósito de detenidos, en donde estuvo desde las 5 de la tarde hasta el 12 de la misma noche en que fue asesinado. Su cadáver presentaba heridas de arma  de fuego y fue hallado en el interior del cementerio>> (A. H. N, Causa General). El Siervo de Dios Domingo, apenas tenía 34 años de edad.
En la madrugada del 31 de agosto de este mismo año, tras una noche de angustias y sufrimientos en la checa, se le dio muerte en el recinto del cementerio y sobre la tumba de un antiguo rebelde de la Casa del Pueblo al que por lo visto se le quiso ofrecer esta revancha. El sacerdote había pedido ser rematado y enterrado en la sepultura de su madre, fallecida tiempo atrás.

 

JACINTO GARCÍA-PARRADO  SÁNCHEZ-AGUILERA

     

Seminarista de Herencia (Ciudad Real), mártir en Santander

 

Jacinto García Parrado y Sánchez Aguilera nació el 23 de noviembre de 1913 en Herencia (Ciudad Real) y recibió el Bautismo el día 27 del mismo mes en la Parroquia de la Inmaculada de manos de don Alfonso Tapia Jiménez - Avendaño, coadjutor de la parroquia y que también moriría mártir el 4 de agosto de 1936. Fue su madrina Antonia Sánchez Aguilera Hijo de Alfonso García Parrado y de Mercedes Sánchez Aguilera, creció en un ambiente familiar cristiano propicio para florecer la vocación al sacerdocio de dos de sus hijos, Jacinto y Alfonso.
Comenzó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Ciudad Real y después  fue enviado a Roma, a la Universidad Gregoriana, donde coronó sus cursos filosóficos y se doctoró en  Filosofía en esta facultad que le confirió la Academia de Santo Tomás. No probándole bien el clima de Roma, donde cursaba en 1932 – 33 el primero de Teología como alumno del Colegio Español, trasladó su matrícula el curso siguiente a la Universidad Pontificia de Comillas de Santander. En los tres años que vivió en Comillas aprobó los cursos  segundo (1933 – 34); tercero (1934 –35) y cuarto (1935 – 1936) de Teología, con notas excelentes ( nota media de Sobresaliente).  Se licenció en esta facultad con la calificación de “MAGNA CUN LAUDE.

 

ALFONSO GARCÍA PARRADO Y SÁNCHEZ AGUILERA

     

Seminarista Minorista de Herencia sacrificado en Santander

 

Alfonso García Parrado y Sánchez Aguilera nació el día 28 de enero del año 1912 en Herencia (Ciudad Real) y fue bautizado en la Parroquia de la Inmaculada de esta localidad el día 31 de enero del mismo año por don Carlos Alvarez Rodríguez, que también moriría mártir en Herencia el 25 de febrero de 1936, Coadjutor de la parroquia. Como su hermano Jacinto ingresó primero en el Seminario de Ciudad Real y, sin duda para que acompañara a su hermano Jacinto, fue enviado a Comillas para terminar sus estudios y allí estudió los cursos 1934-35 y  obtiene la Licenciatura en Teología con la calificación de notable (7); y el curso 1935 –36 el Bachillerato en Derecho con notable (7). Echados de aquel prestigioso centro eclesiástico por la revolución de octubre de 1936, pasaron ambos hermanos a Santander donde se disponían a recibir las Órdenes Sagradas.  La persecución religiosa impide continuar los  estudios eclesiásticos
Alfonso ya <<minorista>> se preparaba con los Ejercicios Espirituales para ordenarse de Subdiácono. Sacados los dos del Hotel Continental, junto con el dueño del establecimiento, el 13 de noviembre del 1936, fueron sacrificados sin que haya podido saberse dónde y con qué circunstancias; pero, como dice don José Jiménez Manzanares en el Martirológio Diocesano, p. 240-  <<bien puede presumirse  que no desmentirían en la hora suprema su acendrada fe y su amor a Cristo y a la Iglesia>>.

 

ANDRÉS SÁNCHEZ SERRANO
     

Vocal de J. A. C . del Centro de Manzanares

 

Andrés Sánchez Serrano, vocal del Centro de Acción Católica de Manzanares nació el día 21 de julio del año 1906 en Manzanares, hijo de Juan José y de Francisca. Fue bautizado en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Manzanares el día 2 de agosto del año 1906, estaba Confirmado aunque se desconoce la fecha.
Hizo su primera comunión el día 12 de mayo del año 1915,y recibió el martirio en Daimiel  el 21 de octubre del año 1936. Perteneció a la Junta de Jóvenes de Acción Católica, con cargo de Vocal, que desempeñó con mucho acierto y fue uno de los principales en la fundación del Círculo Obrero Católico y, su entusiasmo por Juventud Católica fue muy grande dedicando gran parte de su tiempo al Centro.
 En Cierta ocasión se le instó a que dejara la Juventud Católica y el Círculo Obrero Católico y se pasara a la casa  del Pueblo, pues iba a estar mejor, su contestación y en las sucesivas que se lo volvieron a decir, siempre fue la misma: <<Soy católico y por encima de todo no dejaré de serlo>>. Estuvo detenido dos veces, la primera no encontrando pruebas acusatorias contra él, fue puesto en libertad.

Durante los días que estuvo libre, puso todo su empeño en ponerse en contacto con las familias de los  jóvenes de Acción Católica, Julián Mellado Noblejas, Francisco Naranjo Díaz – Albo, José Díaz López de la Manzanara, a quienes se les quitó la vida el 8 de agosto de 1936 y llevarles con su presencia, la resignación cristiana, que por aquellas fechas tanto la necesitaban; debido a estas actividades fue otra vez denunciado, ingresando en la prisión, para no salir más.
No encontrando nada otra vez en su segunda denuncia para poderlo juzgar, fue condenado a muerte por ser de la JAC y dirigente del Círculo Obrero Católico, siendo fusilado el 21 de octubre de 1936 en el Km. 13 de la carretera de Manzanares a Daimiel, muriendo perdonando a sus enemigos y al grito de <<¡Viva Cristo Rey>>.
Es preciso incluir en la lista de presuntos mártires manzanareños de la JAC a Julián Sedano López de los Mozoz que, aunque nació en Valdepeñas el 17 de marzo de 1917, perteneció al Centro JAC de Manzanares y murió el 3 de abril de 1938 en el cementerio de Cifuentes (Guadalajara): La fecha y lugar del presunto martirio dificultan la investigación, salvo que familiares y personas que le conocieron a Julián colaboren  con la Delegación Diocesana para las Causas de los Santos de nuestra diócesis para documentar el martirio.
Constituido el Tribunal Diocesano es urgente ultimar la investigación, recogida de pruebas y de testimonios para poder presentarlas al Santo Padre. Tarea que requiere la máxima e imprescindible colaboración de familiares, amigos, sacerdotes y cuantas personas puedan aportar documentación y testimonios, en este caso, referentes a << Los mártires manzanareños de JAC>>.

 

AURELIANO MARTÍN ALONSO
     

Médico en Malagón

 

El siervo de Dios Aureliano Martín y Alonso nace en la villa de Salvatierra de Tormes, Diócesis y Provincia de Salamanca el día 24 de noviembre del año 1875 y recibe el Bautismo el día 27 del mismo mes y año. Hijo de Eustaquio Martín, natural y vecino de esta villa  y de Rosalía Alonso, natural de La Tala. De familia acomodada, se educó con los PP. Jesuitas de Salamanca y en el Seminario, que abandonó para hacer medicina, ejerciendo en Almendralejos (Badajoz), antes de llegar a Malagón. Contrajo matrimonio con Genoveva González Martín en segundas nupcias, en la parroquia de Santibáñez de Bejar (Salamanca), el 10 de octubre de 1908. Dejó al morir una hija llamada Genoveva, de este matrimonio; había estado casado en primeras nupcias con Juana González Martín, de cuyo matrimonio nacieron 4 hijos llamados Francisca, Carolina, Aureliano, y Juan Martín y González.
 Fue un fervoroso católico desde la cuna hasta el sepulcro. Jamás dejaba sus prácticas de piedad por nada del mundo. Había dicho muchas veces  a su familia que su vida la ponía todos los días en manos de la Divina Providencia por medio de la Santa de sus amores, Santa Teresa de Jesús. Cuando el Señor llamó a su tercera hija para monja carmelita (Hermana María de Jesús) en el Monasterio de San José de Malagón, dijo: <<el Señor me paga todos los trabajos de esta vida con escoger una de mis hijas para esposa suya>> Y hasta en su humildad la decía: que ella les llevaría a cielo>>.

Luis Anciano Mata, que en el año 1936 tenía 16 años, dice de D. Aureliano: <<era de complexión alto, recio, expresivo, vivo y cariñoso. Me impresionaba la alegría inmensa y caridad que quizá, sin darse cuenta, nos comunicaba. Era un hombre elegante, siempre llevaba una rosa en la solapa de la chaqueta, por lo que era conocido por el médico de “la rosa”. Solía decir - refiriéndose a la rosa- que se la había regalado su hija Genoveva con quien vivía en Malagón.  De pequeño acudí a la consulta. Mi pobreza era grande y dijo: -“este niño necesita una sobrealimentación”-. Era un hombre de una bondad inmensa. Se ocupaba de lo humano sin olvidar lo divino. Lo mataron quizá por el bien que hizo y por su fe católica que no se ocultaba  de manifestar. La maldad es tanta que por el bien que hizo se le mató. Vivían con él dos hijas y un hijo. Una llamada Genoveva que vivía en la casa y otra monja carmelita descalza, en el Monasterio de san José.>>
 D. Aureliano es recordado por fiel esposo y padre, abnegado  medico y ejemplar cristiano, coherente con su fe hasta el extremo de dar la vida, fruto de haber  vivido con ejemplaridad las virtudes humanas y cristianas. Por su mano recibieron innumerables niños el <<agua de socorro>> que él mismo les administraba cuando los veía con pocos momentos de vida. Jamás falleció uno sólo de sus enfermos sin antes avisar a la familia para que les prepararan para morir, a veces él mismo lo hacía, como pasó en cierta ocasión con uno muy rebelde, que al oírle palabras tan llenas de cariño y persuasión le dijo<<me confesaré por usted>> y así lo hizo.

Fue asesinado,  en el término de Fuente el Fresno el día 30 de septiembre del año 1936, en la madrugada. D. Aureliano Martín dijo al Comité que <<sabía moría por sus creencias y prácticas religiosas, se negó a blasfemar como le exigían, exhortó a los demás encarcelados a morir por Dios y, en el momento del sacrificio, dijo perdonaba a sus enemigos y murió gritando ¡Viva Cristo Rey!.>>.

 

ANTONIO MENCHÉN LÓPEZ
     

Joven de Acción Católica de Membrilla

 

Antonio nació el 30 de septiembre de 1917. Era el mayor de seis hermanos. A sus 18 años inicia los estudios universitarios en la Facultad de Ciencias Naturales de Madrid. Era simpático, alegre, cariñoso, muy amante de su familia y entrañable amigo de todos sus primos mayores y pequeños. No pertenecía a ningún grupo o partido político. Sí era miembro de la Acción Católica como David Cano Jiménez, Miguel Moraleda Márquez, Rufo Rodríguez Peláez y Francisco Herrero Chacón, martirizados como él. Estudiaba en Madrid, si bien en el mes de julio de 1936 se encontraba de vacaciones en su casa de Membrilla.  Antonio, su padre era el veterinario del pueblo. Tanto el padre, como el mismo Antonio nunca estuvieron acusados de nada, ni formal ni informalmente. Su relación política con el comienzo de la guerra civil era absolutamente nula. El único " delito" alegable a Antonio   era su pertenencia a la Acción Católica.
Apresados padre e hijo, aunque en fechas distintas y en lugares distintos, primero fue asesinado el padre junto con un grupo de presos en la cuneta de la carretera de Andalucía, entre Manzanares y Valdepeñas, sin que hubiera existido, previamente, acusación ni juicio alguno, la fecha fue por el 16 de agosto de 1936, aproximadamente. Posteriormente, el 20 de noviembre de 1936, cuando se esperaba la liberación de Antonio, fue asesinado junto con otro grupo de presos en las tapias del cementerio de Membrilla, sin que tampoco, en esta ocasión, hubiera existido previamente acusación alguna ni mucho menos un juicio o simulacro de juicio.

 

 

BERNARDO SÁNCHEZ-MATEOS ROMERO
     

Sacristán de la Parroquia Santa María La Mayor de Alcázar de San Juan

 

Bernardo Sánchez Mateos nacido en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) el día 7 de junio del año 1867, fue bautizado en la Parroquia Santa María la Mayor de Alcázar de San Juan el día 8 de junio del mismo año por D. Pedro Romero, Cura Prior, Párroco. En el momento del Bautismo se le puso los nombres  de Pedro Bernardo. Fueron sus padres Jesús Sánchez Mateos y Mariana Romero, naturales y vecinos de esta localidad. Casó con  Silveria Rebato García-Alcañiz; dejó cuatro hijos: Mariana, Rosario, Asunción y María Jesús. Muy caritativo. Un tío de Filipinas le dejó toda su fortuna, que él repartió con sus hermanas. Tenía una tiendecilla, en la que muchos pobres se abastecían, y, si luego no podían pagar, él perdonaba las deudas. Ejerció como sacristán y organista de la Parroquia de Santa María la Mayor de Alcázar de San Juan.

En agosto de 1936 reunido con su familia, manifestaba con insistencia a sus hijas: "Aunque nos maten, no reneguéis jamás de la fe en Cristo". En septiembre de 1936, contando con 69 años de edad, su casa fue registrada por milicianos republicanos, al encontrar en ella diversas documentación y objetos de la Virgen del Rosario, a cuya Hermandad pertenecía, manifestaron que todo lo encontrado le podría perjudicar grandemente, a lo que una de sus hijas respondió: "Pues de todo  esto hay mucho más". Algunos días después, cuando lo llevaban detenido para ejecutarlo, al despedirse de su familia les insistía :"No dejéis de rezar todos los días el Rosario a la Virgen". Murió al grito de ¡Viva Cristo Rey". Además formó parte de la junta de la Pía Unión de San Antonio, defendiendo ante las autoridades la casa del Colegio de los Padres Franciscanos, cuando habían decidido derribarla. Cuando se realizó la exhumación de su cadáver se le encontró en el bolsillo, la medalla de San Antonio, dañada por el impacto del tiro que le quitó la vida a la edad de 69 años. Los restos mortales se encuentran en el cementerio de Alcázar de San Juan.

 

CÁNDIDO FÉLIX GARCÍA GARCÍA
     

Padre de familia de Manzanares

 

Cándido Félix García y García   nació el 18 de mayo del año 1879 en Manzanares y recibió el Bautismo el día 20 de mayo del mismo año de manos de D. Juan Antonio Antequera, en la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Manzanares. Hijo de Eusebio García Sánchez Cantalejo, propietario, y Francisca García Torres, domiciliado en la calle Doctor, número 4 en Manzanares. Casado en primeras nupcias con  Rosa Rubio - Manzanares y Fernández - Caballero, de cuyo matrimonio dejó una hija llamada Francisca. Y en segundas nupcias con Francisca Juarez Capilla, de cuyo matrimonio no quedó sucesión.

La descripción de la persecución y muerte está tomada del testimonio escrito y firmado por D .Fernando García – Noblejas (y es común para Cándido García y García y de Eusebio García y Rubio Manzanares), nacido en Manzanares - Ciudad Real - el día 12 de febrero de 1917, con domicilio en dicha ciudad, Paseo de la Estación, nº 9, con documento nacional de identidad nº.6.064.224, manifiesta y certifica que, según los datos recogidos por  familiares y algún testigo de los hechos que a continuación relata, la muerte de D. Cándido García García y de su hijo D. Eusebio García rubio Manzanares tuvo lugar en Manzanares el día 5 de diciembre de 1936, según sendos certificados de defunción que acompaño, librados el 25 de octubre de 2001 por el Registro Civil; y, según esas referencias, ocurrió así:

Iniciada la guerra civil, y ante el temor producido por los asesinatos de familiares y amigos que se venían sucediendo día a día, ambos - padre e hijo- huyeron de Manzanares, permaneciendo ocultos durante unos cinco meses, al cabo de los cuales, llevados de gran amor a los suyos, y sin más temor que el riesgo de sus acendradas , y ejemplarmente vividas, creencias religiosas - fundador de la Adoración Nocturna, militante de A.C, Cofrade de Ntro. Padre Jesús  del Perdón, etc., sin filiación política alguna -, decidieron regresar a su hogar con la falsa esperanza de que a ellos nada ocurriría. Pero el resultado fue adverso, y denunciados por alguien, fueron detenidos y sentenciados a muerte, que llevaron a efecto un grupo de milicianos y milicianas directamente en el cementerio de esta población. Trasladados al sitio elegido, y a pie de tumba común previamente abierta, fueron los dos provocados y tentados sexualmente sin conseguir nada que no fueran invocaciones y jaculatorias a los Sagrados Corazones de Jesús y María, y frases de estímulo al perdón por parte de D. Cándido a su hijo Eusebio, a la sazón de treinta años de edad. Fracasado el acoso sexual, recurrieron a forzarlos al pronunciamiento de blasfemias e incitados a pisotear el crucifijo que D. Cándido tenía en sus manos. Al no conseguir sus objetivos, y tras toda clase de mofas, burlas, insultos y escarnios, procedieron a la ejecución, llevada a cabo, no con disparos, sino asentando un golpe  mortal en la nuca del hijo, D. Eusebio, con la culata del fusil, cayendo directamente de cabeza en la fosa y desnucado, no sin antes haber implorado muchas veces perdón a dios, en voz alta para él y para sus propios asesinos. Igual suerte corrió, en segundo lugar, D. Cándido, con la diferencia de que, al no ser tan certero el culatazo del fusil, sólo  consiguió arrojarlo de bruces a la tumba, rematándolo desde arriba arrojándole sobre la cabeza una enorme piedra que le aplastó la cabeza sobre el fondo de la fosa. Con anterioridad, entre frases de perdón hacia sus verdugos, intentó – y con alguno lo logró- besarles las manos a todos los autores del crimen. Terminada la guerra, al ser trasladados los restos de ambos desde la fosa común al panteón familiar del viejo cementerio de Manzanares- hoy vacío tras la monda obligada por el Ayuntamiento -, yo, personalmente, trasladé esa piedra impregnada de sangre que aún parecía reciente y fresca y como propensa a manchar, hasta la casa de mi tía Dª Juana García y García, hermana del propio D. Cándido y de mi madre, sita en la calle Mayorazgo nº 3 de Manzanares, donde se guardó, y custodió como preciada, respetuosa y venerada reliquia, hasta que, al ser nuevamente trasladados los restos- con motivo de la monda mencionada -, quedó definitivamente depositada junto al féretro en el nuevo cementerio, donde actualmente se conservan.

 

CRESCENCIO RAMOS POZO
     
 

Crescencio Ramos Pozo, hijo de Sebastián Ramos y Josefa Pozo Castellanos nació el 10 de marzo de 1885 en Alcázar de San Juan. Debido a que el archivo de la Parroquia de Santa Quiteria de Alcázar de San Juan fue destruido por las llamas, en la guerra civil del 1936, no se aporta la fecha exacta el Bautismo ni del Matrimonio. Es por todos conocido que contrajo Matrimonio con Pilar Molina Sánchez Mateo en la Parroquia de Santa Quiteria. De este matrimonio nacieron siete hijos de los cuales  sólo dos llegaron a la mayoría de edad: Sebastián Ramos Molina que murió a los 21 años fusilado, por su condición de Católico y militante de Acción Católica,  el 17 de septiembre del año 1936 y Ascensión Ramos Molina que es quien nos cuenta algunas cosas de Crescencio.
Crescencio era un hombre muy activo, trabajador y emprendedor. Trabajó de albañil con su padre que era maestro albañil; también en el esparto. Algún tiempo estuvo de rabiche (consumos). En este trabajo se aprovecharon de él y de otros y le robaron todo lo que tenía. Luego puso una taberna para vivir y sacar adelanta a su familia.

 La vida transcurría normal. Hombre de fe, aunque debido a su falta de formación no estaba vinculado a asociación alguna ni era tan especialmente practicante como el hijo, pero  Crescencio observaba a su hijo Sebastián al que escuchaba con gusto cuantos consejos recibía, para que manifestara su fe con la práctica, cosa que convencido  venía haciendo hasta  el punto de seguir al hijo hasta sufrir el martirio que recibieron juntos en el cementerio de Alcázar de San Juan el 17 de septiembre del año 1936. En presencia del Crescencio, primero dieron muerte al hijo, Sebastián y seguidamente a Crescencio, el padre. Sus cuerpos fueron enterrados en una fosa común. Cuando en 1939 sacaron de la fosa a hijo y padre, la hija, Ascensión,  reconoció que una de las cabezas enterradas en la fosa común era la de su padre Crescencio.
 Los restos tanto de padre como del  hijo reposan en el Valle del los Caídos.  Es reconocido por  quienes vivieron aquellos momentos como Crescencio no quiso separarse de su hijo Sebastián martirizado por su condición de militante de Acción Católica y de católico. Quiso correr la suerte que su hijo y por ello fue asesinado junto al hijo.

 

DAVID CANO JIMÉNEZ
     

Joven de Acción Católica en Membrilla

 

David Cano Jiménez (Presidente de Jóvenes de Acción Católica), nació en Membrilla, el 14 de diciembre de 1915; hijo de Basilio Cano y Juana Jiménez naturales de Membrilla ambos. Fue bautizado en la primera semana de su nacimiento, según costumbre de su cristiana familia, en la Iglesia de Santiago el Mayor. Era el séptimo de nueve hermanos. A los siete años quedó huérfano de padre y su madre como buena cristiana, desde la infancia, educó cristianamente a sus hijos, enseñó a rezar y a confiar siempre en Dios en medio de  las necesidades y adversidades, que tuvo que sufrir a causa de quedar huérfano tan pronto.
En su infancia fue monaguillo de su parroquia, diariamente se levantaba a las siete de la mañana y acompañado de  su madre se desplazaba a la iglesia para ejercer  su “oficio” de acólito “sirviendo al Altar” y participando en la Santa Misa. Ingresó en  la Acción Católica, a los 15 años, y desde entonces ayudó a D. Cristino Gaviña (Consiliario de los Jóvenes de A. C y  coadjutor de la Parroquia), en una escuela nocturna que organizaron para ayudar a los analfabetos, para que aprendieran a las primeras letras y el Catecismo de la Doctrina Cristiana.

Desde el 1933  y por tres cursos completó su formación religiosa en el I. S.O. (Instituto Social -Obrero) fundado en Madrid por D. Ángel Herrera Oria, Presidente Nacional de Acción Católica. El 23 de junio de 1935 se celebró en Membrilla la Bendición y Jura de Banderas de las Juventudes Católicas y él, como presidente, pronunció el discurso presentando la Acción Católica como <<La participación de los seglares en el apostolado jerárquico de la Iglesia>> y describiendo los males gravísimos  de la sociedad de su tiempo:<< minada en sus cimientos por el ariete demoledor de la ignorancia religiosa, las costumbres depravadas, las inmoralidades públicas, la falta de respeto a los padres y autoridades, los gritos de rebeldía que surgen por doquier, y sobre todo, por la apostasía del laicismo llamado por Pío XI “la peste de la edad moderna>>, causa principal por la que sería  encarcelado al año siguiente.
Debido a sus virtudes humanas y cristianas, así como al aprovechamiento en sus estudios fue designado  propagandista de Acción Católica. En el verano del 1936, al terminar el curso tenía que marchar de “propagandista” al extranjero, pero como empezó la guerra civil, volvió a Membrilla con su madre y sus hermanos y continúa trabajando intensamente en la promoción humana y cristiana de la juventud hasta que iniciada la guerra civil fue el primero que encarcelaron, junto con su hermano Andrés. En el tiempo que permaneció en la prisión, diariamente rezaba el Santo Rosario, sin importarle lo que pudieran hacerle, e invitaba a los compañeros de prisión a unirse a  él.
En la noche del 19 al 20 de noviembre del 1936 poco antes de que lo sacaran de la cárcel para matarlo, recogió sus escasas pertenencias en una caja: una silla, sus gafas y junto con el rosario  hizo entrega de ellas  a un compañero de celda para que las hiciera llegar a su madre. Conservó una gran calma y tranquilidad en todo momento animando a sus compañeros a confiar en Dios y en su voluntad. Maniatado junto con otros  inocentes, en las tapias del cementerio de Membrilla, entregó su vida a Dios mereciendo la gracia del martirio.

 

EUSEBIO GARCÍA RUBIO MANZANARES
     
 

Eusebio Fernando García  y Rubio - Manzanares nació el día primero de marzo del año 1906 y fue bautizado en la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Manzanares el día 11 del mismo mes, por D. Inocente Hervás, sacerdote de la Parroquia. Fueron sus padres Cándido García Torres y Rosa Rubio - Manzanares Fernández Caballero, naturales y vecinos de Manzanares.

 La descripción de la persecución y muerte está tomada del testimonio escrito y firmado por D .Fernando García – Noblejas ( y es común para Cándido García y García, y de su hijo Eusebio García y Rubio Manzanares), nacido en Manzanares - Ciudad Real - el día 12 de febrero de 1917, con domicilio en dicha ciudad, Paseo de la Estación, nº 9, con documento nacional de identidad nº.6.064.224, manifiesta y certifica:
Que, según los datos recogidos por  familiares y algún testigo de los hechos que a continuación relata, la muerte de D. Cándido García y García y de su hijo D. Eusebio
García y Rubio Manzanares tuvo lugar en Manzanares el día 5 de diciembre de 1936, según sendos certificados de defunción que acompaño, librados el 25 de octubre de 2001 por el Registro Civil; y, según esas referencias, ocurrió así:

 Iniciada la guerra civil, y ante el temor producido por los asesinatos de familiares y amigos que se venían sucediendo día a día, ambos - padre e hijo- huyeron de Manzanares, permaneciendo ocultos durante unos cinco meses, al cabo de los cuales, llevados de gran amor a los suyos, y sin más temor que el riesgo de sus acendradas, y ejemplarmente vividas, creencias religiosas - fundador de la Adoración Nocturna, militante de A.C, Cofrade de Ntro. Padre Jesús  del Perdón, etc., sin filiación política alguna -, decidieron regresar a su hogar con la falsa esperanza de que a ellos nada ocurriría. Pero el resultado fue adverso, y denunciados por alguien, fueron detenidos y sentenciados a muerte, que llevaron a efecto un grupo de milicianos y milicianas directamente en el cementerio de esta población. Trasladados al sitio elegido, y a pie de tumba común previamente abierta, fueron los dos provocados y tentados sexualmente sin conseguir nada que no fueran invocaciones y jaculatorias a los Sagrados Corazones de Jesús y María, y frases de estímulo al perdón por parte de D. Cándido a su hijo Eusebio, a la sazón de treinta años de edad.
Fracasado el acoso sexual, recurrieron a forzarlos al pronunciamiento de blasfemias e incitados a pisotear el crucifijo que D. Cándido tenía en sus manos. Al no conseguir sus objetivos, y tras toda clase de mofas, burlas, insultos y escarnios, procedieron a la ejecución, llevada a cabo, no con disparos, sino asentando un golpe  mortal en la nuca del hijo, D. Eusebio, con la culata del fusil, cayendo directamente de cabeza en la fosa y desnucado, no sin antes haber implorado muchas veces perdón a Dios, en voz alta para él y para sus propios asesinos.
Igual suerte corrió, en segundo lugar, D. Cándido, con la diferencia de que, al no ser tan certero el culatazo del fusil, sólo  consiguió arrojarlo de bruces a la tumba, rematándolo desde arriba arrojándole sobre la cabeza una enorme piedra que le aplastó la cabeza sobre el fondo de la fosa. Con anterioridad, entre frases de perdón hacia sus verdugos, intentó – y con alguno lo logró- besarles las manos a todos los autores del crimen.
 Terminada la guerra, al ser trasladados los restos de ambos desde la fosa común al Panteón familiar del viejo cementerio de Manzanares – hoy vacío tras la monda obligada por el Ayuntamiento -, yo personalmente, trasladé esa piedra impregnada de sangre que aún parecía reciente y fresca y como propensa a manchar, hasta la casa de mi tía Dº Juana García García, hermana del propio D. Cándido y de mi madre, sita en la calle Mayorazgo nº 3 de Manzanares, donde se guardó, y custodió como preciada, respetuosa y venerada reliquia, hasta que, al ser nuevamente trasladado los restos – con motivo de la monda mencionada -, quedó definitivamente depositada junto al féretro en el nuevo cementerio, donde actualmente se conservan.
Años después mi citada tía Dº Juana donó en testamento la referida casa de la calle Mayorazgo nº 3 al Obispado de Ciudad Real, cuya posesión mantiene en la actualidad al servicio y disposición de las Parroquias manzanareñas.

 

FRANCISCO MELLADO PÉREZ-VALIENTE
     

Padre de familia de Manzanares

 

Nace el día 30 de julio del año 1887 y es Bautizado en la Parroquia de la Asunción de Manzanares el día  primero de agosto del año 1887 con los nombres de Francisco María Jesús. Hijo de Julián Mellado y de María Catalina Pérez Valiente, naturales de Pedroñeras (Cuenca) y La Solana (Ciudad Real) respectivamente, creció en  una familia   cristiana que diariamente rezaba el Santo Rosario. Licenciado en Derecho y productor de vino, padre de tres hijos: Julián que recibiría el martirio junto con el padre y un tío sacerdote llamado D. Tomás Mellado, capellán  de las Hijas de la Caridad de Manzanares; y dos hijas, a saber: María Dolores y María del Carmen que llegarían a ser Hijas de la Caridad.  María del Carmen - testigo de la descripción de la vida y martirio de Francisco Mellado y Pérez y Valiente- en la actualidad reside en el Centro La Milagrosa de Rabé de las Calzadas (Burgos) y anhela vivir el final gozoso de la Causa. 

Viudo de María Nieves Noblejas, desde el 20 de abril de 1925, cuando tenía 38 años de edad, asume la tarea de la formación cristiana y humana de los hijos. Francisco por su formación católica y sus conocimientos humanísticos era  totalmente consciente del peligro que corría su hogar en aquellos momentos.

El 3 de agosto de 1936 y a las 6 de la mañana, personas denominadas <<milicianos>> armados con fusiles y metralletas se presentaron en la casa, c/ Dr. Joaquín Costa nº 1- y sin mas explicaciones - se llevaron a Francisco junto a su hermano sacerdote D. Tomás Mellado y al hijo Julián, a la cárcel de Manzanares. Estaban recluidos en la cárcel junto a Francisco, otros 37 compañeros más -  uno de ellos su hijo Julián, ingresado el 14 de julio de 1936. Formaban parte de dichos reclusos 7 sacerdotes -  uno de ellos su hermano D. Tomás - ingresado en la cárcel el mismo día y a la misma hora que él.
Según los relatos del único recluso que se libró de la muerte, Antonio López de los Mozos Clemente, natural de Manzanares y ya fallecido, todos los días por las tardes rezaban el rosario en alta voz los 38 reclusos. En la noche del 7 de agosto de 1936 y en la cárcel de Manzanares los 38 reclusos de la misma fueron informados  de su inmediata ejecución al día siguiente, el 8 de agosto de 1936. Según testimonio posterior de sus mismos ejecutores, en esa noche del 7 de agosto, todos los detenidos se confesaron con los sacerdotes compañeros de martirio y éstos, se confesaron entre ellos.

Al día siguiente 8 de agosto y a las 13,30 horas del mediodía, se les ordenó a todos los recluidos - en medio de <<milicianos>> armados -, que saliesen a la calle colocándose delante de la cárcel, formando una fila con la vista al frente. Entonces, y conforme iban saliendo por la puerta de la prisión, los fueron abatiendo a tiros

 

OLIVARES GALIANA, FRANCISCO
     

Santero de la ermita de la Vera Cruz de Manzanares

 

Nacido en Manzanares (Ciudad Real), el 23 de noviembre de 1886, fue bautizado en la Parroquia de la Asunción, al día siguiente de nacer; contrae el Sacramento del Matrimonio en la misma parroquia el 22 de mayo de 1922, - con 35 años-, con Manuela Fernández y Fernández Luengo, -de 29 años- sin que dejasen descendencia. Bendice la unión sagrada el sacerdote D. Francisco López de la Manzanara, que sería  mártir de la persecución religiosa  el 26 de agosto de 1936.
 De profesión escribiente, sacristán y santero de la ermita de la Vera Cruz, habita con su esposa la pequeña vivienda anexa a la iglesia, cuando estalla la persecución religiosa  el mes de julio del 1936.
En la noche del 21 de julio de 1936, cuando las masas revolucionarias empezaron a incendiar y destruir edificios religiosos de la ciudad, llegaron de madrugada a la ermita de la Vera Cruz, de Nuestro Padre Jesús del Perdón, Patrón de Manzanares, armados con escopetas, algún fusil, hachas y latas de gasolina. Empezaron a aporrear las puertas para derribarlas y entrar.
 Ante ello, "Paquito" (como era conocido cariñosamente), siguiendo fielmente las instrucciones de los mayordomos de la cofradía y sin "escurrir el bulto" como algunos le habían aconsejado, comenzó a tocar con todas sus fuerzas las campanas, pidiendo auxilio y ayuda para salvar la venerable imagen de Jesús arrodillado con la cruz a cuestas y la histórica ermita de la Vera Cruz.

 Nadie acudió en su ayuda. Destrozadas las puertas, entraron y se dirigieron a la imagen del Jesús del Perdón, a cuyos pies se abrazó "Paquito" dispuesto a defenderla, hasta con su vida si era necesario. Así fue, un miliciano cargó su escopeta y le disparó una descarga de postas, atravesándole la espalda. Su sangre se empezó a  derramar sobre el pavimento del altar y sobre ella caen los pedazos de la imagen, destrozada a golpes de hacha. "Paquito", herido mortalmente, se arrastró como pudo hacia la sacristía e intenta salir a la calle.. Allí otro grupo terminó con su vida rematándole con armas blancas.
 Algunos vecinos contemplan la escena sin atreverse a salir en su ayuda. Así, “Paquito” entregó su vida y derramó su sangre, por su fe cristiana y amor a Jesús del Perdón, en la madrugada del 21 de julio de 1936. “Paquito”, el primer mártir de la persecución religiosa en Manzanares, de una honradez intachable, fue fiel cumplidor de sus deberes ciudadanos y cristianos hasta llegar al sacrificio. El clamor popular pide sea incluido entre los seglares venerables, para que pueda servir de ejemplo a nuevas generaciones.

 

JOSÉ GARCÍA-ESCRIBANO FERNÁNDEZ CAÑADAS

 Nació en Herencia, Ciudad Real el 14 de septiembre de 1903, y murió en Herencia el 14 de septiembre de 1936.

Se licenció en derecho, pero no ejerció esta profesión, ya que al morir su padre en 1930 y ser hijo único, tuvo que hacerse cargo de los negocios agrícolas de la familia tenía en Herencia.

Siempre se declaró católico y manifestó sus creencias religiosas como hizo en su testamento en 1934, cuando tenía 30 años.

Mantuvo gran amistad con los frailes mercedarios no sólo por vivir frente al convento e iglesia de dicha orden, si no por la devoción que siempre tuvo a la Virgen de la Merced.

Comenzada la guerra, fue detenido varias veces, sacado de su casa contra su voluntad, y llevado a la casa de los milicianos-también conocida-como “Comité de Sangre”- situada en la misma manzana de su casa, donde era sometido a maltratos y torturas de todo tipo.

El día 13 de septiembre de 1936, varios milicianos tras destruir la cruz de madera que daba nombre a la calle en la  que vivía ( Calle de las Cruces) y que estaba situada en la fachada de la calle colindante de la suya, entraron en su casa y de nuevo se lo llevaron violentamente  y contra su voluntad al “ Comité de Sangre” . Allí durante todo el día fue sometido a malos tratos y vejaciones. En la madrugada del día 14, se divirtieron matándolo de la forma que se hacia en el pueblo la “ matanza del cerdo”, en el corral poniéndolo sobre una mesa y pinchándole en el cuello hasta su desangramiento.

Su cuerpo apareció tirado en las tapias del cementerio de Puerto Lápice, atado por el brazo del cadáver de otra persona. En este cementerio permaneció enterrado hasta la terminación  de la guerra, momento en que fue trasladado al cementerio de Herencia tras  estar su cuerpo un día en la Iglesia Parroquial de Puerto Lápice.

Dejó viuda y un hijo de un año, ambos fallecidos al día de hoy.

En la actualidad sus únicos descendientes son dos nietas, María Soledad y María de las Mercedes.

 

JOSÉ DÍAZ LÓPEZ DE LA MANZANARA
     

Joven de Acción Católica en Manzanares

 

 

José López de la Manzanara nació el 12 de octubre del año 1908 en Manzanares, hijo de José y de Ana. Fue bautizado en la Asunción de Manzanares el día 23 de octubre del año 1908 y, confirmado en ésta, sin saberse la fecha exacta. Hizo su primera Comunión el 15 de agosto de 1905. Fue un joven muy activo y se distinguió por sus ideales religiosos, dando en todo momento nota de un gran temple, ocupó el cargo de tesorero del Centro de Acción Católica y organizó el aspirantado de Acción Católica. Se distinguió también por su trabajo para que la Juventud Católica de Manzanares estuviera representada en la peregrinación a Roma del año 1934: <<No podíamos quedarnos al margen de la grandiosa manifestación de fe, que Juventud Católica Española dará en la capital del orbe cristiano. Formará también nuestra bandera llevada por don Eduardo Ruiz, don Manuel Ramos y el señor Consiliario don Francisco López de la Manzanara>> (Crónica de Juventud Católica de Manzanares, Boletín n.1, jueves 1º de marzo 1943, p.3).

Por su carácter alegre y afable se granjeó la amistad de todos, pues, debido a su condición humilde convivía con personas de la Casa del Pueblo. Era consciente de que como miembro de la Directiva del Centro de Acción Católica lo que  no debía, ni moralmente podía es capitanear o asesorar partidos, que en su mismo nombre están hablándonos de división y de lucha. Sólo así la Acción Católica podrá realizar su magnífico lema: “Si la política nos divide, la Religión nos une” (Acción Católica y la Política, Bol. N. 2, año I ).
  Supo que se le iba a detener por su militancia en la  Juventud Católica. Sus familiares le instaban a que se escondiera, pero él no quiso hacerlo. Siempre respondía: <<si yo muero no es más que por ser católico; pues qué mayor alegría para mí y para vosotros que dar la vida por mis ideales>>. Su gran ilusión se vio coronada el 17 de julio de 1936 en que fue detenido a la salida de un círculo de estudios, en unión del vocal del Centro Julián Mellado.
 Los días que estuvo detenido manifestó sus buenas disposiciones religiosas. En los momentos en que se veía asaltado por el pensamiento de la muerte y, no encontrándose con las fuerzas necesarias para no decaer por aquel trance que Dios le pedía, se arrodillaba a los pies del consiliario, también detenido, para que le alentara, y su ánimo se iba templando más y más con aquellas palabras sabias del buen consiliario.
El día 8 de agosto del 1936 fue llamado a formar una fila para su ejecución; con presteza se levantó para consumar su martirio; sacó el Rosario el que fue rezando todo el camino. Sus últimas palabras fueron: "Yo voy a morir, pero la religión no muere. ¡Viva Cristo Rey!>>. Sus restos se encuentran en el cementerio Municipal de Manzanares en sepultura de su propiedad.
Desde esta columna hacemos una llamada a familiares, amigos y personas que conocieron a José para recoger los testimonios que hagan posible completar el proceso de beatificación por martirio del grupo de jóvenes de Acción Católica de Manzanares.

 

JOSÉ MARTÍN–GIL MAJÁN

     

Carpintero y padre de diez  hijos de Daimiel

 

José de la Presentación Martín - Gil  Maján, nace el día 21 de noviembre del año 1879 en Daimiel; hijo de Celedonio Martín - Gil, de oficio carpintero y de Casilda Maján, recibió el Bautismo el día 23 del mismo mes en la Parroquia de San Pedro de Daimiel, de manos de  don Manuel Martín - Gil, presbítero, con licencia del cura párroco Contrajo el Sacramento del Matrimonio con María Josefa de la Presentación Utrilla y Gómez Rico, el día 4 de abril de 1907 en la Parroquia de San Pedro de Daimiel. José, padre de diez hijos José Joaquín, Ramona, Casilda, Modesto, Matías, María Josefa, Sandalia, Galo y Dolores(Casilda y Josefa profesaron como religiosas Josefinas). Antes de acudir a su trabajo de carpintero asistía a la Santa Misa que diariamente se celebraba  a las seis de la mañana  en la Iglesia de los religiosos Pasionista de Daimiel, hiciera frío o calor, lloviera o nevara; después, a su hora estaba en el trabajo.

A partir del 18 de julio fue era amenazado a diario por personas armadas, sobre todo al pasar José por delante de la Ermita del Cristo de la Luz, Convento de los Pasionistas. Estos religiosos fueron asesinados unos días después. Por eso, ponían de rodillas a José en la carretera y le decían: "El mismo camino que han llevado estos, vas a llevar tú". Allí mismo lo sentenciaron a muerte. El estaba muy preocupado por sus hijos jóvenes, Matías y Galo, escondidos en una huerta colindante a los Pasionistas, y por sus dos hijas, Casilda y María Josefa, Religiosas Josefinas, exclaustradas aquellos días en Manrresa. Vivió un mes (18 de julio -23 de agosto) muy malo. Fue apresado el 20 de agosto de 1936 cuando con salvoconducto del Ayuntamiento se disponía a viajar a Manresa para recoger a sus dos hijas religiosas. José era consciente del peligro que corría. En ese mismo día manifestó al barbero: "Mario, me van a matar. No lo siento por mí. Lo siento por mis hijos y por mi mujer".  Estuvo preso tres días en el convento de las M. M. Mínimas convertido en "checa", donde estaban presos muchas personas. Martirizaban a los prisioneros haciéndoles sacar agua de la noria, uncidos como animales, los tiraban a la alberca...;  A José le obligaban a fregar el convento de rodillas Lo fusilaron en la madrugada del 23 de agosto, en las paredes del cementerio, junto a otros seglares y sacerdotes. Esa madrugada fue recordada como "la noche de los curas". Según el testimonio del jefe de camilleros de la Cruz Roja, Francisco Martín de Bernardo, José, antes de que los mataran a todos, que eran trece, dijo al pelotón: "a todos los presos se les concede una gracia antes de morir. Yo os pido que me concedáis una". "¿Qué pides?", dijeron. Y José contestó: "Como hay muchos sacerdotes entre nosotros, que uno de ellos nos dé la absolución a todos". Se lo concedieron y fue el sacerdote D. Francisco Carranza quien lo hizo. Además de éste, entre los sacerdotes de aquella noche estaban: D. Francisco Rodríguez de Guzmán; D. Martín Álvarez; D. Ramón  Campillos; el reverendo Moreno, capellán de las Mínimas; D. Rafael Sánchez Millas, coadjutor de S. Pedro; D. Santiago García de Mateos, párroco de Santa María, a quien llevaron atado de los pies arrastrado por un coche, desde las Mínimas al cementerio, llegando casi sin  cabeza. José Martín –Gil murió como un mártir por la fe cristiana.

 

JOSÉ RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ

     

Joven de Acción Católica de Puertollano

 

José Rodríguez  Fernández nació el 19 de marzo de 1917 en Puertollano (Ciudad Real) y fue bautizado en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de esta localidad el día 29 de abril del mismo año por D. Esteban Fernández. Fueron sus padres José  Rodríguez Sánchez, de treinta y cuatro años de edad y Petra  Fernández Rodríguez, de treinta años, naturales y vecinos de Puertollano, con domicilio en calle de la Encomienda, nº 33.
Manolita Gijón nos cuenta que<<José tuvo una vida tan corta en la que no podemos destacar hechos notables a los ojos de los hombres; no así ante los ojos de Dios, pues su vida estuvo llena de virtudes, entre las que podemos destacar su humildad, su sentido del trabajo y obediencia, su testimonio como cristiano, que manifestó desde su más tierna infancia, en la que actuaba como “monaguillo”, miembro después de Acción Católica y abanderado de la misma, ayudando en los oficios religiosos. Todo ello fue motivo para que en los años anteriores a 1936, en los que la Iglesia fue tan duramente perseguida, José sufriera los ataques de esta persecución. Tenía este joven una fe muy arraigada transmitida  por su madre...>>

Desde muy pequeño fue monaguillo en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Puertollano, animado por el coadjutor D. Jaime Cabañero. El primer día que actuó como monaguillo, el día de Navidad, D. Jaime Cabañero le dijo: ¡Vaya regalo que te ha hecho el Niño Jesús!. Quedó huérfano de padre a  una edad temprana, (unos diez años) debido a una enfermedad que contrajo su padre en la mina (silicosis) siendo el segundo de cuatro hermanos que quedaron: dos hermanas y otro varón, que tenía tres años. Este matrimonio, de José y Petra, nunca se descuidó de educar a sus hijos en la fe cristiana.
Su madre, al quedar viuda, se ganaba la vida cosiendo y José se colocó de dependiente en la pastelería de  Emilio Minguito. Colaboró generosamente tanto en labores apostólicas como en el mantenimiento y decoro del templo etc; sin descuidar su trabajo de repartidor de gaseosas y dependiente de pastelería. Fue instruido musicalmente por el organista y sacristán  Donato Luján  a quien frecuentemente suplía  en las celebraciones litúrgicas.
 Pertenecía a la Acción Católica, llevando su bandera en las procesiones durante el tiempo de la República, a lo que se ofrecía voluntariamente. Se destacaba por sus ideas religiosas, sin ocultarlas en aquellos tiempos adversos. Una costumbre familiar era el rezo del Santo Rosario, lo que hacía de rodillas durante la letanía. El miércoles día 22 de julio de 1936, como todos los días, estaban rezando el  Rosario y en el último misterio se puso de rodillas y su madre le dijo que no habían llegado a la letanía, pero él continuó de rodillas como si hubiera tenido una corazonada. No habían terminado el rezo del Rosario cuando llamaron a la puerta y dos personas se lo llevaron a la llamada en Puertollano  "Casa de Baños", convertida en cárcel. En medio de insultos y blasfemias permaneció  detenido hasta que el día 23 de julio fue trasladado a  la cárcel  de Almodóvar del Campo y  el 5 de agosto de 1936 murió fusilado junto con los sacerdotes D. Enrique y D. Alejandro. Fue asesinado a la edad de diecinueve años sin motivaciones políticas y sólo por ser un joven de Acción Católica, de profunda y conocida vida cristiana.

 

JULIÁN MELLADO NOBLEJAS
     
 

Julián  Mellado Noblejas nació en Manzanares (Ciudad Real), el día 22 de octubre del año 1917, y recibió el Bautismo el día 4 de octubre del mismo año en la Parroquia de La Asunción por D. Tomás Mellado y Pérez Valiente, tío  carnal y por quien se le puso el nombre de Tomás, además de Julián Alfonso. Fueron sus padres Francisco Mellado y Nieves Noblejas.
No podía ser mas propicio y envidiable para una vida piadosa, los dos ambientes en los que vivía y se desenvolvía el joven Julián de 19 años, en los meses anteriores de sufrir su martirio: De una parte vivía en su casa junto a su padre D. Francisco Mellado y Pérez Valiente igualmente mártir que su  hijo Julián el mismo día y a la misma hora que éste, persona muy piadosa y dador constante de consejos cristianos. También junto a su tío -hermano de su padre- el sacerdote D. Tomás Mellado y Pérez- Valiente igualmente mártir que su sobrino Julián y su hermano D. Francisco el mismo día ya la misma hora que éstos; era Capellán de las Hijas de la Caridad de Manzanares. Asimismo, vivía junto a sus dos hermanas María Dolores y María del Carmen de 20 y 13 años de edad respectivamente las cuales, profesaron la orden de las Hijas de la Caridad en ellos años 1.939 y 1.945 respectivamente.

Sor María Dolores Mellado murió a los 62 años, el 26 de enero de 1.980 con 40 años de Profesión. Sor María del Carmen Mellado testigo de esta descripción, tiene en la actualidad 79 años y 56 años de Profesión. Faltaba de este hogar la madre de Julián, Dª. M. Nieves Noblejas de Francisco, la cual murió e1 20 de abril de 1925, teniendo entonces Julián 7 años, haciendo éste la Primera  Comunión de luto, y por otra parte y dada la formación que Julián tenía a sus 19 años - bachillerato, maestro nacional y estudiante de derecho- y sobre todo la idiosincrasia del mismo, en su vida pública fue socio fundador de Juventud Católica de Manzanares siendo uno de los mas activos propagandistas de la Doctrina de Cristo; en el año 1935 desempeñó el cargo de tesorero de Juventud Católica y en 1936 el de vocal de piedad". De costumbres modestas, se limitaba en todo momento a sus estudios y al constante cumplimiento de sus deberes de buen cristiano aprovechando todos los momentos para propagar la Fe y las buenas costumbres siendo de carácter afable y simpático, siempre estaba en disposición de prestar su ayuda o consejo a todas las personas que lo necesitaban sin tener jamás presente la condición de la persona que ayudaba, ya que para Julián toda persona era acreedora a saber cuento él sabía. Con todo el anterior bagaje en su interior y con su actividad externa, Julián era totalmente consciente del peligro que corría. Precisamente la tarde del 13 de julio de 1.936, a las 19,30 horas ya su salida habitual de un círculo de estudios en Juventud Católica, se acercó a él un grupo de «milicianos» pidiéndole que se identificase a lo que el joven Julián respondió: "! Soy católico, me llamo Julián Mellado y esta es mi documentación!", mostrando al mismo tiempo un Crucifijo; siendo entonces detenido en plena calle y conducido a los calabozos del Excmo. Ayuntamiento de Manzanares, junto a su amigo y también mártir D. José Díaz López de la Manzanara. Presidente de Juventud Católica. En dichos calabozos fueron objeto de malos tratos y permaneció en los mismos hasta el día siguiente, 14 de julio, en que fue conducido e ingresado junto a otros próximos mártires, en la Cárcel de Manzanares. Al día siguiente, 15 de julio, fueron a visitarle a la cárcel su padre D. Francisco, su tío sacerdote D. Tomás y sus dos hermanas María Dolores y María del Carmen testigo de esta descripción. El alcalde de la cárcel -hombre ecuánime-, les dejó solos en su despacho a toda la familia Mellado y también a su amigo D. José Díaz antes citado. Entonces, su hermana María Dolores le preguntó a Julián: "¿Te han pegado?", a lo que él contestó: "No, no me han pegado!", sin embargo su amigo D. José Díaz apostilló: "! !Sí, nos han pegado una paliza grande! ! .Julián sonrió en ese momento.  Sin duda alguna la prisión del joven Julián fue motivada por su público y profundo grado de religiosidad, por ser un Católico de primera fila, por seguir a Cristo como él le decía a su familia repetidas veces. La testigo de esta descripción, su hermana María del Carmen, lo recuerda innumerables veces en la galería del patio interior de su casa, cantando el estribillo del himno de Juventud Católica: ¡ Ser Apóstol o Mártir acaso, mis banderas me enseñan a ser!. El joven Julián estuvo preso en la Cárcel de Manzanares 26 días, del 14 de julio a18 de agosto de 1936, fecha ésta en que recibió el Martirio. En la misma, recibió malos tratos tanto de obra como de palabra pues en la cárcel se le expía, se le presiona y se le somete a interrogatorios para que delatara a compañeros, a lo que Julián siempre contestaba: "Yo no delato a nadie", sufriendo mucho por estas presiones y consumando de esta forma su Calvario. Recuerda perfectamente la testigo de esta descripción de un día, comiendo en su casa toda la familia Mellado menos Julián, cómo su tío D. Tomás el sacerdote le decía a su hermano D. Francisco padre de Julián: "Cuando Julián termine la carrera de Derecho, marchará de Religioso", a lo que el padre de Julián contestó: "Lo sentiré, pero si Dios le llama lo dejaré gustoso". Ya se intuía pues en su hogar, su vocación total por Cristo. Obviamente, con todo lo descrito hasta ahora, era impensable que el joven Julián desease siquiera salirse, escaparse o conseguir la libertad abdicando de su fe. Piénsese igualmente que, entre sus 37 compañeros de cárcel, estaban su padre y su tío sacerdote, que ,al igual que él y los demás presos, sufrieron todos Martirio, como mas adelante se describirá.

 Estaban recluidos en la cárcel junto al joven Julián, otros 37 compañeros más - uno de ellos era su padre D. Francisco, ingresado en la misma el día 3 de agosto -, formando parte de dicho grupo del orden de 7 sacerdotes siendo uno de ellos su tío D. Tomas, ingresado igualmente el mismo día 3 de agosto junto con su hermano D. Francisco.
Fue ejemplar el comportamiento de Julián entre todos sus compañeros en la cárcel. Según nos contó el ya fallecido Antonio López de los Mozos Clemente natural de Manzanares y el mismo alcaide de la cárcel, todos los días por la tarde, Julián rezaba el rosario en voz alta a sus 37 compañeros de prisión incluidos los sacerdotes. Animaba a todos ellos a no retroceder y renegar de la Fe. Verdaderamente Julián, fue un vivo ejemplo de piedad y profunda formación religiosa por lo que todo el pueblo piadoso de Manzanares sigue atestiguando de él con el dicho: " era un santo".  «! No sabéis el gran favor que me hacéis, dar la vida por Dios ! », fue lo que el joven Julián contestó a sus verdugos cuando estos le comunicaron en la noche del 7 de agosto de 1936 y en la cárcel de Manzanares, su inmediata ejecución al día siguiente 8 de agosto. Entonces y según testimonio posterior de sus mismos ejecutores, en esa noche del 7 de agosto, todos los detenidos en dicha cárcel se confesaron con los sacerdotes compañeros de martirio y éstos, se confesaron entre ellos; tanto Julián como su padre D. Francisco, se confesaron con su tío D. Tomás. Al día siguiente 8 de agosto y a las 13,30 h. del mediodía se les ordenó a todos los recluidos - en medio de «milicianos» armados -, que saliesen a la calle delante de la cárcel, formando una fila con la vista al frente. Entonces y conforme iban saliendo por la puerta de la prisión, los iban abatiendo a tiros. Al joven Julián le dieron en la piernas y calló malherido, teniendo fuerzas y valor sobrante para gritarles a los del pelotón de ejecución:  ¡¡Matadme, quiero correr la misma suerte de mi padre!!. Entonces, al caer mortalmente herido Julián, aún tuvo fuerzas para decir: "1Viva Cristo Rey!". Así lo atestiguaron sus mismos ejecutores incluso éstos, lo vieron caer con su Crucifijo en la mano. Entonces y ahora todo el pueblo piadoso de Manzanares, lo consideró y considera «un mártir».  Las motivaciones que el perseguidor tenía para realizar su brutal atropello a Julián fue por que el mismo era, Católico, Apostólico y Romano. Desde el mismo día de sufrir martirio el joven Julián, fue considerado entre sus paisanos piadosos un mártir. Dicha fama de su martirio ha permanecido y permanece viva especialmente en el pueblo de Manzanares –incluso , entre sus ausentes -, desde entonces.  Ya dijimos en los finales de los extremos que el pueblo piadoso de Manzanares de entonces y de ahora decía de Julián una vez que este sufrió el martirio: " ¡era un santo! ", "¡era un mártir!". Indudablemente, la fama del martirio de mi hermano Julián fue y es debida a que dada su bondad basada en su profundísimo amor a Cristo y demostrada de forma continua a través de su comportamiento privado y público, en absoluto merecía tal pago. Lo recuerdo, lo vivo y lo sé perfectísimamente y lo estoy escribiendo en la presencia de Dios con verdad (Testimonio escrito por Sor María del Carmen Mellado Noblejas, Hija de San Vicente de Paul, tía de Julián Mellado Noblejas).

 

SANTOS MONTES, LAUREANO ANTONIO
     

Militante de Acción Católica y Adorador Nocturno de Alcázar de San Juan

 

Laureano Antonio Santos Montes nació en  Alcázar de San Juan el día 4 de julio de 1906. Fue bautizado en la Parroquia de Santa María de Alcázar de San Juan el día 9 de julio del año 1906. Era el sexto hijo del matrimonio formado por Antonio Santos Martínez- Palomar y Rosario Montes Cañadas. El ambiente familiar era el de una familia de comerciantes por parte del padre y de agricultores por parte de la madre. Trabajo, honradez y buenos principios morales.
Desde muy joven se distinguió por su religiosidad y apostolado como Militante de Acción Católica y formado por  D. Antonio Martínez  Jiménez, Párroco de Santa Quiteria de Alcázar de San Juan..
 No tenía estudios superiores. Pero sí inquietudes intelectuales y prueba de ello es su "biblioteca" en la que además de numerosos libros religiosos como Biblia, Misal, reglamentos de A. C, Encíclicas, libros de Pax, etc., tenía una colección de obras de clásicos, Cervantes, poesía española, novelas del Apostolado de la prensa, etc.
El ambiente en que vivía en tiempos inmediatos a su muerte era de dedicación por entero a su trabajo en el comercio y a sus compromisos cristianos como militante de Acción Católica y  adorador nocturno.  Con motivo del año santo 1933 fue en peregrinación a Roma con la Adoración Nocturna. En la  documentación gráfica Antoñito se encuentra entre un numeroso grupo de jóvenes de Acción Católica y D. Antonio Martínez Jiménez, Consiliario de  A. C.

 Respecto a su prisión consta que cuatro milicianos fueron a buscarlo en su casa el día 17 de septiembre de 1936 a las cuatro y media de la madrugada y el día 19 sus padres y hermanos no sabían nada de él. Todas las informaciones que se tienen hacen alusión a que le saltaron los ojos antes de su  muerte a la edad de treinta años y pronunciando las mismas palabras de Jesús: !Padre perdónalos que no saben lo que se hacen".
Antoñito, como familiarmente era llamado por todos, desde el día de su muerte ha sido considerado como mártir por la Acción Católica y Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento. Los jóvenes de A. C de Santa Quiteria, por los años 1950, editaban un Boletín en  el que se escribieron artículos muy emotivos sobre él.
Confiemos en poder contar pronto con el reconocimiento por la Iglesia del martirio de Antonio, militante de Acción Católica y Adorador Nocturno, que supo acoger el don del martirio, correspondiendo generosamente a la gracia divina, y los jóvenes tengan en Antonio un intercesor y ejemplo de santidad a la que todos estamos llamados por nuestro bautismo.

 

MANUEL RUBIO GÓMEZ

Manuel Rubio Gómez, hijo de Antonio y de Antonia, domiciliado en la calle de Caldereros y nacido en Valdepeñas hace sesenta y nueve años,  en el momento de ser asesinado el día veintisiete de noviembre de 1936, estaba casado en primeras con Dª Rafaela Rodríguez Muñoz, dejando cinco hijos llamados Josefa, Rosario, Antonio, Consuelo y Margarita, de 21-20-18-17 y 16 años. Antes que él habían sido asesinado ya tres sacerdotes y los Adoradores Alfonso Caro -Patón, Jefe de turno; José Benavides y Juan Muñoz. Manuel Rubio era adorador honorario y ejercía de Juez Municipal en Valdepeñas.

 

MARCELINA VÉLEZ BUSTAMANTE
     

Acción Católica de Santa Cruz de Mudela

 

Marcelina Vélez Bustamante, nació en Torrenueva (Ciudad Real), el 22 de enero de 1895, en la calle del Hospital. Le impusieron los nombres de Marcelina, Rosario, Anastasia, Vicenta, María Jesús, Dolores de la Santísima Trinidad. Hija de Julián Vélez y Vélez y Consuelo Bustamante Caballero. Falleció, según acta de defunción expedidad por el Ministerio de Justicia, el día 7 de octubre de 1936, en el cementerio de Valdepeñas, al ser fusilada por las milicias marxistas, en unión de Marcos Velasco Guzmán y de Neófito de Lamo. Pasó la mayor parte de su vida en Santa Cruz de Mudela, con un familiar suyo: María Rosario Laguna Laguna, que la tuvo siempre como a una hija. Fue una mujer muy adelantada para su época, pues era muy decidida para todo. Le gustaba montar a caballo y vestir de amazona, lo que en sus tiempos era impropio de una mujer, pues sería la única en el pueblo que se atrevía a usar pantalones. Como vivía en el seno de una familia ilustre y muy cristiana, su vida estaba dedicada a hacer obras de caridad: visitando enfermos, socorriendo a necesitados, ayudando en cuantas obras benéficas se promovían en el pueblo; casi siempre acompañando a su tía Rosario. A la muerte de su tía, el 28 de octubre de 1929, se volcó en acrecentar, asistir y consolidar a las Juventudes de Acción Católica. Desde el fallecimiento de su tía Rosario, vivió con su hermano Ramón Vélez Bustamante, abogado y Presidente de Acción Católica de Santa Cruz de Mudela, y con otra hermana, María del Sagrario. 

Al llegar la Guerra Civil, en el año 1936, se encontraban los tres en Madrid  y una sirvienta que habían tenido, novia del Jefe de las Milicias de Santa Cruz de Mudela, hermano del Alcalde, Antonio Urquijo, los delató, por lo que fueron detenidos en Madrid, en el mes de agosto, y trasladados al pueblo. A su hermano Ramón lo fusilaron en el camino del cementerio de Vicálvaro (Madrid), junto a su hermana María del Sagrario, muriendo los dos fundidos en un abrazo fraternal. A ella, Marcelina, la tuvieron encerrada durante muchos días en Santa Cruz de Mudela, en la casa de los Srs. Ortega, que había sido habilitada para su encierro y varios presos más, por encontrarse las dependencias del Pósito, demasiado llenas de detenidos, según el relato de familiares de detenidos, ubicados en un cuarto próximo al de Marcelina. Las horas previas al fusilamiento, la oyeron gritar, sollozar y quejarse tanto durante la noche como al sacarla para conducirla al fusilamiento en Valdepeñas. Se piensa que fue maltratada y martirizada, sufriendo todo tipo de abusos y ultrajes físicos y psicológicos e incluso fue herida. Durante el encierro, por consiguiente, la sometieron a múltiples vejaciones y la obligaron a firmar documentos para que hiciera donación de su fortuna.

 

MIGUEL MORALEDA MÁRQUEZ
     

Joven de Acción Católica de Membrilla

 

Miguel Moraleda Márquez nació en Membrilla (Ciudad Real) en el mes de septiembre del año 1916, hijo de Diego y de Victoria; su trabajo lo hacía en un establecimiento de venta de tejidos y muebles que tenían sus padres. Persona religiosa y que en el momento del asesinato era Presidente de los Jóvenes de Acción Católica, destacándose junto a su amigo David Cano en propagar los ideales cristianos. Todo esto fue el motivo por el que al amanecer el día 16 de agosto del 1936 perdiera su vida que tanto estimaba. Fue asesinado por milicianos en  el cementerio de Membrilla.

 

PABLO NARANJO DÍAZ-ALBO
     

Secretario del Centro de Acción Católica de Manzanares

 

Pablo Naranjo Díaz -Albo nació el 7 de febrero de 1903 en Manzanares; hijo de Vicente y de Elena. Fue bautizado en la Parroquia de la Asunción de Manzanares el día 20 de febrero del año 1903, y recibió el Sacramento de la Confirmación sin que se sepa la fecha exacta. Hizo su Primera Comunión el día 5 de mayo del año 1910.
Se distinguió por su intenso apostolado para atraer jóvenes a la Acción Católica. Por su trato se granjeó el aprecio de todos; el tiempo que disponía lo dedicaba todo al Centro; en el cargo de secretario cumplió muy bien, mereciendo ser felicitado por el Sr. Obispo en uno de sus viajes que en visita pastoral hizo a la parroquia.
Animó a los jóvenes  de Membrilla a crear  el Centro de Acción Católica. Con este motivo dio algunas conferencias en dicho pueblo, viendo coronado su deseo y asistiendo él personalmente, delegado por este Centro, para presidir el acto de apertura de aquella sección.  En todo momento demostró su religiosidad; para él no había respeto humano y en todas partes estaba animando con su ejemplo. En su piedad también se distinguió y, especialmente en la catequesis, puso todo su empeño para que su grupo quedara finalistas muchos años en los certámenes de catequesis.

Fue detenido el mismo día 18 de julio de 1936 a la salida de misa y se le paseó por todo el pueblo siendo abofeteado y escarnecido por los que le detuvieron. Ingresó en la prisión en un estado bastante lamentable. Llevado y traído de un comité a otro compareció ante sus jueces siempre en el mismo tono: "Yo soy católico y por nada de este mundo dejaré de serlo”.
En la prisión siempre se le vio tranquilo y animando a unos y a otros para tener las fuerzas necesarias en el momento de la muerte. Diariamente rezaba el rosario y, un día que  los encargados de la prisión le vieron rezar, fue bárbaramente abofeteado, pero él a pesar de esto ni dejó de rezar, ni se deshizo del rosario y crucifijo que siempre llevaba consigo.
En la noche del 8 de agosto de 1936 fue sacado de la cárcel  y fusilado en las cercanías del cementerio. Tuvo el valor de ir dando a besar uno a uno de sus compañeros el crucifijo, y animarles a afrontar la muerte con valentía. Antes de matarle le dijeron: "tú estás en libertad, te puedes marchar", y él - con aquel ánimo tan suyo- les dijo: “yo no me marcho, si me marchara es que renegaba de mi religión. Yo no reniego, podéis tirarme"; y, seguidamente, le dispararon a quemarropa, al grito de ¡Viva Cristo Rey!.
Quiera Dios bendecir el sacrificio de estos jóvenes de Acción Católica, para que logremos en nuestra diócesis, los deseos que ya en 1922 Su Santidad Pío XI expresaba con estas palabras: “Afirmar, difundir, actuar y defender los principios católica en la vida individual, familiar y social” (Boletín oficial de la Acción Católica, jueves 1 de marzo 1934, año I, nº1).

 

PATRICIO RODRÍGUEZ MARÍN
     

Joven de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real)

 

Patricio Rodríguez Marín nació el día 12 de junio del año 1920 en Villanueva de los Infantes y bautizado  en la Parroquia de San Andrés de esta localidad a quien se le puso por nombre Patricio León Baltasar Hijo de Patricio Rodríguez Serrano y Ángela Marín y Morales. De niño estudió en los Marianistas de Ciudad Real y marchó a Madrid. Para los estudios superiores.
 De regreso de la  academia donde se preparaba para "marino"  fue detenido en el ayuntamiento de Valdepeñas cuando recogía el salvoconducto para viajar a Villanueva de los Infantes,  era el día 10 de octubre de 1936 y fue llevado a su pueblo natal. Fue incomunicado en la casa parroquial convertida en cárcel. El sacerdote del pueblo, D. Tomás Bautista Pérez Serrano estaba preso en la "Londiga" convertida en cárcel del pueblo.
Juzgado por un tribunal militar en Villanueva de los Infantes fue acusado por un criado de la casa  de amistad con el Obispo D. Narciso de Estenaga, que fue mártir.
 

En la cárcel fue apaleado con una correa hasta el extremo de dejarle la cara desfigurada y perder un ojo con la pretensión de que hablara sobre las visitas que frecuentemente hizo al Sr. Obispo, acompañado por este criado. De la cárcel (casa parroquial) fue trasladado a la otra cárcel  conocida por La Lóndiga donde ya estaba preso  el párroco.
 El 15 de octubre de 1936 el joven Patricio y el Párroco en el mismo coche fueron trasladados a  la cárcel de Valdepeñas; en esta cárcel se encontraba preso el padre del joven. Patricio en repetidas ocasiones fue sacado a las tapias del cementerio para ser asesinado, pero  "por lástima" al ser un niño de 16 años suspendieron la ejecución. Antes de salir para las tapias del cementerio donde fue asesinado pidió despedirse del padre, sin que le fuera otorgado el permiso para hacerlo.
 En el cementerio, entregó a  uno de los que iban a disparar (trabajador de la casa), el reloj y un crucifijo que poseía para que los hicieran llegar a la madre del joven Patricio. Pero no atreviéndose a cumplir el encargo personalmente, este criado entregó los objetos personales  a su propia madre y la madre del criado cumplió el criminal  y cobarde encargo de entregar personalmente a Ángela tanto el reloj como el crucifijo, no sin dolor por la inmensa ingratitud del hijo.  Ángela perdonó a los asesinos y familiares de éstos hasta el extremo de  que continuaron trabajando en la casa. El padre del joven Patricio, moriría después, no asesinado sino enfermo, por la noticia de la muerte de Patricio. Era el 16 de octubre de 1936

 

RUFO RODRÍGUEZ LÓPEZ-PELÁEZ
     

Joven de Acción Católica de Membrilla

 

Rufo Rodríguez  López- Peláez ("El alpargatero"), nace en 1914, hijo de emigrante, el menor de siete hermanos (tres varones y tres mujeres). Su padre abandonó a la familia, sin que se haya sabido nada de él. Su madre, a causa de la pobreza en la que vivían, los tuvo que ingresar en el Hospicio de Ciudad Real. Durante su estancia padecieron tales enfermedades que su hermano Antonio se quedó cojo para toda la vida y su hermano  ciego. Fue aquí, en el hospicio, donde aprendieron el oficio de “alpargatero”. Una vez de mayores regresaron al pueblo y en la casa donde vivía su madre, propiedad del párroco quien la cedió sin alquiler, montaron una alpargatería y hacían alpargatas para el pueblo.
Rufo de mayor marchó al Seminario. Tanto Rufo como David Cano fueron colaboradores de los actos que se celebraron en Membrilla el 23 de junio de 1935 con motivo de la Bendición y Jura de Banderas de las Juventudes de Acción Católica. David Cano, fue quien pronunció el discurso de inauguración y fue esto lo que les llevó a la muerte. En la gran velada teatral celebrada a las 5 de la tarde del día 23 de junio de 1936, el drama en dos actos <<Como la tumba>>, fue representado por Miguel Moraleda, Rufo Rodríguez, Eugenio Pintado, David Cano, Pedro Gutiérrez y Diego Moraleda, Todos militantes del Centro de Acción Católica de Membrilla.

Fue apresado junto a David Cano y le obligaron a  que hiciera unas cuerdas como las que usaba para coser las alpargatas. Con esta cuerda le ataron las manos a él y a siete compañeros para llevarlos a fusilar en el cementerio de Membrilla, el día 20 de noviembre de 1936.

 

SEBASTIÁN RAMOS MOLINA
     
 

Joven de Acción Católica y Adorador Nocturno de Alcázar de San Juan Hijo de Crescencio Ramos Pozo- que le acompañó en el martirio- y de Pilar Molina Sánchez Mateo. Nació el 9 de noviembre de 1914 en Alcázar de San Juan; bautizado el 15 de noviembre en la Parroquia  de Santa María de Alcázar de San Juan y confirmado el 3 de junio de 1935 en la Parroquia de Santa Quiteria. Hijo de Crescencio Ramos, de oficio jornalero y Pilar Molina, dedicada a sacar adelante  a la familia. Sebastián fue un muchacho normal y de su época.
 Sebastián destacó por su amor a Dios y al prójimo y se distinguió por su profunda  vida de piedad, misa y comunión diarias así como las frecuentes visitas al Santísimo Sacramento. Recibió asiduamente dirección espiritual de D. Antonio Martínez Jiménez, Párroco de Santa Quiteria quien  también murió mártir en la persecución religiosa. Amante de María, perteneció a diversos movimientos o asociaciones de seglares: esclavo de María de los Sagrarios, Juventud Católica, Adoración nocturna, etc.
Durante un tiempo estudia en Madrid, continuando y completando sus estudios en Albacete, donde fue examinado y obtuvo la graduación académica de  Secretario o suplente de Juzgado, oficio que desempeñaba en Alcázar de San Juan en el momento de su muerte.

Cuando empezó el <<movimiento>> y hasta que murió fusilado, soportó frecuentemente  malos tratos, agresiones y amenazas. En una ocasión, el mismo que se negaría a darle muerte por fusilamiento avisó a Sebastián para que no volviera, de ver a  María, su novia,  por las calles que acostumbraba porque cierta  persona lo acechaba con la intención de apresarle. A pesar de este aviso no pudo evitar ser apresado y  estando en la fila junto con otros muchos para ser encarcelados llegó cierta persona, al parecer conocida y dirigiéndose  a Sebastián y a otro, les dijo: <<vosotros ¡ corriendo, a vuestra casa!>>. Pero pasados unos tres días padre e hijo fueron buscados de nuevo hasta que fueron encontrados y apresados en casa de un tío carnal, hermano de la madre.
Finalmente, padre e hijo fueron  apresados y llevados a las tapias del cementerio para ser fusilarlos. Sucedió que la persona que había recibido el encargo de darles muerte se negó a ejecutar la orden, a pesar de recibir insultos por el resto de milicianos, y fue quien, después de finalizar la guerra civil, contó que Sebastián antes de morir perdonó a sus enemigos con las palabras de Cristo: ¡Señor, perdónalos que no saben lo que hacen!. Contaba con 21 años de edad, en el momento de su muerte.
Los milicianos disponían de  unas fosas abiertas en el cementerio no católico para depositar los cuerpos, algunos mutilados y en ropas menores. Cuando Sebastián fue sacado de la fosa en la que  le arrojaron junto con el padre el 16 de septiembre de  1936, su hermana Ascensión acertó a reconocer los restos porque llevaba la ropa interior marcada con las iniciales del nombre. Finalizada la guerra, los restos de padre e hijo fueron exhumados trasladados al Valle de los Caídos.
 Sebastián, desde el  momento de su muerte fue considerado mártir y  admirado por sus virtudes humanas y religiosidad. Fue un pionero de la Acción Católica en Alcázar de San Juan.

 

TRINIDAD BARRILERO BARRILERO
     

De la Adoración Nocturna y Acción Católica de Alcázar de San Juan

 

Trinidad Barrilero y Barrilero nació a las nueve de la mañana del día 20 de mayo del año 1883 en Alcázar de San Juan. Hijo de  Rafael Barrilero Paniagua, jornalero de profesión y de  Rafaela Barrilero Huertas, naturales de Alcázar de San Juan y domiciliado en la calle Subida Cruz Verde de ésta. Bautizado en la Parroquia de Santa Quiteria sin que podamos conocer la fecha por haber sido destruido el Archivo Parroquial en la guerra civil del 1936.  Casado con Adriana Giménez Morollón, en la misma Parroquia, de cuyo matrimonio dejaba cuatro hijos llamados: Joaquina, Gloria, Fuensanta y Rosario (todos difuntos).
 Por los testimonios recogidos conocemos que vivió con su familia en la Plaza del Arenal, fue un padre de familia de condición humilde y "tonelero" de profesión  y apodado el "chicharrillo"; pero especialmente religioso, vinculado a la  Adoración Nocturna y Acción Católica. Y asociado a la Comunión Tradicionalista.

 

Al estallar la guerra civil y ante el peligro inminente que corría permaneció escondido en un pajar de la calle Méndez Núñez (propiedad de Rosario Quintanilla) hasta que fue sorprendido  y juzgado primero en Alcázar de San Juan como <<Altamente fanático en la tendencia religiosa ...>>. El día primero de octubre de 1936 declara ante el Comité de Defensa (Gobernación) :<<no haber pertenecido a ningún partido político, que sólo ha pertenecido a la Adoración Nocturna, que en tiempos también perteneció a Unión Jornalera en la Casa del Pueblo hasta que lo dieron de baja por no ser jornalero. Preguntado por qué se escondió dice por padecer de una enfermedad nerviosa y que se apoderó de él en ese momento; dice que él lo único que ha sido ha sido religioso que iba todos los días a misa. Que no tiene más que decir...>>. (A. H. P .C. R; sección justicia, signatura 58ª).

 Posteriormente es juzgado en Ciudad Real, el nueve de noviembre de mil novecientos treinta y seis. En la declaración manifiesta, entre otras cosas, <<que no ha pertenecido a ningún partido político y únicamente por sus creencias religiosas fue congregante de la Adoración Nocturna...; que no ha tenido relaciones con elementos militares ni falangistas ni por tanto ha cooperado ni realizado ningún acto de acuerdo ni ayuda para el movimiento sedicioso>> (A. H. P., secc. Justicia, sig. 58 A). En el momento de la muerte (5 de diciembre del año 1936) contaba con 57 años.  Fue arrojado al lugar tristemente conocido por "el pozo de Carrión" sin que haya sido posible recuperar sus restos mortales.