CARTAS DEL BEATO BARTOMOLÉ RODRÍGUEZ |
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CARTA 1ª Munera, 18 de febrero de 1933
Querido Agustín: Como puedes imaginarte, recibimos con tu carta una alegría intensa, pues si todas las tuyas son leídas y recibidas con gran fruición por nuestra parte, ésta lo ha sido más que ninguna, por hacer tanto tiempo que no sabíamos de ti directamente. Y digo directamente, porque por otras conductos indirectos y aunque de tarde en tarde, hemos sabido algo de ti y las noticias que nos daban eran que te encontrabas bien. Supongo que, desde hace unos días, esperas recibir nuestra carta, pero no te hemos escrito antes porque nos ha visitado la firpe, o el yo-yo, y hemos tenido que hacer compañía al colchón más tiempo del que hubiésemos querido, aunque gracias a Dios ha sido cosa de poca importancia y ya estamos casi bien. Dices en tu carta que hace dos años nos comunicaste tu estancia en ese pueblo ofreciéndonos tu casa y todavía estás esperando contestación, sin saber cual puede ser el motivo de tal silencio. Pues bien, voy a satisfacer tu curiosidad, muy justificada por cierto. Se recibió hace unos dos años una circular impresa bajo sobre abierto naturalmente, en la que se anunciaba el traspaso del establecimiento de tu antecesor en el negocio, y… nada más. Como puedes comprender, nosotros no creímos que te conformarías con eso, esperamos sin decirte nada hasta ver si dos o tres meses después, cuando ya te hubieses visto libre del mucho trabajo que supone una nueva instalación de negocios, nos escribías, pues ya hacía mucho tiempo que no nos comunicábamos ¿verdad? Tu no te decidiste a escribir, y nosotros, ya hemos ido dejándolo también, y así han llegado las cosas. Así es que nuestro silencio no ha obedecido a nada que huela ni aún de lejos a resentimiento alguno contigo (no hay motivo para ello) ; ha sido como te digo, lo ocurrido un gran descuido y pereza por tu parte y algo de descuido también en nosotros, aunque fundados en la esperanza de que no estarías tan callado con nosotros durante tanto tiempo. Eso es todo. Hace dos años estuve en Albacete a someterme a examen y reconocimiento facultativo en la clínica del Dr. Romero, por encontrarme entonces bastante mal: en aquel viaje supe que tu padre había estado enfermo de mucho cuidado, y apenas regresé, me faltó tiempo para escribirle deseando recibir las tan agradables noticias de su mejoría, que en efecto recibimos con la alegría que no te imaginas, pues tu padre mismo me contestó. Pues bien a pesar de que yo le decía el motivo de aquel viaje, y además manifesté mi deseo de saber su total restablecimiento, no se les ha ocurrido después darnos la alegría de decirnos que ya estaba bien del todo, ni preguntar si vivo aún o no. Y es que no tienen en cuenta que nosotros no somos de ahora; la gente que se suele criar ahora no quiere a nadie, pero los que ya vamos siendo viejos, no cambiamos tan fácilmente y seguimos queriendo a los nuestro tanto o más que antes, aunque las distancias y otras circunstancias no nos permitan demostrarlo como quisiéramos. Te agradecemos mucho nos hayas comunicado tus proyectos y la invitación que nos haces, y que , en principio, aceptamos con mucho gusto, pues si dices que para ti sería una alegría el que te acompañáramos en el día de tu enlace, para nosotros sería mayor, pero no sé si se podrán realizar nuestros deseos, dada la mala combinación que hay para viajar desde aquí a esa. Por lo menos yo si quisiera ir si las demás no pueden, y ser yo el que bendiga tu unión si ese Párroco lo autoriza, a lo que creo no se opondrá, pero no lo puedo asegurar por si en aquella fecha ocurre algo en la Parroquia que precise mi presencia. No me parece tiempo muy a propósito para casarte el mes de marzo, pues entre otras cosas es tiempo en que están cerradas las velaciones y no puede celebrarse la Misa nupcial, y no quisiera te quedaras sin las bendiciones nupciales. Pasada la semana santa, desaparece este inconveniente y además es tiempo más apacible y agradable para esa clase de fiestas. Esa es mi opinión, pero desde luego tu haz lo que te convenga, y por mí no se estropeen tus combinaciones. Desde luego el expediente matrimonial y las amonestaciones te aprovechan y no hay que repetirlas, con tal que no pasen más de seis meses. Sobre esto te diré algo más; en estos calamitosos tiempos, no faltan espíritus desgraciados que aman lo nuevo y lo siguen aunque esa moda los lleve al infierno; eso está pasando ahora con el llamado matrimonio civil; no creo que tú seas de esos, sino que al contrario, harás las cosas como las debe hacer un buen cristiano. Te supongo enterado, y si no lo estás, te lo digo yo, que la ley civil no obliga a celebrar el matrimonio civil a quien no quiera, pero si quieres hacerlo, yo no veo en ello inconveniente, con tal que antes hayas celebrado el matrimonio católico que es el único verdadero entre bautizados. De esto te puede informar bien el Sr. Cura de esa Parroquia, a quien, si no has preguntado sobre ello, creo debes hacerlo y te orientará como es su deber. Y para ti de todos los de esta casa un abrazo, y otro más fuerte y largo de tu primo que está deseando darte un tironcillo de orejas.
¿Por qué no me mandas una foto de tu futura? Te manda un abrazo Candelaria. |
CARTA 2ª Munera, 22 de marzo de 1933 Muy querido Agustín: Con la máquina abierta para escribirte reclamándote contestación a mi última, extrañando no haberla recibido, llega el cartero y me entrega la tuya que, entre la alegría que nos ha proporcionado como todas las tuyas, he tenido el sentimiento de leer la fecha de tu enlace porque, contra mi deseo, no podré realizar lo que esperaba. Ese día 1º de abril se casa aquí un comerciante de los principales, y ya ves que mala combinación hay para estar contigo a la una y estar aquí a las siete de aquella mañana. Sin embargo, si algún día puedo ir, bien sea cuando recibas las bendiciones nupciales de la Misa de velaciones, que, como dices muy bien, podrás recibirlas en cualquier tiempo (y cuanto antes mejor), bien sea en otra ocasión, ya sabes que será para mí una gran alegría el abrazarte. De todos modos te deseo mucho acierto en tu nuevo estado y muchas bendiciones del cielo, que pediré en la Santa Misa de ese día, y que no conozcáis el fin de la felicidad que deseo os sea perenne. Ya me escribirás cuando estés ahí otra vez, de regreso del viaje de casados. Y nada más por ahora. Con abrazos de todos y un saludo cariñoso a tu futura esposa, te manda un abrazo muy largo tu primo. |
CARTA 3ª Munera 23 de enero 1934 Muy queridos primos: Recibimos vuestra última muy complacidos de que os encontréis tan contentos, y aunque era nuestro deseo escribiros hace lo menos un mes, para felicitaros las pascuas y haceros presentes nuestros anhelos de que este nuevo año os sea muy abundante en prosperidades y paz, no lo hemos hecho porque con estos calores que hemos disfrutado, se nos ha ocurrido coger el catarro (¡qué ocurrencias! ¿Verdad?) y cuando uno iba mejorando, héte aquí que otro tenía envidia y buscaba la cama para abrigarlo, y así hemos ido viendo el cine por turno hasta ahora. Además con motivo del fin del año tengo un trabajo de archivo para tres plumas, y…ya veis, sólo hay una, así es que para llevar los asuntos al corriente, hay trabajo para un mes aún; pero a pesar de eso, abro hoy un paréntesis en mis prisas, y os dedico muy a gusto éste ratito ya que hace tanto tiempo que no nos comunicamos. Supongo iría a daros nuestros recuerdos Gabriel que estuvo aquí en las pasadas pascuas y nos hizo una visita. A las alturas en que nos encontramos, es de creer que si no habéis recibido ya el talón de París, llegará dentro de muy poco; que llegue en las mejores condiciones, sin dar mucho que hacer y que no haya nada que lamentar es nuestro mayor deseo. A ver, Agustín, si nos das esa alegría, pues yo espero que no te duermas para escribir, como acostumbras, y nos participes la grata noticia, lo antes posible, si Dios quiere que lo sea, como deseamos. Como más tarde o más temprano, tendrás ocasión de hablar con el sacristán, procura enterarte si recibió unos números de música que le envié a los dos o tres días de venirme de esa, para que pudiesen cantarlos en el novenario de la Inmaculada, pues nada he sabido si recibió eso cánticos y la carta que le escribí. Dile que sentiría mucho que no los hubiese recibido pues eran muy bonitos. Tu padre continua en silencio cerrado con nosotros. Cuando le escribas dale un pinchacillo a ver si se decide a ponernos dos letras, y le dices que si no quiere escribir, y le parece mejor venir a que le demos un abrazo, no nos enfadaremos por el cambio. Ahora hay un servicio de auto de viajeros de Osa de Montiel a Albacete, que pasa por aquí, y se puede venir con gran facilidad; sale de aquí para Albacete a las nueve de la mañana, y al regreso sale de Albacete de cuatro y media a cinco, de la posada de la feria, y supongo que será de una hora y media poco más o menos el trayecto de Albacete a ésta. Cuando me escribas, mándame debidamente lleno con los datos que en él se piden el adjunto papel, para lo cual tendrás que ir a ver al Sr. Cura, al que saludarás en mi nombre y le dices que tenga la bondad de facilitarte esos datos que necesito para unas notas de familia. Mi madre y hermanas os saludan muy cariñosamente y dicen que agradecen mucho la invitación de Nati, pero que ahora hace mucho frío y no pueden atender el ofrecimiento, sintiéndolo mucho; que a ver si mejoran los tiempos, y se complacerán en darle un abrazo pues también tienen gran deseo de conocerla. De tu hermano Antonio nos dieron la desagradable noticia de haberse marchado de su cargo y no bien acompañado; sentiría que fuese cierta. Y nada más por ahora porque se acaba el campo por trabajar, como ves. Mis afectuosos recuerdos a tu Natilla, y tú recibe un abrazo de tu primo:
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